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sábado, 2 de enero de 2010

"¡Quiero esto y lo quiero ahora!": por qué se convierten en pequeños tiranos


Descubrimos cuáles son las tres fases para criar niños déspotas y los cinco límites para evitarlo.

Carlota Falcó Vich
ForumLibertas.com


* No hay que ceder a todos sus deseos, dicen los expertos

* Una de las claves para una buena educación es mantenerse fuertes ante los castigos

* Los niños tienen que aceptar el "no" como respuesta


Los niños y los jóvenes siempre han tenido conductas rebeldes propias de su edad. Pero últimamente, las noticias de sucesos han alcanzado un protagonismo alarmante. Muchos padres han pasado a ser las víctimas de las conductas agresivas de sus hijos.

En un artículo de la revista XarxaFarma, Laura García Agustín, psicóloga directora del Centro Psicológico Clavesalud de Madrid nos explica cuáles son las conductas más indicativas que llevan a un niño a convertirse en un tirano. Por otro lado, nos desvela cuáles podrían ser las soluciones para evitarlo.

Volviendo a los sucesos que ocurren hoy en día, los datos extraídos en las Jornadas sobre violencia interfamiliar nos indican que las denuncias impuestas por padres, supuestamente agredidos por sus hijos, se han multiplicado por tres en los últimos años en la Comunidad Valenciana y por ocho, en los últimos cuatro años en Cataluña y en el País Vasco.

Asimismo, los casos de bullying en las escuelas son cada vez más frecuentes y todo nos hace apuntar a que cabría preguntarse qué está pasando alguna cosa con nuestros jóvenes.

La voz de los expertos

La mayoría de expertos en el tema coinciden en la idea de que los factores desencadenantes de esta situación son: la educación hedonista, la falta de tiempo compartido con los padres, la influencia de los medios de comunicación y sobretodo, la falta de límites ante los intereses personales de los jóvenes.

“Es obvio que se ha pasado de una situación de respeto, casi de miedo, hacia el padre o la autoridad a una falta de límites en la cual los jóvenes quieren imponer su ley de exigencia”, explica Javier Urra en su libro El pequeño dictador. Cuando los padres son las víctimas.

La psicóloga Laura García divide en tres fases las conductas que indican el desarrollo de un niño que puede llegar a convertirse en un agresor.

1. La cultura de la inmediatez

La primera de ellas es: el niño caprichoso. Se convierte en amo de su casa en el sentido de que o se hace lo que él quiere, o su conducta cambia y la convivencia se convierte en algo muy difícil de llevar. La casa se convierte en un autentico campo de batalla.

Son niños caprichosos, con una autoestima exagerada y un ego colosal como resultado de una sobreprotección excesiva y perniciosa de sus padres. Lo que quieren, lo quieren al momento y no admiten un ‘no’ como respuesta. Han aprendido a chantajear para conseguir aquello que quieren, incluso a exigir y a amenazar. Son niños fruto de la cultura de la inmediatez que no han podido aprender el valor de las cosas.

2. Yo, soy el rey

La segunda fase la denominan síndrome del emperador. Según el profesor de la Universidad de Valencia, Vicente Garrido, esta fase se caracteriza por una violencia persistente y global y de carácter evolutivo.

El experto explica que esta conducta suele empezar con el abandono del esfuerzo para los estudios, sigue con amenazas a los padres y pasa a los abusos psicológicos. Alerta también que en algunos casos puede llegar a las agresiones físicas.

Este síndrome está caracterizado por factores como el poco miedo a ser castigados o la insensibilidad emocional, factor en que la educación ejerce un papel fundamental. “Cuanto más insensible sea el menor, menos efectiva será su educación”, dice Garrido.

Es muy importante hacer un esfuerzo para identificar a los jóvenes violentos y ayudar a los padres en su educación antes de que sea demasiado tarde, concluye el experto.

3. La dictadura agresiva

Con la tercera fase llega el grado máximo de ‘capricho tiránico’. La agresión a los padres es una situación que cada vez se ve más en los juzgados. La situación empieza con insultos, gritos, chantajes emocionales y amenazas y en el peor de los casos, llegan las agresiones físicas.

“Es un error”, explica Urra, justificar su conducta por su fuerte carácter o porque aguanta mucha presión en la escuela.

Los padres inmaduros, con miedo y fácilmente manipulables sienten vergüenza hacia los demás y no cuentan su situación. “Ven a su hijo como una pesadilla”, dice Javier Urra.

Las presiones pueden llegar en edades muy tempranas, a veces a los 8 u 9 años, pero es más adelante cuando el hijo puede convertirse en un dictador.

El estudio de la violencia de los jóvenes en la familia: una aproximación a los menores denunciados por su padres constata que el 14% de los casos denunciados por violencia doméstica están protagonizados por menores.

Para los especialistas en esta materia la mejor prevención para todas estas actitudes es la de establecer limitaciones con eficacia.

La prevención de una pesadilla tiene cinco soluciones

1. Coger las riendas: los padres han de educar y han de actuar como modelos competentes para sus hijos. Su trabajo es establecer los límites y las normas y hacer que se cumplan, enseñarles los valores adecuados, la disciplina y el valor del esfuerzo. Hay que acostumbrarles a la espera, no hay que acudir inmediatamente cuando ellos lo digan, así aprenderán también a poner sus propias soluciones ante los problemas.

2. Pautas y órdenes claras: para que una orden o instrucción sea eficaz tiene que seguir una serie de pautas. La orden hay que decirla una sola vez, especificando la conducta que se quiere de manera clara. Tiene que hacerse en el momento óptimo y tiene que ir acorde con la edad del niño, sin amenazas pero con mano dura. Es muy importante, comenta Javier Urra, establecer las consecuencias para una posible desobediencia.

3. Restituir el papel del ‘no’: en los últimos años, muchas teorías insisten sobre la cantidad inmensa de negaciones que puede tener una criatura desde pequeña, y cómo esto se refleja en inseguridad y desconfianza cuando es mayor. Pero también se pasa muchas veces de la negociación a la aprobación total. “Hay muchas situaciones en las que hace falta decir ‘no’ simplemente porque la necesidad de otro es más importante”, dice Betsy Hart, experta en educación infantil en su libro Sin miedo a educar.

4. Mantenerse fuerte delante de los enfados: según un estudio realizado en la Universidad de Pensilvana, Estados Unidos, los niños que presentan una tendencia más importante a los enfados temperamentales tienen más posibilidades de sufrir problemas emocionales cuando crecen. Los resultados reflejaban que estos niños presentan unos niveles más bajos de satisfacción vital, felicidad y autoestima en su vida adulta. Además, tienen menos comunicación con sus familiares, relaciones más pobres con sus padres y, en general, dificultad para intimar con los demás.

5. Mostrarse seguros: “la respuesta del niño es directamente proporcional a la seguridad más o menos grande con la que se muestran sus padres delante de él”, señala Javier Urra. Los niños tienen una especie de radar para identificar el estado emocional de los padres y según esto, actuaran con mayor o menor insistencia para conseguir lo que se plantean. Por eso es tan importante mostrarse seguros ante los hijos, porque así, verán que no tienen nada que hacer.

Los niños tiranos no nacen, se hacen. Por eso es tan importante plantearse cómo será su educación “antes de que el niño nazca”, concluye Javier Urra. Sólo así sabrán cómo actuar y afrontar los problemas ante las situaciones adversas que se les presenten.

sábado, 28 de noviembre de 2009

CRITERIOS PARA UN USO REPONSABLE DE LA TECNOLOGÍA.


Parte del material dado en la sesión para padres de Tarfía por D. Jesús Ruiz, sobre "El ocio digital"
1. Internet
A) Que los padres manejen el ordenador al menos al mismo nivel que los hijos, para que éstos sean conscientes de que se tiene el control.
B) Que exista un fin determinado que aporte algo, a la hora de utilizar Internet.
C) Hablar habitualmente con los hijos de internet, procurando saber que ven y consultan a diario.
D) Navegar algunas veces con ellos para enseñarles y resolver las dudas que surjan.
E) Instalar filtros (por ejemplo: Optenet o Control Paternal) que impidan el acceso a espacios o la recepción de contenidos no recomendados, como páginas de sexo, violencia, drogas, ...
F) Situar el ordenador en una zona común de la casa o en una zona de tránsito, pero nunca en las habitaciones de los hijos.
G) Procurar que los hijos hagan uso de internet cuando en casa esté una persona adulta.
H) Utilizar el ordenador durante un tiempo adecuado limitado, que no reste tiempo del estudio, sueño, deporte, amigos o familia.

2. Videojuegos
A) Moderar su uso para que no reste tiempo del estudio, sueño, deporte, amigos o familia.
B) Jugar en compañía de otros niños (hermanos, amigos, familiares, ...).
C) Utilizar los videojuegos en las zonas comunes de la casa, pero nunca en las habitaciones de los hijos.
D) Realizar una selección adecuada de los juegos que se van a utilizar. Esta selección debe ir enfocada a: elegir juegos provistos de memoria para que el niño pueda grabar la parte completada y no tenga que volver a empezar de cero o no tenga que terminar de forma obligatoria la partida; contrastar los contenidos y la calificación del juego; escoger los juegos para más de un jugador; procurar que el juego se termine en un tiempo prudencial, para evitar la ansiedad por llegar a la meta; y por último, intentar que los valores que transmiten sean coherentes con los valores familiares, evitando la violencia gratuita y los contenidos eróticos (que generalmente se suelen presentar de forma muy sutil y subliminal).

3. Chats
A) Limitar el tiempo de uso.
B) Prohibir chatear en horario nocturno en el que abundan los contenidos desaconsejables.
C) Informar a los hijos de los riesgos que se pueden derivar de chatear con desconocidos.
D) Advertirles de que en ningún caso deben facilitar ningún tipo de información sobre ellos o sobre los miembros de la familia.
E) Advertirles, igualmente, para que no se citen nunca con personas que hayan conocido en la red.
F) Insistir en que no deben seguir investigando por su cuenta cuando reciban o vean alguna cosa rara o desagradable.


4. Teléfonos móviles
Hasta los 10/11 años se desaconseja tanto la posesión como el uso de los móviles (en el fondo no existe ninguna necesidad que justifique su uso).

Entre los 11 y los 13 años, los hijos no tienen formado un criterio para el uso adecuado, por lo que no se les debe permitir tener uno, aunque pueden hacer uso del móvil familiar de forma esporádica (generalmente en excursiones).

Entre los 13 y los 15 años, pueden disponer del móvil familiar de manera más asidua, aunque se desaconseja su posesión.

Entre los 16 y los 18 años, pueden tener un móvil propio pero deben ajustar su uso a las normas establecidas en el seno de la familia y deben hacerse totalmente responsables de su mantenimiento.

martes, 29 de septiembre de 2009

¿Cómo se ha de acrecar los hijos a Dios?



Rafael Sanz Carrera

















Una vez resuelto el problema de cuándo comenzar, y considerado brevemente el qué queremos trasmitir, ahora consideraremos el cómo: el mejor modo de encauzar la preocupación de los padres que quieren formar en la piedad a sus hijos, de forma que el aprendizaje consiga enraizarse hondamente en la inteligencia, en la voluntad, en la memoria del niño. Empecemos:

*
Paso a paso, paulatinamente, con alegría y serenidad

Lo primero que conviene es tener presente los tiempos normales de crecimiento intelectual y afectivo del niño. No sería ni lógico ni siquiera sensato, pretender que los niños vivan todas las prácticas de piedad, todas las formas de dirigirse a Dios, de oración, que resultan normales para sus padres.

Como preámbulo general vamos a recordar ahora a los padres una serie de maneras de actuar que vale la pena tener muy en cuenta en esta misión de transmitir la fe, de abrir la mente a la enseñanza religiosa, y muy especialmente, en la invitación a la oración. Lógicamente se aplicarán de manera distinta según las edades y las etapas de la vida. En la tarea de introducir a los hijos en la oración es muy oportuno actuar:

* Siempre, cuidando estas tres primeras, que podríamos llamar los tres SÍ.
o siempre en libertad;
o siempore con alegría;
o siempre cariñosamente: manifestando el rostro alegre de Dios.
* Y Nunca, lo que podríamos denominar los tres NOS:
o nunca imponiendo obligaciones;
o nunca con dureza;
o nunca subrayando la ofensa a Dios: el rostro severo de Dios.

domingo, 27 de septiembre de 2009

¿Cómo acercar a los hijos a Dios?



Rafael Sanz Carrera

Esta tarde tengo que hablar a un grupo de padres acerca de la educación de los hijos y de cómo acercarlos a Dios. Entre las cosas que pienso decir está esta, que aprovecho para editar el post de hoy.

Para ayudar a ese discernimiento, y los padres tengan presente en todo momento, la finalidad de esta formación a la vida del espíritu de su hijos, podemos señalar TRES OBJETIVOS que se pretende que los hijos consigan alcanzar paso a paso.

* El primero, es que se les está enseñando a adquirir hábitos, modos de actuar que cuajarán con el tiempo en verdaderas virtudes, hábitos de hacer el bien. Como para este desarrollo es necesaria la constancia, y la constancia requiere una cierta motivación, vale la pena no olvidar que esos hábitos de oración, de piedad, al surgir del amor a Dios, son verdaderos compromisos voluntarios y libres que los muchachos se van exigiendo a sí mismos. Así los vivirán por encima de apetencias o inapetencias temporales y circunstanciales.

De esta forma, la vida del espíritu desarrollada con la ayuda de sus padres tiene para el niño, para la niña, un significado de seriedad que le servirá para no dejarlos. Inculcar a los hijos el amor a Dios es una verdadera y maravillosa tarea en la que vale la pena empeñarse a fondo. Si al llegar a la noche, el niño se retira un momento a su habitación, porque no le ha dicho a Jesús algo durante muchas horas del día, la vida espiritual ya está echando raíces en su espíritu.

* El segundo objetivo que los padres han de tener presente es que no se trata de que los niños aprendan muchas oraciones y vivan muchas prácticas de piedad, sino de que lleguen a adquirir personalmente una cierta intimidad, confianza, amistad con Dios, con Jesucristo.

Es preciso, por tanto, animarles a que vayan tomando la iniciativa, sostenerles en el empeño cuando veamos que flaquean, retirarnos cuando comprobamos que los hábitos comienzan a echar raíces y ellos gozan con esos encuentros personales, y amistosos, con Jesucristo, con la Virgen María, queridos por ellos mismos.

Si la niña termina el día diciendo a la Virgen una frase, apenas tres palabras, «Qué bonita eres», que ella misma ha inventado, vamos por buenos caminos.

* El tercero es el de conseguir que los niños vayan desarrollando un claro sentido de responsabilidad personal en lo que están haciendo. No sería suficiente con que pongan un cierto grado de libertad, iniciativa y amor, si no crece en su espíritu la responsabilidad de estar realizando algo que vale realmente la pena, de que de su actuación dependen cosas importantes, y de que a él le compete llevarlas a cabo.

Si el padre encarga una tarea al hijo, y el hijo comienza a desarrollarla y se da cuenta de que es del agrado del padre ver los resultados poco a poco, se empeñará más el día siguiente para llevar a término lo encargado, y un poco más. Ese sentido de responsabilidad, que crece humanamente con los años, ha de crecer sobrenaturalmente con la oración, con el conocimiento de Cristo, con el saberse importante para el Señor, con descubrir que Dios «cuenta» con el hombre, con cada uno de nosotros.

Cuando el niño diga, y con una cierta alegría: «hoy he rezado yo», y comience a olvidarse de que es un encargo de sus padres, de que es una cierta obligación que se ha impuesto, quiere decir que el rezar, el dirigirse a Dios, ha pasado a ser un asunto personal, que cae casi exclusivamente sobre el ámbito de su propia y exclusiva responsabilidad.

Entre las fuentes usadas está sobre todo el libro: Acercar los hijos a Dios de Ernesto Juliá, de la colección “Hacer Familia”

sábado, 18 de abril de 2009

La educación en positivo


Itxaso Valdajos
Licenciada en magisterio Educación Infantil (UPV).
Master en educación y asesoría familiar
Profesora del Colegio Erain-Txiki

La decisiva importancia del optimismo

El objetivo final en la educación de un niño consiste en que termine por encauzar su vida por sí mismo. Una buena estrategia para conseguirlo, consiste en reforzar las buenas actitudes, es decir, alabar la parte positiva del comportamiento del niño en vez de recriminarle todo el día sus malas acciones.

Los niños necesitan saber que nosotros, tanto padres como profesores, estamos satisfechos con ellos. Es su gran triunfo y recompensa.

Con esta actitud conseguiremos que el niño por ejemplo sea generoso, en vez de estar recalcándole todo el día lo “egoísta” que es. Si alabamos a un niño cuando hace bien las cosas, se sentirá estimulado para continuar su buen comportamiento, se sentirá feliz y lleno de satisfacción. Si el niño nota que sus padres y/o profesores están contentos cuando obedece, en su subconsciente rechazará la actitud de la desobediencia.

Es preferible emplear más tiempo en alabar los buenos comportamientos en los niños que castigar sus malas acciones.

Pero, ¿qué podemos hacer nosotros, padres y profesores para contribuir a mejorar el comportamiento y actitud de nuestros niños?. Adoptar actitudes positivas, por ejemplo:

Sonreírles a menudo y contagiarles nuestro buen humor. Para ello dejaremos el cansancio acumulado o nuestros problemas fuera de la clase o de casa.

Procurar ver el aspecto positivo de las cosas.

Cuando no podamos más contar hasta diez.

No ver problemas donde no los hay.

Ir por delante de ellos dándoles ejemplo. No podemos exigir a un niño que haga lo que nosotros no somos capaces de hacer.

Explicarles las cosas en el momento oportuno.

No caer en la tentación de pensar que los niños son demasiado pequeños para entender las cosas. Ellos entienden más de lo que imaginamos. A los niños hay que enseñarles a escuchar.

Sin amenazarles, ya que no siempre cumplimos esas amenazas. Los niños no nos tomarán en serio y perderemos toda credibilidad.

domingo, 15 de febrero de 2009

Consejos a los padres sobre las Redes Sociales



1.-Trate de familiarizarse con las Redes Sociales en general para conocer sus mecanismos y tratar de comprender la dinámica de relación y los modelos de comunicación en las mismas. En España pueden resultarle de interés: Facebook, hi5, Orkut, y MySpace (especialmente si le interesan las artes escénicas). En Sudamérica tiene también mucho éxito la red Sonico. También son aconsejables las redes profesionales como por ejemplo: Viadeo, Xing o Linkedin.

2.- Sea prudente con la información personal que proporciona. Sobre todo con los datos de localización: dirección postal, teléfono fijo o lugar de trabajo. Antes de completar su perfil, incluso en una Red Social profesional, vea que es costumbre hacer en la misma. Eso evita a veces añadir datos superfluos o tonterías innecesarias.

3.- Muchas Redes Sociales venden los datos de los usuarios con lo cual es mejor darse de alta con una cuenta de correo electrónico que no nos importe que nos la puedan inundar de spam, es decir, de mensajes comerciales no solicitados. También sucede lo mismo cuando se proporciona el número del teléfono móvil.

4.-Por más que lea alguna información en el sentido contrario, no existe la verdadera privacidad en las Redes, aunque usted crea que las fotos sólo las verán sus amigos, eso jamás es así, en el mejor de los casos se las está cediendo a una empresa privada que puede hacer con ellas lo que quiera. Por ello, publique o suba a las Redes sólo aquellas fotos de las que nunca se pueda arrepentir y de las que no le importaría que terceras personas puedan hacer uso comercial o no de ellas.

5.- Sea cuidadoso con los comentarios que hace y los grupos en los que se da de alta. El conjunto conforma un perfil que puede perjudicarle si en alguna ocasión es visto por alguien que está evaluando su curriculum en una selección para un puesto de trabajo. Particularmente sensibles en este sentido son los asuntos relativos a la política y a la religión. Es aconsejable ser tolerante y respetuoso con las opiniones y creencias de los demás.

6.- Cuando un adulto ya se mueve con soltura en las redes anteriormente mencionadas, está en condiciones de valorar y ayudar a los menores en las que éstos suelen frecuentar. No obstante, antes de hacer una visita al perfil de sus hijos conviene notificárselo para demostrarles cierta confianza y dejar que ellos mismos lo arreglen y eliminen aquello que crean que nos les iba a gustar. Hacer esto es un buen sistema para lograr que los perfiles de los menores sean bastante más presentables.

7.- Otro consejo habitual respecto a las Redes de jóvenes es que los adultos necesitan aclimatarse antes de ver el perfil de sus hijos. De ese modo podrán hacer una valoración más justa y, como me dijo un padre en una ocasión, ?pensar que podría haber sido peor?. Si sólo ven el perfil de sus hijos y no entienden de qué va este mundo, el choque cultural puede ser excesivamente alto.

8.-Una vez sus hijos le muestren en perfil de Tuenti, Fotolog, Metroflog y otras, trate de negociar con ellos aquellos contenidos que no les parezcan correctos. Hay que explicarles el porqué. La prohibición directa (o los gritos y el histerismo) no sirve de nada porque de esa forma sólo consiguen que los menores tengan dos perfiles. Uno de buenecitos que les muestran a sus padres y otro con su verdadero yo, donde hacen ?el bestia? todo lo que quieren.

9.-Trate de agregarse entre los amigos de sus hijos y si eso a ellos les parece muy intrusivo, intente al menos que otros adultos de la familia lo hagan. En este punto es relevante el papel que realizan los tíos jóvenes o los hermanos mayores. Los adolescentes que cuentan entre sus contactos con familiares suelen hacer un uso más responsable de las Redes Sociales. También están más protegidos ante las malas influencias de terceras personas sean o no amigos fuera de la Red (sectas, grupos extremistas, de anorexia y bulimia, tráfico y consumo de drogas o pederastas).

10.-Las Redes Sociales pueden ser muy positivas, así que mi mejor consejo es que
comparta y comente las experiencias de sus hijos en ellas y ayúdenles a lograr que les puedan ser lo más útiles y divertidas posible.


Mar Monsoriu es autora del libro: "Manual de las Redes Sociales en Internet - Aprende a usar Tuenti, Facebook, Fotolog, Myspace, etc, ¡Mejor que tus hijos!" de Creaciones Copyright

domingo, 11 de enero de 2009

15 consejos de un adolescente a sus padres



Es muy importante escuchar a los hijos, sobre todo si nos cuentan sus problemas en su convivencia con nosotros,
Carles Clavell ForumLibertas.com


Aparecieron en una buena revista –a mi juicio– que se llama 'Hacer Familia'. El autor es anónimo. Me parece que nos pueden hacer reflexionar para mejorar la educación de los hijos. No estoy de acuerdo con el quinto y al final diré porqué.

1. Trátame con la misma cordialidad con la que tratas a tus amigos. Que seamos familia no quiere decir que no podamos ser amigos también.

2. No me dés siempre órdenes. Si me pidieras las cosas, en vez de ordenármelas, yo las haría antes y de buena gana.

3. No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer. Mantén tu decisión.

4. No me des todo lo que te pida. A veces pido para saber hasta dónde puedes llegar.

5. Cumple las promesas, tanto si son buenas como si son malas. Si me prometes un permiso, dámelo. Si es un castigo, también.

6. No me compares con nadie, especialmente con mis hermanas o hermanos. Si me ensalzas, el otro va a sufrir. Si me haces de menos, quien sufre soy yo.

7. No me corrijas en público. No es necesario que todo el mundo se entere.

8. No me grites. Te respeto menos cuando lo haces.

9. Déjame valerme por mí. Si tú lo haces todo, nunca aprenderé.

10. No mientas delante de mí. Tampoco pidas que yo mienta por ti, para sacarte de un apuro.

11. Cuando haga algo malo, no me exijas que te explique por qué lo hice. A veces, ni yo mismo lo sé.

12. Cuando estés equivocado en algo, admítelo y crecerá mi estima por ti, y yo aprenderé a admitir mis equivocaciones.

13. No me pidas que haga una cosa que tu no haces. Aprenderé y haré siempre lo que tu hagas, aunque no lo digas.

14. Cuando te cuento un problema no me digas “ahora no tengo tiempo para tus tonterías” o “eso no tiene importancia”. Trata de comprenderme y ayudarme.

15. Quiéreme y dímelo. Me gusta oírtelo decir, aunque tú no lo creas necesario. Me agrada mucho.

El 5º dice que “… cumpla las promesas… si son malas”. Aquí simplemente hay que decir que no cumple cosas malas. Que no se dio cuenta al hacerla que era mala.

Es muy importante escuchar a los hijos. Más todavía si nos cuentan sus problemas en su convivencia con nosotros. Seguramente cada uno tiene que darle vueltas a algunos de estos puntos. Muchos de ellos merecerían un artículo aparte.

sábado, 20 de diciembre de 2008

¡Vive en cristiano la Navidad!: 10 consejos


Parece evidente que la Navidad se está descristianizando. No sólo porque la simbología religiosa desaparece de ciudades y comercios, sino también por los gastos desorbitados y la mentalidad hedonista con que la vivimos muchos de los que nos consideramos cristianos. Si queremos recristianizarla, hemos de comenzar por vivirla en su sentido más auténtico en el ámbito de nuestras familias. Por si a alguien le sirve, transcribo diez consejos que pienso pueden ayudarnos a ello.

Federico Gómez Pardo. www.PiensaunPoco.com

1. San Juan Bautista nos aconsejaba prepararla con conversión personal. ¿Qué mejor conversión que una buena confesión personal como la Iglesia ha dispuesto? Y por supuesto recomendar a nuestros allegados que hagan lo mismo.

2. Los ángeles la anunciaron con Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Hoy mucha gente trata de acomodar la voluntad de Dios a sus intereses personales. ¿Por qué no procuramos nosotros descubrir lo que Dios nos pide personalmente y tratamos de cumplir su voluntad para conseguir la paz interior, y con ésta contribuir a la paz en el mundo?

3. Jesús nace en un pesebre porque no hubo lugar para ellos en la posada. Hay mucha gente en nuestro entorno inmediato que carece de muchas cosas. ¿No podríamos tratar de descubrirlos y ayudarles en su indigencia? Y destinar parte de los gastos que teníamos previstos, para contribuir a las campañas que al respecto se organizan.

4. El hijo de Dios se nos hace como más cercano para que le tratemos con mayor facilidad. Son días para vivir una especial presencia de Dios. Todos los motivos navideños pueden ayudarnos a hacer oración. ¿Por qué no le hacemos caso al Papa y nos decidimos a rezar en familia los misterios de gozo del rosario delante del Belén?

5. Además se nos manifiesta como Niño. ¿No nos estará pidiendo que también nosotros nos hagamos como niños para tratarle, viviendo la Infancia espiritual, como recomendaba San Josemaría Escrivá en su libro Camino? Y que no se nos caigan los anillos por ayudar a los peques de la casa a poner el Belén y cantar villancicos.

6. Los pastores les ofrecieron regalos. Con ellos la Sagrada Familia pudo tener su pequeña celebración material del acontecimiento. Parece lógico que también nosotros celebremos materialmente la fiesta más grande del año y manifestemos nuestro afecto a los seres queridos con regalos. Pero, ¿lo haremos con sobriedad y sin despilfarros, como debió ocurrir en Belén?

7. Dios se hace hombre por amor a los hombres. ¿Sabremos entender su mensaje y manifestar nuestro amor acompañando a los que se encuentran solos, intentando comprender a los que no nos comprenden, y perdonando si por alguien nos sentimos ofendidos?

8. Jesús se nos manifiesta estos días acompañado siempre por María y José. Navidad es una fiesta para celebrarla en familia. ¿Lograremos prescindir de nuestros gustos y preferencias personales, y nos sacrificaremos para conseguir que nuestro hogar sea especialmente en estos días luminoso y alegre? No se logra gastando mucho, si no dándonos a nosotros mismos con iniciativa e ingenio.

9. El Hijo de Dios se hace hombre para que el hombre se haga hijo de Dios. ¿Sabremos estar a la altura de nuestra filiación divina, siendo ejemplares en nuestro comportamiento, y en el cumplimiento de nuestros deberes religiosos sin complejos ni gazmoñerías?

10. En Navidad hay mil motivos para estar alegres. ¿Será nuestra alegría, aquella interior que sale del alma y se transmite a los demás haciéndoles felices?

sábado, 22 de noviembre de 2008

Consejos para un noviazgo maduro



Ricardo Ruvalcaba

Escuela de amor

En la Jornada Mundial de la Juventud de Paris, un joven le preguntó a Juan Pablo II: “¿Qué está bien y qué está mal en el noviazgo?” A lo que el Papa respondió: “Está bien lo que puedes hacer enfrente de tu mamá”. Si Cristo te pide ser casto en el noviazgo, dile que sí. Nosotros no somos nadie para darle lecciones de felicidad al creador de la felicidad.

El noviazgo es para escoger a tu acompañante para la vida y a la madre o padre de tus hijos. “El que sólo ama hoy y no le interesa amar mañana, no sabe lo que es el amor, pero sí el capricho. El verdadero amor quiere durar para siempre”. Aunque toda convivencia a la larga traiga problemas.

Ninguna persona es un objeto de placer para satisfacer tus pasiones desordenadas. Tu pareja no es un objeto para que tú puedas disfrutar de ella. Si tu usas a tu pareja y ella te usa a ti para proporcionarse mutuamente placer, sólo están viviendo una “comunión de egoísmos”. Eso es rebajarse a simples objetos de placer recíproco. El verdadero amor busca en el otro no algo para disfrutar, sino alguien a quien hacer feliz. No eres novio de un cuerpo, sino de una persona con cuerpo y alma. La felicidad de tu pareja debe ser tu propia felicidad. Recuerda que el regalo más grande que le puedes ofrecer a tu futuro esposo o esposa es llegar virgen a tu matrimonio. Dice Jorge Loring que “todos prefieren una de estreno. Nadie quisiera una de segunda o quinta mano”.

Sé fiel a tu pareja como quieras que ella lo sea contigo. La infidelidad es el cáncer del amor. Busca una pareja que vista con pudor. Quien viste sin pudor quiere que la aprecien por lo que su cuerpo ofrece y no tanto por lo que ella es. Que tus dones físicos nunca te aparten de tu dignidad y de la vida de gracia.

El noviazgo es la escuela donde se aprende a amar como preparación inmediata para el matrimonio. “Escuela del amor. Esto debe ser el noviazgo. La escuela en la que dos jóvenes se conocen a fondo y aprenden a amarse de veras, a desprenderse de sí mismos para darse al otro y dar vida a otros, sus futuros hijos”. El noviazgo es para conocerse, aceptarse y superarse en pareja. En el noviazgo abre los ojos y en el matrimonio ciérralos un poco.

El mejor consejo

Para perseverar en el amor durante el noviazgo hay que vivir el consejo de las tres “Des”: Dios. Diálogo. Detalles.

a. Dios: pareja que reza unida, permanece unida.

b. Diálogo: Mayor será la armonía matrimonial cuanto mayor sea la armonía espiritual. ¿Cuáles son sus convicciones respecto a la religión, al matrimonio, a la apertura a la vida, a la educación de los posibles hijos...? ¿Está madurando nuestro amor? ¿Hay armonía en nuestras relaciones o son frecuentes los roces y las discusiones? ¿Por qué? ¿Nuestras aficiones e ideales se complementan armónicamente o son causa permanente de discordias?

c. Detalles: el amor nunca puede estar ocioso. Cada recuerdo es un alimento del amor. Un recuerdo da alegría, pero un detalle aumenta el amor. El amor es un fuego que hay que mantenerlo vivo. Séneca afirmó: “Si quieres ser amado, ama”.

martes, 9 de septiembre de 2008

Educando también en verano


Decálogo a los padres de chicas adolescentes.
María Olabarri
Profesora de Historia
ESCUELA DE FAMILIA

“Siga usted exigiendo en vacaciones: al final del verano habrá descansado más”.

1. Levante a su hija temprano. También cuando haya salido por la noche.

2. Encárguele que colabore en casa. Sí, ya sé que usted lo hace todo más rápido y mejor pero se trata de que ella trabaje.

3. Póngale un horario de vuelta a casa razonable. Es muy posible que su hija se enfade: no se estrese. Es lo normal: ella está en su papel de pedir y usted en el suyo de no dar.

4. Déle poco dinero o mejor intente que se lo gane ella. Ayúdele a buscarse un trabajo: clases particulares, niños para cuidar… Es formativo y es currículo para el futuro.

5. Si prefiere que perfeccione los idiomas busque algo serio, intensivo y hágaselo valer.

6. Pero lo importante es que esté ocupada: nada de hacer varias horas de playa todos los días. Su hija tiene casi tres meses de vacaciones, ¿no le gustaría que participara en algún proyecto solidario?

7. Pregúntele cuántos viajes piensa hacer este verano. Se quedará de piedra, sobre todo cuando se entere de que quiere pagarlos con su dinero ( el de usted se entiende).

8. No permita que se enganche a las fiestas de todos los pueblos de la comarca. El ambiente resulta nefasto y usted pasará como el Quijote “las noches de claro en claro y los días de turbio en turbio”.

9. No le compre ropa de mujer fatal: se comportará como tal. No elija tallas algo pequeñas le entrará la obsesión por adelgazar.

10. Acuérdese de que Dios no se va de vacaciones. Facilítele la asistencia a Misa el domingo.

martes, 15 de abril de 2008

Cinco reglas de oro para tratar a los adolescentes


En la adolescencia se suele plantear cierta dificultad de comunicación padres-hijos. La comunicación positiva es un intercambio de sentimientos. Se aportan cinco reglas sencillas, basadas en la experiencia, que pueden ayudar en la comunicación con hijos adolescentes.

Muchos padres se quejan al llegar la adolescencia de la dificultad de comunicación con sus hijos. En esa época de la vida no basta que queramos comunicarnos, es necesario que ellos también lo deseen. La comunicación positiva es un intercambio de sentimientos, hay padres que se limitan al simple interrogatorio, lo que da lugar a respuestas - si las hay - monosilábicas. El breve documento adjunto trata de cinco reglas sencillas, basadas en la experiencia cotidiana de muchas familias, que pueden ayudar en la comunicación con hijos adolescentes.
1.- Darles oportunidad de ser responsables, delegándole responsabilidades. Para eso tienen que saber que se confía en ellos y les consideramos capaces. La mejor forma de que aprendan lecciones es enseñarlas a otros, por eso es tan eficaz el que se haga responsable, por ejemplo, del cuidado de un hermano pequeño, en ausencia de sus padres o el que le explique una materia en la que necesita ayuda. También en múltiples gestiones personales que pueden hacer por sí mismo en lugar de los padres.
2.- Haga que el adolescente participe de las discusiones, alegrías y preocupaciones de la familia. Cuántas veces se oye esta queja por parte de los chavales: ¡Es que en mi casa no me cuentan nada! ¡Me entero por otras personas y me cae fatal!
A veces, por miedo a que no sufran no les comunicamos una adversidad familiar, hablamos entre nosotros y nos callamos cuando entra en la habitación: un problema económico, la enfermedad de un pariente cercano, etc. Ante esta postura, el adolescente puede imaginarse que algo terrible está pasando, incluso exagerar en su cabeza dada a la fantasía las circunstancias, y lo que es peor, creer que son demasiado insignificantes como para que sus padres les tengan confianza. Se les debe informar para que se involucren, colaborando - si pueden hacer algo - o rezando para que el problema se solucione. Estas muestras de confianza nunca caen en saco roto, pues al comunicárselas los consideramos personas dignas de nuestra confianza, y ellos se considerarán adultos y dignos de la confianza de sus padres.
3.- De aquí se podría deducir otra regla Comuniquemos a nuestros hijos cómo nos sentimos. Escuchar a los hijos sus opiniones, sentimientos, alegrías y dificultades constituye sólo un aspecto de la comunicación. También tenemos el derecho y la libertad para expresarles nuestros propios sentimientos y ser oídos: alegrías, cansancio, una buena o mala jornada laboral, etc. Esta dualidad en la comunicación es imprescindible para lograr la confianza del adolescente porque constituye el verdadero diálogo. No vamos a perder nuestro prestigio como padres cuando nuestros hijos aprendan a vernos como personas que se cansan y tienen buenos o malos momentos; es más es con esa persona con las que querrán comunicarse no con el padre o la madre ideal o perfectos porque sencillamente no existe. La obediencia está muy relacionada con el cariño y el cariño se fomenta con el conocimiento real de una persona. Un adolescente que quiere a sus padres puede desobedecerles, pero se sentirá muy mal al hacerlo, el cariño a sus padres hará que él mismo se proponga rectificar.
4.- Otra regla importante es No dejar de exigirles en el plano moral y social.Ante una mentira manifiesta, el hurto - coger dinero sin permiso - la incorrección ante otras personas de sus modales o faltas de respeto a algún miembro familiar - incluido el propio servicio - no deben ser nunca pasadas por alto.No basta pedir perdón, a veces creen solucionado el problema, sino compensar con un detalle su falta.En este tipo de conducta ser inflexibles, porque el adolescente necesita de esta exigencia, si ante una conducta de este tipo la pasamos por alto la traducirá como indiferencia o que no nos importa.
5.- La formación de un frente unido. En todas las edades, pero aún más en la adolescencia, es importante el hecho de que los hijos vean que padre y madre van en la misma línea de exigencia. Es importante la formación de un frente unido para la batalla, sobre todo en las cuestiones que consideréis importante que obedezcan, y eso os toca a vosotros decidirlo a lo mejor con papel y lápiz.Estas normas de obligado cumplimiento hay que delimitarlas bien para no quemarse ni gastar cartuchos en balde.
Para un adolescente unos pantalones vaqueros gastados y un jersey puede ser su vestidura más usual y querida, conforme al grupo con el que se relaciona, otro tanto sucede con el pelo. Una actitud impositiva o sancionadora en estos casos puede ser contraproducente. Lo que no equivale a aceptar tales cosas. Se debe exigir limpieza, eso sí creo que es importante. Las normas en las que tenemos que exigir obediencia debe ir, en mi opinión, hacia temas más transcendentales como por ej. la hora de llegada a casa, el no ir a dormir a casa de los amigos, etc., eso tenéis que decidirlo entre padre y madre y tratarlo muy claramente con el hijo.
En estas cosas si es muy necesario el frente unido que antes comentaba No nos encontremos en la situación en la que uno tenga que ser "el malo" mientras que el otro sea siempre "el bueno". Los hijos aprenden muy pronto la divisa "divide y vencerás"; También saben distinguir muy bien cual de las partes, ese día, está agotado y -al no tener ganas de pelea tiende por el camino más fácil, que es ceder a su petición- con lo cual a la opinión contraria la pone en una situación conflictiva.

lunes, 14 de abril de 2008

10 consejos de Benedicto XVI a la gente joven


Dialogar diariamente con Dios, leer la Biblia, acudir a la Misa del domingo, contar las alegrías y penas a Cristo, dar ejemplo o ser útil a los demás: son algunos de los consejos que el Papa da a los jóvenes.

1) Dialogar con Dios

“Alguno de vosotros podría tal vez identificarse con la descripción que Edith Stein hizo de su propia adolescencia, ella, que vivió después en el Carmelo de Colonia: "Había perdido consciente y deliberadamente la costumbre de rezar". Durante estos días podréis recobrar la experiencia vibrante de la oración como diálogo con Dios, del que sabemos que nos ama y al que, a la vez, queremos amar”.

2) Contarle las penas y alegrías

“Abrid vuestro corazón a Dios. Dejaos sorprender por Cristo. Dadle el "derecho a hablaros" durante estos días. Abrid las puertas de vuestra libertad a su amor misericordioso. Presentad vuestras alegrías y vuestras penas a Cristo, dejando que él ilumine con su luz vuestra mente y toque con su gracia vuestro corazón.

3) No desconfiar de Cristo

“Queridos jóvenes, la felicidad que buscáis, la felicidad que tenéis derecho de saborear, tiene un nombre, un rostro: el de Jesús de Nazaret, oculto en la Eucaristía. Sólo él da plenitud de vida a la humanidad. Decid, con María, vuestro "sí" al Dios que quiere entregarse a vosotros. Os repito hoy lo que dije al principio de mi pontificado: ‘Quien deja entrar a Cristo en la propia vida no pierde nada, nada, absolutamente nada de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren de par en par las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera’. Estad plenamente convencidos: Cristo no quita nada de lo que hay de hermoso y grande en vosotros, sino que lleva todo a la perfección para la gloria de Dios, la felicidad de los hombres y la salvación del mundo”.

4) Estar alegres: querer ser santos

“Más allá de las vocaciones de especial consagración, está la vocación propia de todo bautizado: también es esta una vocación a aquel ‘alto grado’ de la vida cristiana ordinaria que se expresa en la santidad. Cuando se encuentra a Jesús y se acoge su Evangelio, la vida cambia y uno es empujado a comunicar a los demás la propia experiencia (...). La Iglesia necesita santos. Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad. Os invito a que os esforcéis estos días por servir sin reservas a Cristo, cueste lo que cueste. El encuentro con Jesucristo os permitirá gustar interiormente la alegría de su presencia viva y vivificante, para testimoniarla después en vuestro entorno”.

5) Dios: tema de conversación con los amigos

“Son tantos nuestros compañeros que todavía no conocen el amor de Dios, o buscan llenarse el corazón con sucedáneos insignificantes. Por lo tanto, es urgente ser testigos del amor contemplado en Cristo. Queridos jóvenes, la Iglesia necesita auténticos testigos para la nueva evangelización: hombres y mujeres cuya vida haya sido transformada por el encuentro con Jesús; hombres y mujeres capaces de comunicar esta experiencia a los demás”.

6) El domingo, ir a Misa

No os dejéis disuadir de participar en la Eucaristía dominical y ayudad también a los demás a descubrirla. Ciertamente, para que de esa emane la alegría que necesitamos, debemos aprender a comprenderla cada vez más profundamente, debemos aprender a amarla. Comprometámonos a ello, ¡vale la pena! Descubramos la íntima riqueza de la liturgia de la Iglesia y su verdadera grandeza: no somos nosotros los que hacemos fiesta para nosotros, sino que es, en cambio, el mismo Dios viviente el que prepara una fiesta para nosotros. Con el amor a la Eucaristía redescubriréis también el sacramento de la Reconciliación, en el cual la bondad misericordiosa de Dios permite siempre iniciar de nuevo nuestra vida.

7) Demostrar que Dios no es triste

Quien ha descubierto a Cristo debe llevar a otros hacia él. Una gran alegría no se puede guardar para uno mismo. Es necesario transmitirla. En numerosas partes del mundo existe hoy un extraño olvido de Dios. Parece que todo marche igualmente sin él. Pero al mismo tiempo existe también un sentimiento de frustración, de insatisfacción de todo y de todos. Dan ganas de exclamar: ¡No es posible que la vida sea así! Verdaderamente no.

8) Conocer la fe

Ayudad a los hombres a descubrir la verdadera estrella que nos indica el camino: Jesucristo. Tratemos nosotros mismos de conocerlo cada vez mejor para poder guiar también, de modo convincente, a los demás hacia él. Por esto es tan importante el amor a la sagrada Escritura y, en consecuencia, conocer la fe de la Iglesia que nos muestra el sentido de la Escritura.

9) Ayudar: ser útil

Si pensamos y vivimos en virtud de la comunión con Cristo, entonces se nos abren los ojos. Entonces no nos adaptaremos más a seguir viviendo preocupados solamente por nosotros mismos, sino que veremos dónde y cómo somos necesarios. Viviendo y actuando así nos daremos cuenta bien pronto que es mucho más bello ser útiles y estar a disposición de los demás que preocuparse sólo de las comodidades que se nos ofrecen. Yo sé que vosotros como jóvenes aspiráis a cosas grandes, que queréis comprometeros por un mundo mejor. Demostrádselo a los hombres, demostrádselo al mundo, que espera exactamente este testimonio de los discípulos de Jesucristo y que, sobre todo mediante vuestro amor, podrá descubrir la estrella que como creyentes seguimos.

10) Leer la Biblia

El secreto para tener un "corazón que entienda" es formarse un corazón capaz de escuchar. Esto se consigue meditando sin cesar la palabra de Dios y permaneciendo enraizados en ella, mediante el esfuerzo de conocerla siempre mejor. Queridos jóvenes, os exhorto a adquirir intimidad con la Biblia, a tenerla a mano, para que sea para vosotros como una brújula que indica el camino a seguir. Leyéndola, aprenderéis a conocer a Cristo. San Jerónimo observa al respecto : "El desconocimiento de las Escrituras es desconocimiento de Cristo"

* * *En resumen...Construir la vida sobre Cristo, acogiendo con alegría la palabra y poniendo en práctica la doctrina: ¡he aquí, jóvenes del tercer milenio, cuál debe ser vuestro programa! Es urgente que surja una nueva generación de apóstoles enraizados en la palabra de Cristo, capaces de responder a los desafíos de nuestro tiempo y dispuestos a para difundir el Evangelio por todas partes. ¡Esto es lo que os pide el Señor, a esto os invita la Iglesia, esto es lo que el mundo - aun sin saberlo - espera de vosotros! Y si Jesús os llama, no tengáis miedo de responderle con generosidad, especialmente cuando os propone de seguirlo en la vida consagrada o en la vida sacerdotal. No tengáis miedo; fiaos de Él y no quedaréis decepcionados.

BENEDICTO XVI
10 consejos para ayudar a los hijos en el estudio

Hay una serie de dificultades típicas en el estudio, en las que nuestros hijos pueden caer. Ya sea porque tienen dificultades en la concentración, falta de base, etc. 1. No estudiar o jugar a como que estudio
El gran problema no es que estudien mal o no puedan, sino que, simplemente, no estudian. Hacen tareas, deberes y dibujos pero no estudian. Se meten en su cuarto y todo el mundo está convencido de que el niño está estudiando. Pero han podido pasarse la tarde entera haciendo un dibujo o una redacción sin estudiar. Así no van adquiriendo ese poso de conocimientos para cuando llegue el examen.
Consejo: a éstos, lo que más le conviene, es empezar todos los días por estudiar. Nada más sentarse, que estudien un tiempo. Si son niños menores de diez años, podría ser un cuarto de hora o veinte minutos. De diez a catorce años por lo menos tres cuartos de hora. Y a partir de quince años, por lo menos una hora a hora y media de control para que sigan este plan. Y después del estudio que hagan las tareas. Necesitan un cierto control para que sigan este plan. Si tiene toda la tarde para hacer las tareas, gasta la tarde entera . Si solo tiene una hora, se ajusta y va más aprisa. Además el estudio cansa y hay que estudiar cuando se está más descansado. 2. Estudio atropellado, de últimos días
Tiene que ver con el anterior. Este si estudia, pero sólo unos días antes del examen. Además se crea en la familia la idea de que ha estudiado mucho ya que queda la sensación tanto al chico como a los padres, de la última semana y media: se levantado pronto, se ha esforzado muchísimo, se ha acostado tarde estudiando. Así piensan, o que no hay derecho a que luego suspenda. Pero en realidad falta el poso necesario para que la memoria asimile y comprenda las lecciones.
Consejo: el trabajo y el estudio diario, con control, todos los días ha de estudiar algo. Si un día tiene mucha tarea, después del estudio la hará y lo mismo si no tiene. Si no tiene tarea solo estudiará. 3. Falta de ejercicio. Confundir “lo entiendo” con “me lo sé”
Los hay que confunden el “lo entiendo” con “me lo sé”. Leen una lección y como la entienden, ya creen que se la saben y dejan de estudiar. Sin embargo, lo que les hace falta es ejercitación, repasar y hacer los ejercicios.
Consejo: que vean la ejercitación como parte de su estudio. Hay que enseñarles que “lo sé” es igual a “lo entiendo” más “me lo estudio”. Entender es lo más difícil, pero una vez que lo entiendes hay que aprenderlo: hay que dedicar esfuerzo, repetirlo, hay que usar la memoria.
4. Dificultades de concentración, falta de control de la imaginación.
Les cuesta mucho concentrarse, les cuesta el arranque: desde que se sientan hasta que comienzan a estudiar. Están muy a medio gas y se les va fácilmente la imaginación.
Consejo: hay que empezar a estudiar a una hora fija para conseguir un buen rendimiento cerebral, así la cabeza se concentrará con más facilidad a esa hora de estudio. Por otro lado el mejor consejo para sujetar la imaginación es sacarle uso en el estudio, hay que poner la imaginación en cada tema de estudio y me imagino como es lo que estoy estudiando. Esto ayuda a que se graben mejor las lecciones.
Respecto a la televisión hay que decir que cansa la cabeza y daña la capacidad de concentración, lo mismo que los videojuegos. Es mejor un rato de lectura, un tebeo, un periódico... porque eso es como un precalentamiento.
5. Problemas de comprensión. Dificultades en la lectura. Vocabulario pobre.
Es el caso del que se ve que se esfuerza pero que no puede. Si le explicas la lección y se la cuentas aprende enseguida. Pero si tiene que aprendérsela él solo con el libro le cuesta mucho. Se siente defraudado, pues no hay resultados.
Consejo: lo que hay que hacer es ayudarle a leer bien corrigiéndole los defectos de lectura y ayudándole a hacerse un cuaderno de vocabulario. Con ese pequeño diccionario personal tendrá que hacer ejercicios con las palabras desconocidas. Si no se ataja no se mejora. Se le puede decir que estudie más, pero llega un momento en que se hunden. Si hay un problema más serio como dislexia, etc., hay que llevarle a un especialista. No vale con estudiar más. 6. Lagunas, falta de base
Son los que entienden las matemáticas, por ejemplo, pero fallan en los quebrados, que pertenecen al programa del año pasado cuando estaban enfermos.
Consejo: con estos, hay que dejar de quejarse y ponerse a rellenar las lagunas. En el colegio es muy difícil, pero para ello es muy útil un profesor particular o que el hermano mayor se dedique a explicar. Una vez conocidas las lagunas, habrá que solucionarlas en vez de quejarse continuamente. 7. Ansiedad, angustia. Bloqueo emocional, inseguridad.
Hay chavales que por un exceso de ansiedad y de miedo a suspender se angustian. Comienzan a estudiar y como salen con el gran miedo a perder, se angustian. Quizá tras un año de malas experiencias, de un fracaso, de haber suspendido muchas, ... pierden la confianza en si mismos y se sienten agobiados. Se les distingue fácilmente cuando llegan a los exámenes pues tienen trastornos intestinales, duermen mal, están tensos, les sudan las manos en medio del examen, etc. Son chavales temerosos y eso les bloquea, pues no tienen la serenidad suficiente para sacar a la luz lo que saben.
Consejo: hay que tratarles de dos maneras: primero, dándoles seguridad, valorando su esfuerzo, reforzando la confianza en que ellos son capaces, reforzando sus pequeños éxitos. Y, después, enseñarles a controlar esa ansiedad, enseñarles a relajarse, mediante algunas técnicas.
8. Timidez, inseguridad, no preguntar, no puedo.
En este caso el bloqueo llega por la timidez y la vergüenza a preguntar. Es el temor al ridículo, a quedar mal y, así el “no puedo” es la excusa que ponen para no enfrentarse a un problema que les da miedo.
Consejo: hay que ayudarles a superar ese temor al ridículo y a preguntar, puede ser, controlando, junto al profesor, cuántas veces pregunta en clase, planteándoselo al hijo como un punto de esfuerzo personal. 9. Los “empollones” memorísticos.
En estos el desarrollo intelectual no va parejo al sistema de estudio. Hasta los 12 años hay una gran facilidad para memorizar así, leyendo varias veces. Pero a partir de esa edad la memoria es la más lógica, más de relación, de sentido global. Hay chicos que pasan los cursos y siguen estudiando igual, leyendo veinte veces. Eso, además de aburrídisimo, es un tipo de memoria peligrosa. Son los chavales de “lo tengo en la punta de la lengua”, “si me dice la primera palabra sigo yo”, “¿eso era lo que estaba en la página segunda?”. Sufren mucho, dedican mucho tiempo y según pasan los cursos va a peor.
Consejo: a estos hay que enseñarles a estudiar, a cambiar el método de estudio, sabiendo que al principio le costará, pero luego será muy eficaz. 10. Los “optimistas” del “ya me lo sé, pregunta”
“Lo tengo dominado, está chupado, mamá”. A estos hay que ayudarles a tocar tierra, preguntándoles para que comprueben que efectivamente no lo saben.
Consejo: hay dos técnicas: que se autoevalúen y repasen. Que no digan “no me lo sé” antes de haber cerrado un libro y de haberse preguntado. Y, a la vez, enseñarles a repasar. Los contenidos de las lecciones se aprenden bien una vez que se repasan. En el estudio se entiende, en los repasos es donde de verdad se aprende.

Ángeles Carranza
Orientadora familiar