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martes, 15 de septiembre de 2009

Conoce a quienes te rodean. El caso de Jaime





Alfonso Aguiló
www.interrogantes.net


Un ambiente irresistible

"Hay que elegir un poco los amigos. Se ve enseguida cómo son por la forma que tienen de pasar el rato -decía con convicción Jaime, un despierto estudiante de diecisiete años.

"Encuentras colegas para pasarlo bien, dices bobadas, te ríes, acabas consiguiendo tener una gran habilidad dialéctica y humorística..., pero no logras una amistad seria. Hay mucho coleguismo. Aprendes a bandearte, porque en cuanto te descuidas le dan a uno en las narices.

"Y, desde luego, como sean perezosos, acabas siéndolo tú también. No hay quien aguante que te llamen todos los días para salir cuando estás estudiando.

"Yo tuve a los catorce años unos amigos que fumaban porros y en el recreo te ofrecían. Todavía no sé bien cómo logré quitármelos de encima. Muchos creen que sólo fuman los macarras y los mal encarados. Es sobre todo la gente bien. Han probado ya todo y necesitan más. Esnifan coca, fuman marihuana o se empastillan en cuanto te quieres dar cuenta. Y en zonas muy corrientes, o en zonas buenas, no es cosa sólo de los suburbios.

"Suele ser un problema de su familia. Y de él, que es un imbécil. Lo peor es el chico o la chica con demasiado dinero. Venga, vamos a probar, y ya no lo pueden dejar.

"Lo más triste -seguía diciendo Jaime- es que está muy de moda. Se contagian entre ellos. Si vas con esa gente, caes, porque no se puede resistir estar con ellos y no enviciarse. Fumas porros, si no, no pintas nada allí. Te excluyen del grupo, y si no estás con los amigos, ¿adónde vas? Y si te dicen que todos los sitios son peligrosos pero no te dan soluciones, ¿en qué ocupas el tiempo libre?

"Yo tuve suerte porque encontré otros amigos que hacían mucho deporte, iba a jugar con ellos a sus casas y venían a la mía, me aficioné a la bicicleta, y a leer. Desde luego, si juegas un partido el domingo a las diez de la mañana, o sales de excursión al monte, o con la bici, seguro que no te pasas la noche anterior de juerga.

Elegir lo mejor

"Hay que tener amigos con buenas ideas, lo que pasa es que no hay muchos amigos de esos."

Escuchando a Jaime me venía a la cabeza aquello de dime con quien andas y te diré quién eres. Sin que nadie se lo explicara, había llegado a comprender la importancia de seleccionar las amistades.

— ¿Pero eso de seleccionar las amistades no resulta poco natural? Me suena a elitismo.

No es elitismo. O mejor dicho, toda persona sensata es elitista si por elitismo entiendes saber rodearte de amigos que no supongan un daño sino un bien mutuo. Y eso no sólo en la amistad, sino también, por ejemplo, a la hora de elegir con acierto marido o mujer.

No es elitismo sino simple sensatez. Piensa un momento con quien vas, a quién admiras, a quien envidias, con quien quieres codearte. Y piensa si son los modelos de persona que realmente quieres para ti. Y piensa si no debes elegir un poco mejor tus amistades.

martes, 8 de septiembre de 2009

¡Fiestas, sí; “pan y circo”, no!


































Por monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Palencia


No tengo nada en contra de las fiestas... Es más, le doy gracias a Dios porque hayamos podido celebrar las fiestas patronales palentinas, recién concluidas, en buena armonía, alegría y paz. Es obvio que el equilibrio personal y las buenas relaciones sociales, necesitan del disfrute justo de la faceta lúdica de la vida, y que no todo van a ser debates sobre problemas acuciantes y temas trascendentes...

Sin embargo, hecha esta matización, me permito recordar cómo el Imperio Romano sometía a sus súbditos, con la conocida estrategia del "pan y circo", de forma que la táctica de contentar a los ciudadanos romanos con un calendario en el que los días festivos igualaban a los laborables, resultaba ser más eficaz para evitar las sublevaciones, que las mismas medidas represivas de las legiones del César...

Los espectáculos llenos de violencia en el circo, la promiscuidad sexual en las termas romanas, los interminables banquetes en los que se usaba del "vomitorium" para poder seguir comiendo y bebiendo después de haber "desalojado", resultaron ser el camino más sencillo y eficaz para conseguir que la ciudadanía perdiese toda capacidad crítica y se "abandonase" a la clase dirigente, renunciando a ejercer su derecho-deber de presencia en la vida pública.

Dos milenios después, las cosas no han cambiado tanto... Algunos han llegado a afirmar que uno de los motivos de la caída de las dictaduras comunistas del otro lado del Telón de Acero, fue precisamente su falta de inversión en la estrategia "pan y circo". El capitalismo occidental, por su parte, se ha caracterizado precisamente por lo contrario: el ocio desenfrenado del fin de semana se ha convertido en el icono de la juventud; el consumo de alcohol y de drogas se confunde con la diversión; la música se ofrece como un "mundo alternativo", capaz de aislar a sus adictos de la vida real...

Recuerdo haber escuchado a quien fuera Cardenal de París, Monseñor Lustiger (converso del judaísmo), la siguiente expresión: "Una buena parte de la población acampa fuera de la ciudad". En efecto, hoy es perfectamente posible que un ciudadano viva aislado de la "urbe" o de la "polis", inmerso en la "burbuja" de su cadena musical -en la que ni tan siquiera escucha las noticias-, visionando una y otra vez partidos de fútbol o películas, enganchado a los "realitys" de la telebasura, y totalmente ajeno a los grandes retos y debates de la sociedad.

Mientras tanto... ¡mientras que nosotros estamos de fiesta!, pasan inadvertidas infinidad de noticias que nos deberían abrir los ojos a la estrategia de la que estamos siendo objeto... Noticias muy graves, no pocas veces, que no llegan a ocupar ni el más mínimo espacio en las páginas de los periódicos, y, menos aún, en los espacios televisivos... La estrategia del "pan y circo" tiene una gran capacidad de adormecernos, hasta el punto de sumirnos en la ignorancia y en la insensibilidad.

Señalo un ejemplo que me ha impulsado a escribir estas líneas: El pasado 27 de agosto, la ONU dio a conocer oficialmente la "Guía de Educación Sexual para el Empoderamiento de los Jóvenes", que tiene el subtítulo de "Directrices Internacionales para la Educación Sexual". El documento está elaborado por la UNESCO, con el asesoramiento, entre otros organismos, de la UNICEF, la OMS y el Fondo para la Población de las Naciones Unidas (FNUAP-UNFPA).

En cuanto a los contenidos del documento, existen aspectos perfectamente asumibles desde una ética natural, e incluso desde una antropología cristiana; pero, desgraciadamente, se entremezclan en él indicaciones sobre la iniciación a la masturbación a partir de los cinco años, así como, la mentalización en "los roles de género y en los estereotipos de género", es decir, se introduce desde la más tierna infancia en la enseñanza la ideología de género abogada por el homosexualismo y el pansexualismo. Para los jóvenes, a partir de quince años, se propugna explícitamente la promoción del "derecho al acceso al aborto seguro".

El mero título de "Directrices Internacionales para la Educación Sexual", nos hace caer en la cuenta de que mientras que en occidente -¡el "nuevo Imperio Romano"!- vivimos en una permanente fiesta, está en marcha todo un plan estratégico, perfectamente diseñado, para cambiar los valores de nuestra civilización. Como alguien afirmaba con una gráfica expresión: "¡Están cambiando el agua de la pecera sin que se enteren los peces!".

Por ello, aún a riesgo de ser percibido por algunos como un aguafiestas, me atrevo a insistir: ¡Fiestas, sí; "pan y circo", no! Y es que... la auténtica fiesta no es una evasión de la realidad, sino todo lo contrario, es la capacidad de mirar la existencia con esperanza. Lo difícil no es organizar una fiesta, sino encontrar quien sea capaz de vivirla con verdadera alegría.

domingo, 14 de junio de 2009

La "movida"


Alfonso Aguiló
www.interrogantes.net

Es al menos para pensar

"No sé si está bien o mal... –me decía en cierta ocasión un genuino representante de la movida–, pero me gusta y lo hago.

"Después de la paliza de toda la semana de clases, lo que te apetece es estar con la gente, ver a los amigos..., y no me voy a comer el coco con más.

"La movida es imprevisible. Sales por la noche con la gente y nunca sabes bien qué harás, ni con quién, ni a qué hora acabarás, ni dónde, ni cómo..., pero eso es parte del encanto.

"A veces te aburres, y a veces bebes más de lo normal y luego te da un poco de vergüenza cuando te cuentan las cosas que hiciste...

"Eso sí, te dejas un dineral, hay que tener unas finanzas saneadas. Y al día siguiente tienes un sueño terrible y a veces te duele la cabeza. Es el precio de divertirse..."

Ante relatos como este, no se trata de abominar tontamente de la movida, sino de alentar a que cada uno analice serenamente sus modos de divertirse.

Por ejemplo, la movida impone de ordinario un estilo que con frecuencia conduce al exceso de alcohol, a las drogas de diseño, a la ansiedad por mantener relaciones sexuales en un marco de consumo de alcohol o pastillas, etc. Además, para muchos lleva a una notable incomunicación, y es fácil que en vez de salir enriquecidos salgan empobrecidos, más aislados y solitarios, a pesar de que hayan podido alcanzar algún que otro logro hedónico tras la larga noche de vigilia.

Un chico o una chica, a las once de una noche de un viernes o un sábado, o de un día cualquiera de verano, cuando sale a la movida, no suele ir con una idea clara de lo que quiere. Tampoco sabe si tomará cinco o seis whiskyes, diez cubatas, o tal vez sólo un zumo de limón. No sabe si probará el porro del que se sienta a su lado, o si se empastillará en una discoteca, o si no probará ni un cigarrillo negro. No sabe si acabará en el nido del listillo de turno, o si acabará tomándose una paella a las siete de la mañana en un restaurante a la salida de la ciudad.

Sin perder las riendas

— Tampoco se trata de que la diversión tenga que estar totalmente programada...

Por supuesto, pero si uno habitualmente no ejerce un cierto control sobre lo que quiere hacer a la hora de emplear su tiempo libre, acabará en manos de lo que le ofrece el ambiente a cada momento, y eso no es lo más inteligente (al menos en determinados ambientes).

Habría que alentar la creatividad de todos para que haya muchos modos de ocupar esas horas libres sin tener que recurrir a sistemas de divertirse que se acaban imponiendo simplemente porque lo hace todo el mundo y no se ofrece otra cosa. Es preciso hacer un derroche de imaginación para buscar alternativas válidas. Hay infinitas posibilidades relacionadas con el cine, el teatro, el deporte, la lectura, o lo que sea. Se pueden organizar tertulias, viajes, fiestas, excursiones, aficionarse a tocar un instrumento musical con otros, cultivar hobbies diversos, conocer otros tipos de lugares o diversiones, etc. Pienso que hay muchas opciones interesantes, y que en cualquier caso es decisivo llevar uno mismo las riendas de su modo de emplear el tiempo libre.

martes, 22 de julio de 2008

Informático, rugbier y escalador; ahora sacerdote



Ignacio Palma tiene 31 años. Aficionado a la escalada y al fútbol, fue jugador de rugby del Club Newman hasta los 19 años. Recibió la ordenación sacerdotal el pasado 24 de mayo

Considerando su afición a los deportes, ¿qué lugar tiene Jesucristo en ese ámbito de la vida tan relevante en la actualidad?

A veces tendemos a pensar que Cristo no tiene cabida en ciertos momentos de nuestro día y, curiosamente, identificamos esos momentos con aquellos que dedicamos a divertirnos o a descansar. No me resulta difícil imaginarme a Jesús joven, con sus quince o dieciséis años, jugando al fútbol con sus amigos de Nazareth, o divirtiéndose con algún deporte típico de su época.

El deporte –como todas las realidades nobles de nuestra vida– puede ser ocasión de encuentro personal con Jesús. Jesús se divierte con nosotros al vernos hacer deporte. Él disfruta cuando contempla nuestro descanso y nuestra diversión, y quiere que lo dejemos estar con nosotros durante esos momentos. ¿Cómo? Dirigiéndonos a Él mentalmente, de vez en cuando, para agradecerle la ocasión que nos ofrece, o para ofrecerle una gambeta bien hecha. Y como sabemos que Él nos acompaña durante esos momentos, nos esforzamos por comportarnos de un modo tal que le agrade.

Por otro lado, es sabido que el deporte es una escuela de virtudes. Me acuerdo una vez en que estábamos con mi papá y mis hermanos escalando una montaña de cierta dificultad. Entonces papá nos contó de una de sus escaladas más complicadas. ¡Daba miedo! Por eso se me ocurrió preguntarle: “¿Vos no tenés miedo cuando escalás?” A lo que me respondió: “¿Miedo? ¡Sí, mucho! Los buenos escaladores no son los que no tienen miedo, sino los que saben dominarlo”. Se me quedó profundamente grabada su respuesta. Fue una lección que me resultó muy útil para varios momentos de mi vida.