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lunes, 26 de octubre de 2009

Más voces críticas




El último experto que ha dado la razón al Papa y ha sido silenciado por la mayor parte de medios españoles es René Ecochard, profesor de medicina, epidemiólogo y jefe del servicio de bioestadística del Centro Hospitalario Universitario de Lyon :"Las palabras de Benedicto XVI sobre el preservativo son simplemente realistas", ha declarado.

sinsida.com

Todos contra el Papa

Ecochard denuncia que esta cuestión "es prisionera de la ideología". Y añade: "Todos los epidemiólogos coinciden hoy en afirmar que las campañas de difusión de preservativos no funcionan en los países donde la proporción de personas afectadas es muy elevada".


Según el experto, "más del 60% de los científicos están a favor de las campañas ABC" (promover la abstinencia, la fidelidad y el preservativo, por este orden). Y el único país africano que ha logrado frenar el contagio de la enfermedad es Uganda, que ha realizado una amplia campaña de este tipo.

El máximo experto el sida de Harvard, Edward Green, también dio la razón al Papa en marzo: "Hay una relación entre una mayor disponibilidad de preservativos y una mayor tasa de contagios de sida".

Como se recordará, el Papa viajó a África en marzo, y ante la pregunta de un periodista en el avión dijo: "No se puede solucionar el flagelo del sida sólo distribuyendo profilácticos; al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema". Y añadió: "La solución puede encontrarse sólo en un doble empeño: el primero, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humana que traiga consigo una nueva forma de comportarse uno con el otro; y segundo, una verdadera amistad también y sobre todo hacia las personas que sufren, la disponibilidad incluso con sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren".

Inmediatamente, se desató un enorme revuelo mediático, que eclipsó todo el viaje papal y el mensaje de esperanza que Benedicto XVI llevó al continente africano. Incluso en el terreno político internacional se desencadenó una surrealista campaña –Bélgica, Parlamento Europeo, España– para "reprobar" al Papa en el Parlamento.

viernes, 1 de mayo de 2009

El sida, en África como en Washington. Y lo que el Papa dijo en África.


Ignacio Aréchaga
La Gaceta

La más alta de Estados Unidos

Hay un tipo de periodista occidental que cuando va en el avión del Papa a África ya tiene una pregunta preparada, que a su juicio resume todo el viaje: ¿Por qué la Iglesia no bendice el preservativo para luchar contra el sida que causa tantas muertes en África? Si el Papa da una respuesta con matices, en la que hace ver que la prevención del sida exige cambios de conducta más profundos sin los cuales el mero uso del preservativo no mejorará la situación, este periodista sólo retendrá una idea: la Iglesia rechaza el preservativo para combatir el sida, y a partir de ahí ejercerá su derecho a escandalizarse en titulares.

La escena ha vuelto a repetirse en el viaje de Benedicto XVI a Camerún y Angola. Lo que el Papa dijo es que “no se puede resolver este flagelo simplemente con la distribución de preservativos; al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema. La solución sólo se logrará actuando en dos frentes. El primero es una humanización de la sexualidad. En segundo lugar, una verdadera amistad, sobre todo con las personas enfermas. Estos son los factores que ayudan a progresos visibles”. Y señaló cómo la Iglesia católica está absolutamente presente en esta lucha contra el sida, con su servicio a los enfermos. Para los críticos de esta postura, todo lo que no sea distribuir condones es “irrealista y poco eficaz”. Pero no da la impresión de que sean condones lo que más escasee en África.

Tampoco en Washington los preservativos han sido la panacea para la prevención del sida. Según un informe, un 3% de los habitantes está infectado por el VIH, lo que supone haber sobrepasado el umbral del 1% que define una “generalizada y severa” epidemia. “Nuestra tasa es superior a la de África Occidental”, ha dicho Shannon L. Hader, directora del programa sobre el sida en el distrito. Washington D.C. tiene la tasa más alta de infección de EEUU.

Es el mismo problema

Tampoco en Washington el problema parece ser el acceso a los preservativos. De hecho, hay un programa de distribución gratis de condones, que el año pasado proporcionó 1,5 millones de unidades. Según el informe, el sexo entre homosexuales sigue siendo la principal fuente de contagio. Según otro estudio sobre las relaciones heterosexuales en el distrito hecho por la Escuela de Medicina de la George Washington University entre 750 participantes, casi la mitad de los encuestados reconocen haber tenido varias parejas sexuales simultáneas en los últimos doce meses. Tampoco queda lejos el contagio por drogas intravenosas.

Cabe pensar que sería muy sano en Washington lograr esa “humanización de la sexualidad”, que propugna Benedicto XVI. La situación de Washington indica también que la lucha contra el sida va muy unida a la lucha contra la pobreza. Entre los encuestados el 60% dice ganar menos de 10.000 dólares anuales, un porcentaje similar no ha estado nunca casado y un 43% están desempleados. Son situaciones que, como en África, no se arreglan con preservativos.

Cuando el único cambio que se propugna es el uso de preservativos, puede ser la excusa para soslayar los cambios de conducta que exige una vida sana. Es un criterio que sirve tanto para África como para Washington.

Lo que no se entiende es por qué le preguntan al Papa por el sida cuando viaja a África y no cuando va a EEUU.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Dios sí que tiene tiempo




"Nosotros tenemos siempre poco tiempo, especialmente para el Señor, a veces no sabemos o no queremos encontrarlo. En cambio, ¡Dios tiene tiempo para nosotros!". Benedicto XVI ha pronunciado estas palabras en los primeros días del Adviento

Conformar nuestra propia vida a la del Señor

Hablando en la homilía del Adviento, el Santo Padre explicó que “significa recordar la primera venida del Señor en la carne, pensando ya en su regreso definitivo, y al mismo tiempo, reconocer que Cristo presente entre nosotros se convierte en nuestro compañero de viaje en la vida de la Iglesia que celebra su misterio”.

Benedicto XVI dijo que “en esta perspectiva, el Adviento es para todos los cristianos un tiempo de espera y de esperanza, un tiempo privilegiado de escucha y de reflexión, siempre que nos dejemos guiar por la liturgia que invita a ir al encuentro del Señor que viene”.

“Ven Señor Jesús”: esta ardiente invocación de la comunidad cristiana de los inicios debe ser también nuestra aspiración constante, la aspiración de la Iglesia en todas las épocas, que anhela y se prepara para el encuentro de su Señor: “¡Ven hoy Señor -exclamó el Papa-, ayúdanos, ilumínanos, danos la paz, ayúdanos a vencer la violencia, ven Señor rezamos precisamente en estas semanas, Señor haz resplandecer tu rostro y nos salvaremos”.

Tras recordar la invitación del Evangelio de hoy a “velar”, el Santo Padre afirmó que esto significa “seguir al Señor, elegir lo que El ha elegido, amar lo que ha amado, conformar la propia vida a la suya; velar comporta transcurrir cada momento de nuestro tiempo en el horizonte de su amor sin dejarnos abatir por las inevitables dificultades y problemas cotidianos.

Dios nos da su tiempo

El Adviento que abre el nuevo año litúrgico "nos invita a reflexionar sobre la dimensión del tiempo", dijo el Papa, recordando que en nuestra época todos decimos "nos falta tiempo" porque el ritmo de la vida cotidiana se ha vuelto frenético. Pero sobre esta cuestión, la Iglesia tiene una "buena noticia": Dios nos da su tiempo. Nosotros tenemos siempre poco tiempo, especialmente para el Señor, a veces no sabemos o no queremos encontrarlo. En cambio, ¡Dios tiene tiempo para nosotros! (...) Nos da su tiempo porque ha entrado en la historia con su palabra y sus obras de salvación, para abrirla a la eternidad y hacerla historia de la alianza".

"Ante esta perspectiva, el tiempo es ya en sí mismo un signo fundamental del amor de Dios: un regalo que el ser humano (...) puede valorar, o por el contrario, estropear; acoger su significado, o descuidar con superficialidad".

El Santo Padre habló después de los tres puntos cardinales del tiempo que jalonan la historia de la salvación: la creación, la encarnación-redención y la parusía que comprende el juicio universal. "Pero estos tres momentos -explicó- no pueden entenderse como una simple sucesión cronológica. La creación es el origen de todo, pero es continua y se lleva a cabo en el arco del devenir cósmico, hasta el final de los tiempos. Del mismo modo, la encarnación-redención, que tuvo lugar en un tiempo histórico determinado que fue el paso de Jesús por la tierra, extiende su radio de acción a todo el tiempo precedente y a todo el siguiente. A su vez, la última venida y el juicio final, anticipados en la Cruz de Cristo, ejercen su influjo en la conducta de los seres humanos en todas las épocas".

"El Señor viene continuamente a nuestra vida (...) y este primer domingo nos vuelve a proponer el llamamiento de Jesús: ¡Velad!", porque "en la hora que sólo Dios conoce seremos llamados a dar cuentas de nuestra existencia". "Esto conlleva -concluyó el Papa- un despego de los bienes terrenales, un arrepentimiento sincero de los propios errores, una caridad efectiva hacia el prójimo y, sobre todo, un confiarse (...) a las manos de Dios, nuestro Padre tierno y misericordioso".

Adviento: Grito de esperanza

"El Adviento -dijo el Papa en su homilía- es por excelencia la estación espiritual de la esperanza y durante él la Iglesia entera está llamada a convertirse en esperanza, para ella misma y para el mundo. (...) Todo el pueblo de Dios se pone en marcha atraído por este misterio: nuestro Dios es el "Dios que llega" y nos llama a salirle al encuentro, (...) ante todo con esa forma universal de esperanza y de la espera que es la oración".

viernes, 28 de noviembre de 2008

EL MUNDO NO ES ORIGINADO POR EL CAOS; ES UN COSMOS



CIUDAD DEL VATICANO, 31 OCT 2008 (VIS).-El Papa recibió hoy a los miembros de la Pontificia Academia de las Ciencia, que celebran su sesión plenaria del 31 de octubre al 3 de noviembre sobre el tema: “Perspectivas científicas sobre la evolución del universo y de la vida”.

El Santo Padre afirmó al inicio de su discurso que tanto Pío XII como Juan Pablo II pusieron de relieve que “no existe una oposición entre la comprensión por la fe de la creación y la evidencia de las ciencias empíricas. La filosofía, en sus primeras etapas, había propuesto imágenes para explicar el origen del cosmos sobre la base de uno o más elementos del mundo material. Este génesis no se consideró una creación, sino más bien una mutación del origen del mundo”.

“Para desarrollarse y evolucionar, el mundo debe ser en primer lugar, y por tanto tiene que proceder de la nada para poder ser. Es decir, debe ser creado por el primer Ser, que es tal en esencia”.

“Señalar que la fundación del cosmos y su evolución es la sabiduría providente del Creador, no significa -continuó Benedicto XVI- que la creación tiene que ver solo con el inicio de la historia del mundo y de la vida. Implica más bien que el Creador funda esa evolución, la respalda y sostiene continuamente”.

Tras recordar que Galileo “concibió la naturaleza como un libro cuyo autor es Dios, del mismo modo que Dios es el autor de la Escritura”, el Papa subrayó que “esta imagen también nos ayuda a comprender que el mundo, lejos de ser originado por el caos, se parece a un libro ordenado; es un cosmos”.

“La distinción entre un simple ser vivo y un ser espiritual que es “capax Dei”, indica la existencia del alma intelectiva de un sujeto libre y trascendente. Por eso -terminó-, el Magisterio de la Iglesia ha afirmado constantemente que “toda alma espiritual es creada inmediatamente por Dios -no es “producida” por los padres- y también que es inmortal”. Esto indica la peculiaridad de la antropología e invita al pensamiento moderno al estudio de ella”.

viernes, 4 de julio de 2008

¡No! quien deja entrar a Cristo no pierde nada


Unas palabras de Benedicto XVI al comienzo de su pontificado que siempre me gusta recordar.

"En este momento mi recuerdo vuelve al 22 de octubre de 1978, cuando el Papa Juan Pablo II inició su ministerio aquí en la Plaza de San Pedro. Todavía, y continuamente, resuenan en mis oídos sus palabras de entonces: “¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!” El Papa hablaba a los fuertes, a los poderosos del mundo, los cuales tenían miedo de que Cristo pudiera quitarles algo de su poder, si lo hubieran dejado entrar y hubieran concedido la libertad a la fe. Sí, él ciertamente les habría quitado algo: el dominio de la corrupción, del quebrantamiento del derecho y de la arbitrariedad. Pero no les habría quitado nada de lo que pertenece a la libertad del hombre, a su dignidad, a la edificación de una sociedad justa. Además, el Papa hablaba a todos los hombres, sobre todo a los jóvenes. ¿Acaso no tenemos todos de algún modo miedo –si dejamos entrar a Cristo totalmente dentro de nosotros, si nos abrimos totalmente a él–, miedo de que él pueda quitarnos algo de nuestra vida? ¿Acaso no tenemos miedo de renunciar a algo grande, único, que hace la vida más bella? ¿No corremos el riesgo de encontrarnos luego en la angustia y vernos privados de la libertad? Y todavía el Papa quería decir: ¡no! quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada –absolutamente nada– de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera. Así, hoy, yo quisiera, con gran fuerza y gran convicción, a partir de la experiencia de una larga vida personal, decir a todos vosotros, queridos jóvenes: ¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida. Amén".

miércoles, 25 de junio de 2008

El que ama a Dios no tiene miedo


CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 22 junio 2008 (ZENIT.org).- Quien ama a Dios no tiene miedo, pues sabe que el mal y lo irracional no tienen la última palabra, considera Benedicto XVI.
Al rezar la oración mariana del Ángelus este domingo, el Papa profundizó en los miedos del mundo moderno, provocados por la indiferencia o el rechazo ante Dios.
De este modo comentó el pasaje del Evangelio de la liturgia dominical en el que Jesús invita a no tener miedo de los hombres sino más bien a "temer" a Dios.
"Sobre todo hoy se da una forma de miedo más profunda, existencial, que acaba en ocasiones en angustia: nace de un sentido de vacío, ligado a una cierta cultura penetradas por la influencia del nihilismo teórico y práctico", constató el Papa.
"Ante el amplio y variado panorama de los miedos humanos -advirtió el obispo de Roma-, la Palabra de Dios es clara: quien 'teme' a Dios ¡no tiene miedo'".
Según el sucesor de Pedro, "el temor de Dios que las Escrituras definen como 'el principio de la verdadera sabiduría' coincide con la fe en Él, con el respeto sacro por su autoridad sobre la vida y sobre el mundo".
"No 'tener temor de Dios' equivale a ponerse en su lugar, sentirse dueños del bien y del mal, de la vida y de la muerte. Por el contrario, quien teme a Dios experimenta en sí la seguridad del niño en brazos de su madre: quien teme a Dios está tranquilo incluso en medio de las tempestades, pues Dios, como Jesús nos ha revelado, es un Padre lleno de misericordia y de bondad. Quien le ama no tiene miedo", aseguró.
"El creyente -reconoció-, por tanto, no se asusta con nada, pues sabe que está en las manos de Dios, sabe que el mal y lo irracional no tienen la última palabra, sino que el único Señor del mundo y de la vida es Cristo, el Verbo de Dios encarnado, que nos ha amado hasta sacrificarse a sí mismo, muriendo en la cruz por nuestra salvación".
"Cuanto más crecemos en esta intimidad con Dios, impregnada de amor, más fácilmente superamos toda forma de miedo", indicó.
El Papa concluyó presentando a san Pablo como ejemplo de quien se ha despojado del miedo tras haber descubierto el amor de Dios.
El mismo Papa inaugurará el próximo sábado el año jubilar dedicado a recordar los dos mil años del nacimiento del apóstol de las gentes.
"Que este gran acontecimiento espiritual y pastoral suscite también en nosotros una nueva confianza en Jesucristo, que nos llama a anunciar y testimoniar su Evangelio, sin tener miedo de nada", dijo.

martes, 24 de junio de 2008

Prepararse para lo más grande


QUEBEC, domingo, 22 junio 2008 (ZENIT.org).- Al participar por satélite en la clausura del Congreso Eucarístico Internacional de Quebec, Benedicto XVI pidió a toda la Iglesia "una atención renovada a la preparación y recepción de la Eucaristía".

Los miles de fieles reunidos en la mañana del domingo (hora de Canadá) en la explanada de Abraham, en la ciudad canadiense, pudieron ver y escuchar al Papa a través de grandes pantallas, quien pronunció la homilía en la misa conclusiva.
Comentando el tema del congreso, «La Eucaristía, don de Dios para la vida del mundo", el Santo Padre reconoció: "La Eucaristía es nuestro tesoro más bello".
"Es el sacramento por excelencia; nos introduce por adelantado en la vida eterna; contiene todo el misterio de nuestra salvación; es la fuente y la cumbre de la acción y de la vida de la Iglesia"
, aclaró.
"Por tanto, es particularmente importante el que los pastores y los fieles profundicen permanentemente en este gran sacramento", añadió.
De este modo, señaló, "cada quien podrá fortalecer su fe y cumplir cada vez mejor su misión en la Iglesia y en el mundo, recordando la fecundidad de la Eucaristía para la vida persona, para la vida de la Iglesia y del mundo".
Por este motivo el Papa quiso "invitar a los pastores y a los fieles a una atención renovada a la preparación y recepción de la Eucaristía".
"A pesar de nuestra debilidad y de nuestro pecado, Cristo quiere poner en nosotros su morada". Por tanto, dijo, "tenemos que hacer todo lo posible para recibirle con un corazón puro, volviendo a encontrar sin cesar, a través del sacramento del perdón, la pureza que el pecado ha ensuciado".
En efecto, aclaró, "el pecado, sobre todo el pecado grave, se opone a la acción de la gracia eucarística en nosotros. Por otra parte, quienes no pueden comulgar a causa de su situación, encontrarán en la comunión de deseo y en la participación en la Eucaristía una fuerza y una eficacia salvadora".
"La Eucaristía no es una comida entre amigos", advirtió. "Estamos llamados a entrar en este misterio de alianza, conformando cada día cada vez más nuestra vida con el don recibido en la Eucaristía".
El obispo de Roma invitó a rezar para que Dios envíe sacerdotes a la Iglesia y a transmitir esta invitación a muchachos jóvenes, "para que acepten con alegría y sin miedo responder a Cristo. No quedarán decepcionados. Que las familias sean el lugar primordial de esta cuna de vocaciones".
Aclaró que "la participación de la Eucaristía no aleja de nuestros contemporáneos, al contrario, dado que es la expresión por excelencia del amor de Dios, nos llama a comprometernos con todos nuestros hermanos para afrontar los desafíos presentes y para hacer que el planeta sea un lugar agradable".
"Para esto -dijo-, tenemos que luchar sin cesar para que toda persona sea respetada desde su concepción hasta su muerte natural, que nuestras sociedades ricas acojan a los más pobres y les vuelvan a dar toda su dignidad, que toda persona pueda alimentarse y hacer vivir a su familia, que la paz y la justicia brillen en todos los continentes".
La celebración eucarística fue presidida por el legado papal, el cardenal Jozef Tomko, en medio de una constante lluvia que no desalentó a los peregrinos. El próximo Congreso Eucarístico Internacional, según anunció el Papa, se celebrará en Dublín (Irlanda) en el año 2012.

domingo, 25 de mayo de 2008

Participar activamente en la vida política y social del país



CIUDAD DEL VATICANO, 22 MAY 2008 (VIS).-Hoy se hizo público el mensaje del Santo Padre con ocasión de la 97 edición del gran encuentro eclesial "Deutscher Katholikentag", que se inauguró ayer en la ciudad alemana de Osnabrück y que concluye el próximo domingo.

Comentando el lema del encuentro, "Me sacó a espacio abierto" (Ps 18.20), en el que participan 50.000 personas, el Papa escribe que "muchas personas tienen miedo de que la fe pueda limitar su vida, que puedan sentirse obligadas a seguir los mandamientos y las enseñanzas de la Iglesia y no ser libres de moverse en el "espacio abierto" de la vida y del pensamiento actual".

"Solo cuando logremos dirigir nuestro corazón a Dios, nuestra vida encontrará aquel "espacio abierto" para el que hemos sido creados. Una vida sin Dios no es más libre y más "abierta". El ser humano está destinado al infinito".

Benedicto XVI subraya que "el corazón que se abre a Dios es generoso y entonces ya no es necesario buscar, con temor, la propia felicidad, el éxito, ni dar importancia a la opinión de los demás porque ahora es libre y generoso, está abierto a la llamada de Dios. Puede entregarse totalmente con confianza porque sabe -que allí donde vaya- está seguro en las manos de Dios".

"Confiamos -continúa- en que el encuentro con Dios, en su Palabra y en la celebración eucarística, ensanche nuestros corazones y nos transforme en manantiales de fe para nuestro prójimo".

El Santo Padre pide de modo particular a los fieles laicos que no permitan que "el futuro sea plasmado únicamente por los demás, y que participen con fantasía y capacidad de persuasión en los debates del presente. (...) Con el Evangelio como parámetro, participad activamente en la vida política y social de vuestro país. Como laicos católicos, osad actuar en la formación del futuro, en unión con los sacerdotes y los obispos".

Al final del mensaje, el Papa se dirige especialmente a los jóvenes presentes en el encuentro, a quienes manifiesta el deseo de ver a muchos de ellos en la Jornada Mundial de la Juventud de Sidney, en julio próximo.

sábado, 24 de mayo de 2008

La Eucaristía nos une más allá de cualquier diferencia



CIUDAD DEL VATICANO, 22 MAY 2008 (VIS).-Hoy, solemnidad del Corpus Christi, Benedicto XVI celebró la Santa Misa a las 19,00 en la explanada de la basílica de San Juan de Letrán y posteriormente presidió la procesión eucarística hasta la basílica de Santa María la Mayor.

En la homilía, el Papa habló del significado de esa solemnidad a través de los tres gestos fundamentales de la celebración.. El primero es la reunión "alrededor del altar del Señor para estar juntos en su presencia; en segundo lugar, la procesión, "caminar con el Señor", y por último, "arrodillarse ante el Señor, la adoración".

Para explicar el primer gesto, el Santo Padre citó la epístola de San Pablo a los Gálatas, donde está escrito: "Ya no hay ni judío, ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer, porque todos sois uno en Cristo Jesús". "En estas palabras -dijo el Papa- se siente la verdad y la fuerza de la revolución cristiana, la revolución más profunda de la historia humana, que se experimenta en torno a la Eucaristía: aquí se reúnen en presencia del Señor personas diversas, por edad, sexo, condición social, ideas políticas. La Eucaristía no puede ser nunca un hecho privado. (...) La Eucaristía es un culto público, no tiene nada de esotérico o exclusivo. (...) Estamos unidos más allá de nuestras diferencias, (...) nos abrimos unos a otros para convertirnos en una cosa sola a través de Èl".

Tocando el segundo aspecto, "caminar con el Señor", Benedicto XVI afirmó que "con el don de sí mismo en la Eucaristía, el Señor Jesús (...) hace que nos levantemos (...) y nos pone en camino con la fuerza de este Pan de vida. (...) La procesión del Corpus Christi nos enseña que la Eucaristía quiere liberarnos de todo desaliento y desánimo (...) para que podamos reanudar el camino con la fuerza que Dios nos da mediante Jesucristo".

"Sin el Dios con nosotros, el Dios cercano cómo podemos sostener la peregrinación de la existencia, sea como personas que como sociedad y familia de los pueblos? La Eucaristía es el sacramento de Dios que no nos deja solos en el camino sino que se coloca a nuestro lado y nos indica la dirección. Efectivamente no basta ir adelante, sino ver hacia donde se va. No basta el progreso si no hay criterios de referencia".

Por último, el tercer elemento del Corpus Christi, "arrodillarse en adoración frente al Señor" es "el remedio más válido y radical contra las idolatrías de ayer y hoy, (...) es profesión de libertad: el que se inclina ante Jesús no puede ni debe postrarse ante algún poder terrenal, por fuerte que sea".

Los cristianos, concluyó el Santo Padre, "nos inclinamos ante un Dios que fue el primero en inclinarse hacia el ser humano (...) para socorrerlo y darle vida, que se arrodilló ante nosotros para lavarnos los pies sucios. Adorar el Cuerpo de Cristo significa creer que en ese trozo de pan, está realmente Cristo, que da sentido a nuestra vida, al universo inmenso y a la criatura más pequeña, a toda la historia humana y a la existencia más breve".

Terminada la misa, el Papa presidió la procesión eucarística que recorrió la Via Merulana hasta la basílica de Santa María la Mayor. Durante el camino, miles de fieles rezaron y cantaron acompañando al Santísimo Sacramento. Un vehículo descubierto transportó el Santísimo en una custodia, frente a la cual iba el Papa.

(Incluyo la homilía completa)


Homilía de Benedicto XVI en el Corpus Christi


En la misa celebrada ante la Basílica de San Juan de Letrán

Queridos hermanos y hermanas:

Tras el tiempo fuerte del año litúrgico, que centrándose en la Pascua se extiende durante tres meses --primero los cuarenta días de la Cuaresma, después los cincuenta días del Tiempo Pascual--, la liturgia nos permite celebrar tres fiestas que tienen un carácter "sintético": la Santísima Trinidad, el Corpus Christi, y por último el Sagrado Corazón de Jesús.

¿Cuál es el significado de la solemnidad de hoy, del Cuerpo y la Sangre de Cristo? Nos los explica la misma celebración que estamos realizando, con el desarrollo de sus gestos fundamentales: ante todo, nos hemos reunido alrededor del Señor para estar juntos en su presencia; en segundo lugar, tendrá lugar la procesión, es decir, caminar con el Señor; por último, vendrá el arrodillarse ante el Señor, la adoración que comienza ya en la misa y acompaña toda la procesión, pero que culmina en el momento final de la bendición eucarística, cuando todos nos postraremos ante Aquél que se ha agachado hasta nosotros y ha dado la vida por nosotros.

Analicemos brevemente estas tres actitudes para que sean realmente expresión de nuestra fe y de nuestra vida.

Reunirse en la presencia del Señor

El primer acto es el de reunirse en la presencia del Señor. Es lo que antiguamente se llamaba "statio". Imaginemos por un momento que en toda Roma sólo existiera este altar, y que se invitara a todos los cristianos de la ciudad a reunirse aquí, para celebrar al Salvador, muerto y resucitado. Esto nos permite hacernos una idea de cuáles fueron los orígenes de la celebración eucarística, en Roma y en otras muchas ciudades, a las que llegaba el mensaje evangélico: en cada Iglesia particular había un solo obispo y, a su alrededor, alrededor de la Eucaristía celebrada por él, se constituía la comunidad, única, pues uno era el Cáliz bendecido y uno era el Pan partido, como hemos escuchado en las palabras del apóstol Pablo en la segunda lectura (Cf. 1 Corintios 10,16-17).

Pasa por la mente otra famosa expresión de Pablo: "ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús" (Gálatas 3, 28). "¡Todos vosotros sois uno!". En estas palabras se percibe la verdad y la fuerza de la revolución cristiana, la revolución más profunda de la historia humana, que se experimenta precisamente alrededor de la Eucaristía: aquí se reúnen en la presencia del Señor personas de diferentes edades, sexo, condición social, ideas políticas. La Eucaristía no puede ser nunca un hecho privado, reservado a personas escogidas según afinidades o amistad. La Eucaristía es un culto público, que no tiene nada de esotérico, de exclusivo. En esta tarde, no hemos decidido con quién queríamos reunirnos, hemos venido y nos encontramos unos junto a otros, reunidos por la fe y llamados a convertirnos en un único cuerpo, compartiendo el único Pan que es Cristo. Estamos unidos más allá de nuestras diferencias de nacionalidad, de profesión, de clase social, de ideas políticas: nos abrimos los unos a los otros para convertirnos en una sola cosa a partir de Él. Esta ha sido desde los inicios la característica del cristianismo, realizada visiblemente alrededor de la Eucaristía, y es necesario velar siempre para que las tentaciones del particularismo, aunque sea de buena fe, no vayan en el sentido opuesto. Por tanto, el Corpus Christi nos recuerda ante todo esto: ser cristianos quiere decir reunirse desde todas las partes para estar en la presencia del único Señor y ser uno en Él y con Él.

Caminar con el Señor

El segundo aspecto constitutivo es caminar con el Señor. Es la realidad manifestada por la procesión, que viviremos juntos tras la santa misa, como una prolongación natural de la misma, avanzando tras Aquél que es el Camino. Con el don de sí mismo en la Eucaristía, el Señor Jesús nos libera de nuestras "parálisis", nos vuelve a levantar y nos hace "pro-ceder", nos hace dar un paso adelante, y luego otro, y de este modo nos pone en camino, con la fuerza de este Pan de la vida. Como le sucedió al profeta Elías, que se había refugiado en el desierto por miedo de sus enemigos, y había decidido dejarse morir (Cf. 1 Reyes 19,1-4). Pero Dios le despertó y le puso a su lado una torta recién cocida: "Levántate y come -le dijo--, porque el camino es demasiado largo para ti" (1 Reyes 19, 5.7). La procesión del Corpus Christi nos enseña que la Eucaristía nos quiere liberar de todo abatimiento y desconsuelo, quiere volver a levantarnos para que podamos retomar el camino con la fuerza que Dios nos da a través de Jesucristo. Es la experiencia del pueblo de Israel en el éxodo de Egipto, la larga peregrinación a través del desierto, de la que nos ha hablado la primera lectura. Una experiencia que para Israel es constitutiva, pero que para toda la humanidad resulta ejemplar. De hecho, la expresión "no sólo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de todo lo que sale de la boca del Señor" (Deuteronomio 8,3) es una afirmación universal, que se refiere a cada hombre en cuanto hombre. Cada uno puede encontrar su propio camino, si encuentra a Aquél que es Palabra y Pan de vida y se deja guiar por su amigable presencia. Sin el Dios-con-nosotros, el Dios cercano, ¿cómo podemos afrontar la peregrinación de la existencia, ya sea individualmente ya sea como sociedad y familia de los pueblos?

La Eucaristía es el sacramento del Dios que no nos deja solos en el camino, sino que se pone a nuestro lado y nos indica la dirección. De hecho, ¡no es suficiente avanzar, es necesario ver hacia dónde se va! No basta el "progreso", sino no hay criterios de referencia. Es más, se sale del camino, se corre el riesgo de caer en un precipicio, o de alejarse de la meta. Dios nos ha creado libres, pero no nos ha dejado solos: se ha hecho él mismo "camino" y ha venido a caminar junto a nosotros para que nuestra libertad tenga el criterio para discernir el camino justo y recorrerlo.

Arrodillarse en adoración ante el Señor

Al llegar a este momento no es posible de dejar de pensar en el inicio del "decálogo", los diez mandamientos, en donde está escrito: "Yo, el Señor, soy tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mí" (Éxodo 20, 2-3). Encontramos aquí el tercer elemento constitutivo del Corpus Christi: arrodillarse en adoración ante el Señor. Adorar al Dios de Jesucristo, que se hizo pan partido por amor, es el remedio más válido y radical contra las idolatrías de ayer y hoy. Arrodillarse ante la Eucaristía es una profesión de libertad: quien se inclina ante Jesús no puede y no debe postrarse ante ningún poder terreno, por más fuerte que sea. Nosotros, los cristianos, sólo nos arrodillamos ante el santísimo Sacramento, porque en él sabemos y creemos que está presente el único Dios verdadero, que ha creado el mundo y lo ha amado hasta el punto de entregar a su unigénito Hijo (Cf. Juan 3, 16).

Nos postramos ante un Dios que se ha abajado en primer lugar hacia el hombre, como el Buen Samaritano, para socorrerle y volverle a dar la vida, y se ha arrodillado ante nosotros para lavar nuestros pies sucios. Adorar el Cuerpo de Cristo quiere decir creer que allí, en ese pedazo de pan, se encuentra realmente Cristo, quien da verdaderamente sentido a la vida, al inmenso universo y a la más pequeña criatura, a toda la historia humana y a la más breve existencia. La adoración es oración que prolonga la celebración y la comunión eucarística, en la que el alma sigue alimentándose: se alimenta de amor, de verdad, de paz; se alimenta de esperanza, pues Aquél ante el que nos postramos no nos juzga, no nos aplasta, sino que nos libera y nos transforma.

Por este motivo, reunirnos, caminar, adorar, nos llena de alegría. Al hacer nuestra la actitud de adoración de María, a quien recordamos particularmente en este mes de mayo, rezamos por nosotros y por todos; rezamos por cada persona que vive en esta ciudad para que pueda conocerte e ti, Padre, y a Aquél que tú has enviado, Jesucristo. Y de este modo tener la vida en abundancia. Amén.

lunes, 28 de abril de 2008

Benedicto XVI en USA

El Papa: "La verdad es Alguien"

Resumen de todas las intervenciones de Benedicto XVI en su viaje a Estados Unidos. El Papa ha animado a los católicos estadounidenses a demostrar con su alegría y su vida coherente que los cristianos tenemos una propuesta para el mundo, tenemos a Alguien.

DISCURSO ANTE LA CASA BLANCA

Libertad y responsabilidad: “Vengo como amigo y anunciador del Evangelio, como uno que tiene gran respeto por esta vasta sociedad pluralista”.

“Confío en que los americanos encuentren en sus creencias religiosas una fuente preciosa de discernimiento y una inspiración para buscar un diálogo razonable, responsable y respetuoso en el esfuerzo de edificar una sociedad más humana y más libre."

"La libertad es no sólo un don, sino también una llamada a la responsabilidad personal. La defensa de la libertad es una llamada a cultivar la virtud, la autodisciplina, el sacrificio por el bien común y un sentido de responsabilidad ante los menos afortunados. Además, exige el valor de empeñarse en la vida civil, llevando las propias creencias religiosas y los valores más profundos a un debate público razonable".

ENCUENTRO CON LOS OBISPOS EN WASHINGTON

Cristo, el centro. "La gente necesita que se le recuerde cuál es el fin último de su vida. Sin Dios, nuestras vidas están realmente vacías. La meta de toda nuestra actividad pastoral y catequética, el objeto de nuestra predicación, el centro mismo de nuestro ministerio sacramental ha de ser ayudar a las personas a establecer y alimentar semejante relación vital con "Jesucristo nuestra esperanza".

La vida matrimonial. "Un tema de profunda preocupación es la situación de la familia dentro de la sociedad. El divorcio y la infidelidad están aumentando, y muchos jóvenes hombres y mujeres deciden retrasar la boda o incluso evitarla completamente”.

"Es vuestro deber proclamar con fuerza los argumentos de fe y de razón que hablan del instituto del matrimonio, entendido como compromiso para la vida entre un hombre y una mujer, abierto a la transmisión de la vida. Este mensaje debería resonar ante las personas de hoy, ya que es esencialmente un "sí" incondicional y sin reservas a la vida, un "sí" al amor y un "sí" a las aspiraciones del corazón de nuestra común humanidad, a la vez que nos esforzamos en realizar nuestro profundo deseo de intimidad con los demás y con el Señor".

Acompañar a los sacerdotes. "Uno de los signos contrarios al Evangelio de la vida es el abuso sexual de los menores. Habéis recibido de Dios una responsabilidad como pastores de vendar las heridas causadas por cada violación de la confianza, favorecer la curación, promover la reconciliación y acercaros con afectuosa preocupación a cuantos han sido tan seriamente dañados". "La gente necesita que se le recuerde cuál es el fin último de su vida. Sin Dios, nuestras vidas están realmente vacías".

“En este momento una parte vital de vuestra tarea es reforzar las relaciones con vuestros sacerdotes, especialmente en aquellos casos en que ha surgido tensión entre sacerdotes y obispos como consecuencia de la crisis. Es importante que sigáis demostrándoles vuestra preocupación, vuestro apoyo y vuestra guía con el ejemplo".

Oración. "Tenemos que redescubrir la alegría de vivir una existencia centrada en Cristo, cultivando las virtudes y sumergiéndonos en la oración. El tiempo pasado en la oración nunca es desperdiciado, por muy importantes que sean los deberes que nos apremian por todas partes".

Secularismo. “Lo que necesitamos es un mayor sentido de la relación intrínseca entre el Evangelio y la ley natural por una parte y, por otra, la consecución del auténtico bien humano, como se encarna en la ley civil y en las decisiones morales personales.

“El Evangelio debe ser predicado y enseñado como modo de vida integral, que ofrece una respuesta atrayente y veraz, intelectual y prácticamente, a los problemas humanos reales. Creo que la Iglesia en América tiene ante sí en este preciso momento de su historia el reto de encontrar una visión católica de la realidad y presentarla a una sociedad que ofrece todo tipo de recetas para la autorrealización humana de manera atrayente y con fantasía".

El abandono de la práctica religiosa. “La salvación -la liberación de la realidad del mal y el don de una vida nueva y libre en Cristo- está en el corazón mismo del Evangelio. Hemos de redescubrir, como ya he dicho, modos nuevos y atractivos para proclamar este mensaje. En la liturgia de la Iglesia, y sobre todo en el sacramento de la Eucaristía, es donde se manifiestan estas realidades de manera más poderosa y se viven en la existencia de los creyentes; quizá tenemos todavía mucho que hacer para realizar la visión del Concilio sobre la liturgia como ejercicio del sacerdocio común y como impulso para un apostolado fructuoso en el mundo".

Escasez de vocaciones. “La oración misma, nacida en las familias católicas, fomentada por programas de formación cristiana, reforzada por la gracia de los sacramentos, es el medio principal por el que llegamos a conocer la voluntad de Dios para nuestra vida".

MISA EN EL NATIONALS PARK STADIUM

Cultura católica para cambiar la sociedad: “Percibimos signos evidentes de un quebrantamiento preocupante de los fundamentos mismos de la sociedad: aumento de la violencia, debilitamiento del sentido moral, vulgaridad en las relaciones sociales y creciente olvido de Dios".

“La fidelidad y el valor con que la Iglesia en este país logrará afrontar los retos de una cultura cada vez más secularizada y materialista dependerá en gran parte de vuestra fidelidad personal al transmitir el tesoro de nuestra fe católica. Los desafíos que se nos presentan exigen una instrucción amplia y sana en la verdad de la fe".

"Pero requieren cultivar también un modo de pensar, una "cultura" intelectual que sea auténticamente católica, que confía en la armonía profunda entre fe y razón, y dispuesta a llevar la riqueza de la visión de la fe en contacto con las cuestiones urgentes que conciernen el futuro de la sociedad americana".

La Confesión: “Confiemos en el poder del Espíritu de inspirar conversión, curar cada herida, superar toda división y suscitar vida y libertades nuevas”. Estos dones se encuentran sobre todo en el sacramento de la Penitencia. "El Evangelio debe ser predicado y enseñado como modo de vida integral, que ofrece una respuesta atrayente y veraz, intelectual y prácticamente, a los problemas humanos reales".

"La fuerza libertadora de este Sacramento necesita ser redescubierta y hecha propia por cada católico. En gran parte la renovación de la Iglesia en América depende de la renovación de la regla de la penitencia y del crecimiento en la santidad".

UNIVERSIDAD CATÓLICA DE WASHINGTON

En la Universidad, Fe tangible: "La identidad de una universidad o de una escuela católica no es simplemente una cuestión de número de estudiantes católicos, sino que es una cuestión de convicción. ¿Creemos realmente que el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado? ¿Aceptamos la verdad que Cristo revela? En nuestras universidades y escuelas, ¿la fe es “tangible”?

Alumnos y amor a la verdad: "Los educadores cristianos pueden liberar con confianza a los jóvenes de los límites del positivismo y despertar en ellos la receptividad por la verdad, por Dios y por su bondad. De este modo, ayudaréis también a formar su conciencia, que enriquecida por la fe, abre un camino seguro hacia la paz interior y el respeto por los demás".

“Cuando no se reconoce nada como definitivo por encima del individuo, el criterio último de juicio es el yo y la satisfacción de los deseos inmediatos del individuo".

ENCUENTRO INTERRELIGIOSO EN CENTRO JUAN PABLO II

Convivencia interreligiosa. “Hoy, jóvenes de todas las religiones se sientan uno al lado del otro en todas las escuelas del país, aprendiendo unos con otros y unos de otros. Esta diversidad plantea nuevos retos que imponen una reflexión profunda sobre los principios fundamentales de una sociedad demócrata".

Derecho a la libertad religiosa. "¡Ojalá otros asegunden con valor vuestra experiencia dándose cuenta de que una sociedad unida puede ser el resultado de una pluralidad de pueblos con la condición de que todos reconozcan la libertad religiosa como un derecho civil fundamental".

"Los líderes espirituales tienen el deber y la competencia de poner en primer plano las preguntas más profundas de la conciencia, de despertar a la humanidad al misterio de la existencia humana, de dar cabida en un mundo frenético a la reflexión y la oración".

Las huellas de Jesús. "De cara a estos profundos interrogantes que tocan el origen y el destino del género humano -señaló el Papa- los cristianos proponen a Jesús de Nazaret. El deseo ardiente de seguir sus huellas lleva a los cristianos a abrir sus mentes y sus corazones al diálogo".
"Quizás en la tentativa de descubrir nuestros puntos comunes hemos olvidado la responsabilidad de discutir con calma y claridad de nuestras diferencias. Mientras unimos siempre mentes y corazones en búsqueda de la paz, debemos escuchar también con atención la voz de la verdad".

DISCURSO A LA ONU

Reglas internacionales y libertad. “En el contexto de las relaciones internacionales, es necesario reconocer el papel superior que desempeñan las reglas y las estructuras intrínsecamente ordenadas a promover el bien común y, por tanto, a defender la libertad humana. Dichas reglas no limitan la libertad. Por el contrario, la promueven cuando prohíben comportamientos y actos que van contra el bien común, obstaculizan su realización efectiva y, por tanto, comprometen la dignidad de toda persona humana”.

Los derechos humanos, ¿legales o justos? “La experiencia nos enseña que a menudo la legalidad prevalece sobre la justicia cuando la insistencia sobre los derechos humanos los hace aparecer como resultado exclusivo de medidas legislativas o decisiones normativas tomadas por las diversas agencias de los que están en el poder”. “Quizá hemos perdido de vista que en una sociedad en la que la Iglesia parece a muchos que es legalista e ‘institucional’, nuestro desafío más urgente es comunicar la alegría que nace de la fe y de la experiencia del amor de Dios”.
“Cuando se presentan simplemente en términos de legalidad, los derechos corren el riesgo de convertirse en proposiciones frágiles, separadas de la dimensión ética y racional, que es su fundamento y su fin. Por el contrario, la Declaración Universal ha reforzado la convicción de que el respeto de los derechos humanos está enraizado principalmente en la justicia que no cambia”.

Creyentes y ciudadanos. “Obviamente, los derechos humanos deben incluir el derecho a la libertad religiosa, entendido como expresión de una dimensión que es al mismo tiempo individual y comunitaria, una visión que manifiesta la unidad de la persona, aun distinguiendo claramente entre la dimensión de ciudadano y la de creyente”.

Es inconcebible, por tanto, que los creyentes tengan que suprimir una parte de sí mismos -su fe- para ser ciudadanos activos. Nunca debería ser necesario renegar de Dios para poder gozar de los propios derechos.

Constructores de la sociedad. Los derechos asociados con la religión necesitan protección sobre todo si se los considera en conflicto con la ideología secular predominante o con posiciones de una mayoría religiosa de naturaleza exclusiva. No se puede limitar la plena garantía de la libertad religiosa al libre ejercicio del culto, sino que se ha de tener en la debida consideración la dimensión pública de la religión y, por tanto, la posibilidad de que los creyentes contribuyan la construcción del orden social”.

CATEDRAL DE SAINT PATRICK

Comunicar la alegría de la fe: “Quizá hemos perdido de vista que en una sociedad en la que la Iglesia parece a muchos que es legalista e ‘institucional’, nuestro desafío más urgente es comunicar la alegría que nace de la fe y de la experiencia del amor de Dios”.

La metáfora de las vidrieras: “Los ventanales con vidrieras [de una iglesia], vistos desde fuera parecen oscuros, recargados y hasta lúgubres. Pero cuando se entra en el templo, de improviso toman vida; al reflejar la luz que las atraviesa revelan todo su esplendor. Igualmente [la Iglesia debe] atraer dentro de este misterio de luz a toda la gente”.

"No es un cometido fácil en un mundo que es propenso a mirar ‘desde fuera’ a la Iglesia, igual que a aquellos ventanales: un mundo que siente profundamente una necesidad espiritual, pero que encuentra difícil ‘entrar en el’ misterio de la Iglesia”.

“También para algunos de nosotros, desde dentro, la luz de la fe puede amortiguarse por la rutina y el esplendor de la Iglesia puede ofuscarse por los pecados y las debilidades de sus miembros. La ofuscación puede originarse por los obstáculos encontrados en una sociedad que, a veces, parece haber olvidado a Dios e irritarse ante las exigencias más elementales de la moral cristiana"

SEMINARIO DE SAN JOSÉ

[A enfermos]
Discapacitados: “A veces es un reto encontrar una razón a lo que parece solamente una dificultad que superar o un dolor que afrontar. No obstante, la fe nos ayuda a ampliar el horizonte más allá de nosotros mismos para ver la vida como Dios la ve. El amor incondicional de Dios, que alcanza a todo ser humano, otorga un significado y finalidad a cada vida humana”.

[A seminaristas]
Libertad bien entendida. "hay que salvaguardar rigurosamente la importancia fundamental de la libertad", que "puede ser malentendida y usada mal, de manera que no lleva a la felicidad que todos esperamos, sino hacia un escenario oscuro de manipulación, en el que nuestra comprensión de nosotros mismos y del mundo se hace confusa o se ve incluso distorsionada por quienes ocultan sus propias intenciones".

"Lo más importante es que ustedes desarrollen su relación personal con Dios. Esta relación se manifiesta en la oración. No temáis el silencio y el sosiego; escuchen a Dios, adórenlo en la Eucaristía".“A menudo se reivindica la libertad sin hacer jamás referencia a la verdad de la persona humana y en lugar de la verdad -o mejor, de su ausencia- se ha difundido la idea de que, dando un valor indiscriminado a todo, se asegura la libertad y se libera la conciencia. A esto llamamos relativismo.

La Verdad no es algo sino Alguien. “La verdad no es una imposición. Tampoco es un mero conjunto de reglas. Es el descubrimiento de Alguien que jamás nos traiciona; de Alguien del que siempre podemos fiarnos. En definitiva, la verdad es una persona: Jesucristo. Ésta es la razón por la que la auténtica libertad no es optar por "desentenderse de". Es decidir "comprometerse con”.

Cuatro tesoros: “Hay cuatro aspectos esenciales del tesoro de nuestra fe: la oración personal y el silencio, la oración litúrgica, la práctica de la caridad y las vocaciones".“Lo más importante es que ustedes desarrollen su relación personal con Dios. Esta relación se manifiesta en la oración. No temáis el silencio y el sosiego; escuchen a Dios, adórenlo en la Eucaristía. Permitan que su palabra modele su camino como crecimiento de la santidad".

GROUND ZERO

Paz y conversión. Dios de la paz, concede tu paz a nuestro violento mundo:paz en los corazones de todos los hombres y mujeresy paz entre las naciones de la tierra.Lleva por tu senda del amora aquellos cuyas mentes y corazonesestán nublados por el odio.

domingo, 13 de abril de 2008

Las diez claves del viaje del Papa a Estados Unidos de América y a la sede de la ONU
Por Jesús de las Heras Muela, director de Ecclesia


"Cristo, nuestra esperanza", lema de la visita papal del 15 al 20 de abril

1.- La visita del Pastor Supremo a una de las principales Iglesias locales de la catolicidad.- En su mensaje del 9 de abril a los católicos y habitantes de Estados Unidos de América, Benedicto XVI habla de como la fe está bien enraizada en este país. En efecto, los católicos norteamericanos constituyen uno de los principales y más numerosos contingentes humanos de toda la Iglesia, tras los católicos en Brasil, México y Filipinas y numéricamente también por encima de Italia y de España, Polonia y Francia.
Con fecha 31 de diciembre de 2006, el número de católicos ascendía a 67,530 millones de personas, de un total de 299,226 millones de habitantes. En torno a 25 millones de católicos norteamericanos son de origen hispano.
El número de obispos católicos en el primer país de la tierra es de 436, el episcopado más numeroso de la Iglesia junto a los de Brasil e Italia. Los sacerdotes diocesanos son 30.000, a los que hay añadir otros cerca de 15.000 religiosos sacerdotes. Los religiosos no sacerdotes con 5.254, las religiosas se acercan a 65.000 y los diáconos permanentes son 15.101. Hay también 416 miembros de Institutos Seculares, 536 misioneros laicos y 405.071 catequistas. El número de seminaristas mayores se aproxima a los 5.000 y el de seminaristas menores es de 1.286.

La presencia social de la Iglesia católica norteamericana es también muy notable. Cuenta con 11.159 escuelas de educación infantil y primaria; 1.277 escuelas medias y secundarias; 266 centros de educación superior y universitaria; y 3.003 centros de educación especial y de reeducación. El número de hospitales católicos es de 570 más otros 261 ambulatorios. Son 1.256 las casas de para ancianos, inválidos y menores; 1.411, los orfanatos; 1.348 los consultorios familiares y centros para la protección de la vida; y hay también otras 993 instituciones de servicios eclesiales y sociales varios.
Desde otoño pasado, el misionero oblato de María Inmaculada Francis Eugene George, cardenal arzobispo de Chicago, es el presidente de la Conferencia Episcopal USA. El secretario general y coordinador de esta visita papal es monseñor David Malloy. Estados Unidos de América cuenta con 17 cardenales, cuatro de ellos ya con más de 80 años. Es el segundo país, tras Italia, con mayor número de cardenales.
Las relaciones entre la Santa Sede y Estados Unidos de América tienen 230 años. En enero próximo se cumplirán 25 años de la formalización plena de dichas relaciones diplomáticas en su máximo rano. Un dato significativo al respecto es que la actual embajadora de Estados Unidos ante la Santa Sede es la profesora Mary Ann Glendon, antigua presidente de la Pontificia Academia de las Ciencias y representante de la Santa Sede en la IV Conferencia de la ONU sobre la mujer (Pekín, 1995). Benedicto XVI se entrevistará, como es natural, con George Bush, presidente federal del país, en el despacho oval de la Casa Blanca, en la mañana del miércoles día 16. También lo hará con el secretario general de la ONU, el surcoreano Bam Ki-mon.
Por todo ello, el primer contexto, la primera clave de esta visita papal es la propia de cualquier otro viaje del Pastor Supremo de la Iglesia a una Iglesia local, añadiéndose a ello la importancia intrínseca -ya indicada- y extrínseca -USA es el primer país del mundo y con gran influencia en el resto del planeta-.

2.- Tras las huellas de sus predecesores Pablo VI y Juan Pablo II.- Pablo VI viajó en octubre de 1965 a este país y Juan Pablo II lo recorrió en cinco ocasiones: octubre de 1979, septiembre de 1987, agosto de 1993 (Jornada Mundial de la Juventud de Denver, en el Estado de Colorado), octubre de 1995 y en enero de 1999.
Juan Pablo II estuvo tantas veces en Estados Unidos como México y en España y sólo por debajo de las siete veces que visitó Francia y las nueve en que regresó a su Polonia natal. A Brasil, el país católico más poblado, fue en cuatro ocasiones.

3.- La importancia y significación de Naciones Unidas.- En la ciudad de Nueva York, en Manhatann, se halla la sede Naciones Unidas. El próximo mes de diciembre se cumplen sesenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La Santa Sede mantiene ante la ONU un observador permanente, que suele ser un alto eclesiástico y diplomático. Actualmente es el arzobispo italiano Celestino Migliore. Durante años lo fue el actual cardenal Renato Martino, presidente de los Consejos Pontificios Justicia y Paz y de Pastoral de Migraciones.
Una de las citas más esperadas de este periplo papal es precisamente su visita a la ONU, donde pronunciará un discurso en la mañana del viernes 18 de abril. La fundamentación antropológica y ética de los Derechos Humanos, la sagrada e inviolable dignidad de la persona humana en todas las etapas de la vida y la defensa y promoción de la paz, de la justicia y de la solidaridad serán ejes indiscutibles del discurso papal, transido de la experiencia y de la sabiduría del mensaje y aportación del cristianismo.

4.- "Cristo, nuestra esperanza", lema del viaje.- "Cristo, nuestra esperanza" es la frase elegida para el viaje del Papa Benedicto XVI a Estados Unidos de América, que comenzaba el pasado martes, día 15 de abril y que concluye el domingo 20. Precisamente, el día 16 -segundo día de la visita- Benedicto XVI cumple 81 años.

El lema elegido refleja la segunda encíclica del Papa, "Spe salvi". Junto al lema, también hay ya logotipo y cartel para este viaje. Han sido diseño de Donna Hobson, directora de la Publicaciones de la Universidad Católica de América. "He querido incorporar -ha declarado- los colores papales, amarillo y blanco, y mi objetivo era mostrar al Papa Benedicto como una persona acogedora, con los brazos abiertos y sonriente". El cartel, en efecto, muestra al papa -en imagen de la misma tarde de su elección pontificia-, con la cúpula de la basílica vaticana al fondo y sobre la citada leyenda o lema -en inglés, "Christ our hope", Pope Benedict XVU, Apostolic journey to the United States 2008"- una paloma sobrevolando.
A este lema y a su significado aludía el Papa varias en su ya citado mensaje del 9 de abril al pueblo norteamericano. "Jesucristo -señalaba Benedicto XVI- es la esperanza para los hombres y las mujeres de toda raza, lengua y condición social. Sí, Cristo es el rostro de Dios aparecido entre nosotros. Gracias a El nuestra vida encuentra su plenitud y juntos podemos formar una familia de personas y de pueblos que viven en fraternidad, según el designio perenne de Dios".
Más adelante subraya el Santo Padre: "El mundo, en fin, tiene más que nunca necesidad de la esperanza: esperanza de paz, de justicia, de libertad, pero no podrá realizar esta esperanza sin obedecer a la ley de Dios, que Cristo ha llevado a su cumplimiento en el mandamiento del amor fraterno".

5.- El reencuentro necesario con la ley natural.- La regla de oro del mandamiento cristiano y hasta humano del amor cristiano "se encuentra en la Biblia, pero vale para todos, también para los no creyentes. Es la ley escrita -seguimos transcribiendo del mensaje previo al viaje de Benedicto XVI- en la conciencia humana y en ella podemos todos reencontrarnos, de modo que el encuentro de las diferencias sea positivo y constructivo para la entera comunidad humana".

Benedicto XI, en suma, va a abogar en Estados Unidos y en la ONU por esta recuperación de la ley natural como espacio común, compartido y sagrado por y para todas las personas de buena voluntad. El Papa lleva tiempo ya insistiendo en esta dirección, complementaria con otra de sus constantes llamadas al diálogo entre fe y razón, que también, sin duda, estará presente en los contenidos de su viaje.

6.- Agradecer, fortalecer, revitalizar y sanar a la comunidad católica en Estados Unidos de América.- En su aludido ya varias mensaje del 9 de abril, Benedicto XVI agradece y reconoce el importante papel y servicios de los católicos norteamericanos. Si visita papal está destinada, pues, a fortalecer y revitalizar sus comunidades. Así aparece claro en el itinerario del viaje.
El primer acto público con los católicos norteamericanos se produce a las 17,45 horas del miércoles día 16 en el santuario nacional de la Inmaculada Concepción de Washington. El Papa se encontrará con los cerca de quinientos obispos del país, rezaba con ellos vísperas y pronunciaba su segundo discurso.
El jueves 17, a las 10 de la mañana, Benedicto XVI presidirá la Eucaristía en el estadio nacional del equipo local de béisbol, y por la tarde, a las 17 horas, es el encuentro con el mundo universitario católico. El primero de ellos tenía lugar en la sala de conferencias de la Universidad Católica de América, en su sede de Washington y el segundo en el Centro Cultural "Juan Pablo II". En ambas ocasiones, Benedicto XVI pronunciará un esperado discurso, muy propio de su sensibilidad y prioridades pastorales: la educación y la universidad y el diálogo interreligioso. La relación fe-razón es uno de los hilos conductores de esta visita papal.
El sábado 19 de abril aguardan al Papa otras dos importantes citas: una Eucaristía en la catedral neoyorkina de San Patricio, con sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares, a las 9,15 horas; y a las 16,30 horas, en el seminario de San José, otro encuentro con los jóvenes y con los seminaristas.

El último día de la estancia papal en USA es el domingo 20 de abril. Están previstos tres actos: a las 9,30 horas, visita a la "zona cero", en Manhattan, en el memorial del atentado terrorista del 11-S sobre las torres gemelas. Es un momento de intensa oración a la misma hora en que se producía la tragedia el 11 de septiembre de 2001. A las 14,30 horas, Benedicto XVI celebra la Eucaristía dominical en el Yankee Stadium de Nueva York; y a las 20,30 horas, el aeropuerto internacional "John Fitzgerald Kennedy" de Nueva York acoge la ceremonia de despedida del Santo Padre, que estará en Roma, de regreso, a las 10,45 horas, del lunes 21 de abril.
Benedicto XVI viaja también a Estados Unidos de América a sanar. El cardenal Tarcisio Bertone, en declaraciones de prensa de estos días, no ha obviado la polémica por algunos secándolos sexuales vividos años atrás en esta Iglesia. Son "un hecho doloroso que ha golpeado a la Iglesia y no a ella, sino también a todas las instituciones", ha afirmado el secretario del Estado, quien asimismo ha subrayado que se trataban de una minoría pues "la grandísima mayoría de los sacerdotes, pastores y educadores católicos de los Estados Unidos han permanecido fieles y con una integridad indiscutible". Como es indiscutible la firmeza y honradez de Benedicto XVI -como ya lo fuera de Juan Pablo II- a la hora de afrontar estos problemas. Ahora, Benedicto XVI aportará, sin duda, el bálsamo preciso para purificar y sanar las heridas, erradicar sus causas y reestablecer la necesaria confianza.

7.- Al servicio de la sanación, de la solidaridad, de la reconciliación, de la justicia y de la paz.- La sombra y la huella del dolor permanece inseparable en la conciencia colectiva del pueblo norteamericano tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 y sus cerca de tres mil personas asesinadas. La "Zona Cero" de Nueva York, en Manhatann, donde antes se alzan airosas y esplendoras las torres gemelas del World Trade Centre, es memoria viva del horror, "escenario de increíble violencia y dolor".

Allí permanecerá Benedicto XVI durante una media hora, en la mañana del domingo 20 de abril, a partir de las nueve, la misma hora de los atentados. Allí pronunciará una plegaria sentida, intensa, conmovida. Una plegaria al servicio de la sanación, de la solidaridad, de la reconciliación, de la justicia y de la paz. Nunca más un 11-S. Nunca más.

8.- Los desafíos de la secularización.- La sociedad norteamericana es una religiosa religiosa, pero también fuertemente impregnada de secularismo y materialismo. Su mismo progreso económico y bienestar social y cultural ha podido contribuir a ello. La sociedad norteamericana es también la sociedad puntura en el desarrollo y avance técnico, tecnológico y científico. La ciencia plantea permanentes retos. Y es preciso que la ciencia no camine al margen de la ética ni que la ciencia pretenda negar, en la práctica la fe. Y al respecto surgirá, con toda seguridad, la sabia y profética palabra de Benedicto XVI, el Papa de la Palabra, el profesor que necesita nuestro mundo, el maestro y cooperador de la Verdad.
En cualquier caso, y como también ha declarado el cardenal Bertone, hay un espacio todavía común y bien preservado: Estados Unidos de América no ha renunciado a sus raíces cristianas, como sí puede estar ocurriendo en Europa.

9.- En la apremiante e ineludible hora y signo del diálogo interreligioso y del compromiso ecuménico.- El jueves 17 de abril, a las 18,30 horas, en el Centro Cultural "Juan Pablo II", el Papa mantendrá un encuentro con representantes de otras religiones. En la tarde del viernes día 19, Benedicto XVI visitará la sinagoga del parque Este de Nueva York para felicitar a la comunidad judía en el día de la pascua hebrea. Resulta obvio y casi innecesario abundar en la importancia del Judaísmo en Estados Unidos y la realidad y significado interreligioso de este gran país.
Dígase lo mismo de su condición intercristiana, no sólo de confesiones y comunidades procedentes del Protestantismo, sino también de iglesias ortodoxas, muy presentes y vivas -como los mismos patriarcados de Constantinopla y de Moscú- en Estados Unidos. La Iglesia alemana de "San José" de Nueva York acogerá, en la tarde del viernes 18, la celebración ecuménica e intercristiana.

10.- Una etapa más y bien destacada en su selectivo y significativo ministerio petrino itinerante.- Las visitas apostólicas forman parte ya de la identidad y de la misión del Pastor Supremo de la Iglesia. Con estilo, matices, modulaciones e intensidades propias. Benedicto XVI lo hace de modo más selectivo, acorde quizás a su misma edad. Por cierto que el miércoles 16 de abril, cumplirá 81 años en Washington.

Este viaje de Benedicto XVI a USA es el primero que realiza en 2008. En julio irá a Australia, para presidir en Sydney la clausura de la Jornada Mundial de la Juventud, y en otoño -septiembre u octubre- irá al santuario francés de Lourdes, en el contexto del 150 aniversario de sus apariciones marianas. Es el octavo viaje internacional de Benedicto XVI. En 2005 viajó a Alemania; en 2006 a Polonia, España, Alemania y Turquía; y en 2007, a Brasil y a Austria. De este modo, es el segundo periplo intercontinental de Benedicto XVI, el segundo también a América.
Dentro de Italia, el Santo Padre, descontados sus periodos vacacionales en Castelgaldonfo o en las montañas, ha realizado ocho viajes pastorales: Bari, en Puglia, en mayo de 2005; Manopello, en Pescara, en septiembre de 2006; Verona, en el Véneto, en octubre de 2006, Vigevano y Pavía, en Lombardia, en abril de 2007; Asís, en Perugia, en junio de 2007; Velettri, en el Lazio en septiembre de 2007; y Nápoles, capital de Campania, en octubre de 2007.
En 2008, los días 17 y 18 de mayo irá a Liguria, concretamente a la capital, Génova, y a Savona. Los días 14 y 15 de junio volverá a Puglia, concretamente a Santa María de Leuca y Brindisi; y el 7 de septiembre, a Cagliari, capital de la isla de Cerdeña.