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martes, 28 de diciembre de 2010

¿Por qué rezas el Rosario?



Por pereza, por falta de tiempo, porque es una devoción anticuada... Quizá usted haya usado alguna de estas excusas para no rezar el Santo Rosario. Sin embargo, una de las características que la Iglesia tiene en cuenta para identificar a los santos es, precisamente, la devoción mariana. La recomendación de rezar esta oración, enraizada en la tradición de la Iglesia, es una constante entre quienes más cerca estuvieron del Señor durante su vida. Por muchas que sean las excusas, más son las razones que dieron para descolgar nuestra plegaria por las cuentas de un rosario.
José Antonio Méndez
Alfa y Omega

Garantía de salvación

No es casual que una de las características que identifican a los santos sea la recomendación de rezar el Rosario. De hecho, cuando la Iglesia estudia una Causa de canonización analiza la devoción mariana del futuro santo, y tiene en la recomendación de rezar el Rosario una prueba no oficial de que esa persona vivió santamente. Algo que contrasta -y esto tampoco es casual- con las mil y una excusas que ponemos para no desgranar sus cuentas: Estoy cansado; Me da pereza, no sé rezarlo; Es de viejos; Es absurdo repetir tantas veces lo mismo; Yo prefiero hablar directamente con Dios...

La fuente de la que manan buena parte de estas excusas queda al descubierto en las palabras del teólogo Fancis James, que el periodista Vittorio Messori recoge en Hipótesis sobre María: «La aversión diabólica, denunciada por los místicos, hacia el Rosario nace de esto: para realizar un acto tan fácil y típico de niños y de viejos como es desgranar el rosario, hay que vencer completamente el respeto humano y el orgullo, hijos de Satanás. Quien alimenta tanto odio hacia una devoción semejante es porque ve en ella un abismo de humildad y el arma de los pobres de espíritu según el Evangelio». Así que, si al Maligno no le gusta, será que es bueno.

Tan bueno, que no le faltan avales de altura. Por ejemplo, el de sor Lucía, una de las tres videntes de la Virgen de Fátima, que se presentó ante los tres pastorcillos con un rosario en las manos. En 1957, sor Lucía explicó que «no hay problema, por más difícil que sea, temporal y, sobre todo, espiritual; se refiera a la vida personal de cada uno o a la vida de nuestras familias o comunidades religiosas, o a la vida de los pueblos y naciones; no hay problema, repito, por más difícil que sea, que no podamos resolver ahora con el rezo del Santo Rosario». Y añadió: «Si nos dieran un programa más difícil de salvación, muchas almas que se condenarán tendrían el pretexto de que no pudieron realizarlo. Pero el programa es brevísimo y fácil: rezar el Rosario. Con él, practicamos los santos mandamientos, aprovechamos la frecuencia de los sacramentos, procuraremos cumplir perfectamente nuestros deberes y hacer lo que Dios quiere de cada uno de nosotros».
Confirmado por los Pontífices

También san Luis María Grignion de Montfort, a quien Juan Pablo II citó como testigo de esta oración en su Carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, aseguró: «No encuentro otro medio más poderoso para atraer sobre nosotros el reino de Dios que unir a la oración vocal la oración mental, rezando el Santo Rosario y meditando sus misterios». El mismo Juan Pablo II confesó, al poco de ser elegido Papa, que «el Rosario es mi oración predilecta. Con el trasfondo de las Avemarías, pasan ante los ojos del alma los episodios principales de la vida de Jesucristo. El Rosario nos pone en comunión vital con Jesucristo, a través del corazón de su Madre. Al mismo tiempo, nuestro corazón puede incluir en el Rosario todos los hechos que entraman la vida del individuo, la familia, la nación, la Iglesia y la Humanidad. Experiencias personales o del prójimo, sobre todo de las personas más cercanas o que llevamos más en el corazón. De este modo, la sencilla plegaria del Rosario sintoniza con el ritmo de la vida humana».

Desde luego, algo tendrá esta oración cuando todos los Papas de los últimos tiempos lo han recomendado con insistencia. León XIII, en 1883, estableció el mes de octubre como mes dedicado al Rosario, y su antecesor, el Beato Pío IX, lo recomendó en su lecho de muerte: «El Rosario es un Evangelio compendiado y dará a quienes lo rezan los ríos de paz de que nos habla la Escritura; es la devoción más hermosa, más rica en gracia y gratísima al corazón de María. Sea éste, hijos míos, mi testamento», dijo a quienes le asistían. También san Pío de Pietrelcina, a quien se ha definido como Un hombre hecho Rosario, por la cantidad de veces que lo rezaba -hasta 15 al día-, dijo ante de morir: «¡Amen a la Virgen y háganla amar. Recen siempre el Rosario!» Años antes, el padre Pío rubricó una pregunta que hoy se nos presenta a cada uno, para que encontremos las razones por las que sí rezar la Corona de María: «Si la Virgen lo ha recomendado siempre calurosamente, dondequiera que ha aparecido, ¿no nos parece que debe ser por un motivo especial?»

sábado, 31 de mayo de 2008

El Rosario


EL ROSARIO

Una carta de Sor Lucía a su sobrino.
La que fue una pastora en una aldea portuguesa de Fátima, Lucía,
después religiosa carmelita en un convento de Coímbra, escribe al
Director (sacerdote) del Centro «Mater Divinae gratiae» de Rasta
–Turín–, esta carta traducida del italiano.
Lo que me dice del rezo del Santo Rosario es una gran pena porque
la oración del Rosario es, después de la Sagrada Liturgia Eucarística,
la que más une a Dios.
Es la que más une a Dios por la riqueza de las oraciones de que se
compone, todas ellas venidas del cielo, dictadas por el Padre, por el
Hijo y el Espíritu Santo.
El Gloria, que rezamos en todos los misterios, fue dictado por el
Padre a los ángeles, cuando les envió a cantar junto a su Hijo recién
nacido. Es además un himno a la Stma. Trinidad.
El Padrenuestro nos fue dictado por el Hijo, y es una oración dirigida
al Padre.
El Avemaría está todo impregnado del sentido trinitario y eucarístico.
Las primeras palabras fueron dictadas por el Padre al Ángel, cuando
le envió a anunciar el misterio de la Encarnación del Verbo:
Dios te salve, María, llena de gracia; el Señor es contigo. Estás llena
de gracia porque reside en ti la fuente de la misma gracia.
Es por tu unión con la Santísima Trinidad por lo que tú estás llena de
gracia.
Movida por el Espíritu Santo, dijo santa Isabel: «Bendita tú eres entre
todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús».
La Iglesia también movida por el Espíritu Santo, añadió: Santa María,
Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la
hora de nuestra muerte.

Esta es también una oración dirigida a Dios a través de María.
Porque eres madre de Dios, ruega por nosotros. Es oración Trinitaria,
porque María fue el primer templo vivo de la Santísima Trinidad.
El Espíritu Santo descenderá sobre ti, el Padre te cubrirá con su
sombra, y el Hijo que de ti ha de nacer será llamado el Hijo del Altísimo.
María es el primer sagrario vivo; donde el Padre encerró su Verbo.
Su Corazón Inmaculado es la primera custodia que lo guardó.
Su regazo y sus brazos fueron el primer altar y el primer trono, en el
que el Hijo de Dios fue adorado.
Así le adoraron los ángeles, los pastores y los sabios de la tierra.
María es la primera que tomó en sus manos puras e inmaculadas al
Hijo de Dios, y lo condujo al templo para ofrecérselo al Padre como
víctima para la salvación del mundo.
Así, la oración del Rosario es, después de la Sagrada Liturgia
Eucarística, la que más acerca a los misterios de la fe, esperanza y
caridad.
Es el pan espiritual de las almas; el que no reza desfallece y muere.
En la oración nos encontramos con Dios, y es en ese encuentro en
el que nos comunica la fe, la esperanza y la caridad, virtudes sin las
cuales no nos salvaremos.
El Rosario es una oración de los pobres y de los ricos, de los sabios
y de los ignorantes.
Apartar a las almas de esta devoción es apartarlas del pan espiritual de
cada día.
Esa oración es la que sustenta esta pequeña llama de fe, que no se
ha apagado del todo en muchas conciencias.
Incluso para aquellas almas que rezan sin meditarlo, el simple hecho
de coger el rosario, les sirve para acordarse de Dios, de lo sobrenatural.
El simple recuerdo de los misterios en cada decena es un rayo de luz
más, que sustenta en las almas la mecha que todavía humea.
Por eso el demonio le tiene declarada la guerra.
Y lo peor es que ha conseguido desorientar y engañar almas llenas
de responsabilidad por el lugar que ocupan.

Son ciegos que guían a otros ciegos... y quieren apoyarse en el Concilio
y no ven que el Sagrado Concilio ordenó que se conserven todas las
devociones, que a través de los años, se han practicado en honor de la
Madre de Dios.
Y que la oración del Rosario es una de las principales a la que estamos
obligados, al hacer lo ordenado por el Sagrado Concilio y por el
Sumo Pontífice; esto es, debemos conservarlo.
Yo tengo una gran esperanza de que no esté lejos el día en el que la
oración del Santo Rosario sea declarada oración litúrgica, porque
toda ella participa de la Sagrada Liturgia Eucarística.
Recemos, trabajemos, sacrifiquémonos, y confiemos para que «Al fin,
Mi Inmaculado Corazón vencerá».

LAS QUINCE PROMESAS DE LA VIRGEN DEL ROSARIO

1ª Quien me sirviere rezando constantemente mi Rosario, recibirá cualquier
gracia que me pida.
2ª Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que
devotamente rezaren mi Rosario.
3ª El Rosario será un escudo fortísimo contra el infierno, destruirá los
vicios, librará de pecados y abatirá la herejía.
4ª El Rosario hará germinar las virtudes y que las almas consigan copiosamente
la misericordia divina; sustituirá en el corazón de los hombres
el amor de Dios al amor del mundo y los elevará a desear las
cosas celestiales y eternas. ¡Cuántas almas por este medio se santificarán!
5ª El alma que se me encomiende por el Rosario no perecerá.
6ª El que con devoción rezare mi Rosario, considerando sus sagrados
misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá de muerte
desgraciada; se convertirá si es pecador, perseverará en la gracia si es
justo: y en todo caso será admitido a la vida eterna.
7ª Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los auxilios de
la Iglesia.
8ª Quiero que todos los que rezan mi Rosario tengan en vida y en la
muerte la luz y la plenitud de la gracia y sean partícipes de los méritos
de los bienaventurados.
9ª Yo libro muy pronto del purgatorio a las almas devotas del Rosario.
10ª Los hijos verdaderos de mi Rosario gozarán en el cielo de una
gloria singular.
11ª Todo cuanto se pidiere por medio del Rosario se alcanzará prontamente.
12ª Socorreré en todas sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.
13ª He impetrado de mi Hijo que todos los cofrades del Rosario tengan
en vida y en la muerte como hermanos a todos los bienaventurados de
la corte celestial.
14ª Los que rezan mi Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos
de mi unigénito Jesús.
15ª La devoción al santo Rosario es una señal manifiesta de predestinación
a la gloria. (Beato Alano)

sábado, 3 de mayo de 2008

El video más visto en España

Hoy es un día simpático. Porque celebro mi santo. Porque he ido al Carrefour a por unas carpetas que necesitaba y allí he conocido a una persona muy amable que me ha ayudado con los paquetes (¡gracias Santi!). Y porque ahora llego a casa y me encuentro un mensaje de un amigo que dice lo siguiente: Es el video más visto en España
http://www.youtube.com/watch?v=YxjjyXhO9EA

Espero que te guste, además he visto en el video a un amigo que hacía años que no veía. Es una buena manera de comenzar el mes de la Virgen.