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domingo, 4 de abril de 2010

Jim Caviezel, el Jesús de ‘La Pasión’ de Mel Gibson, adopta a dos niños con tumores



El actor, que se había enfrentado a dos abortos con su esposa, admite que “no pensaba que pudiese amar a un niño así” y exalta su papel como marido y padre por encima de su profesión.

Movido por la fe

“No tenemos ni idea de las bendiciones que nos vienen si le damos una oportunidad a la fe”, así se ha expresado el actor de Hollywood Jim Caviezel al ser interrogado en una reciente entrevista del canal estadounidense CBS 19 sobre la decisión de él y de su esposa Kerri de adoptar a dos niños con necesidades especiales.

El intérprete de La Pasión de Cristo de Mel Gibson vuelve a mostrar sus profundas convicciones católicas. Jim Caviezel y su esposa Kerri habían pasado dos veces por el drama del aborto y no lograban tener una familia propia. A Jim le “aterrorizaba” la idea de adoptar, y más aún a un niño con discapacidad, según ha admitido ante las cámaras, pero ahora afirma que “No pensaba que pudiese amar a un niño así”.

“Una amiga nuestra, Susan McEveety, nos mostró una imagen de un pequeño con un tumor cerebral, que podía verse dentro y fuera de la cabeza. Había algo en sus ojos... Y me quedé como escuchándole: “¿Me amarás?”. Yo dije: “Sí, te amaré””. Lo adoptaron en 2007. El pequeño Bo había sido abandonado en un tren, y había vivido hasta los cinco años en un orfanato chino, hasta que le hicieron el terrible diagnóstico.

Un amor “instantáneo y definitivo”

“El amor fue instantáneo y definitivo, a un nivel que nunca había experimentado”, afirma el actor de películas como Frequency que, entonces, propuso a su esposa adoptar de nuevo. Les ofrecieron una niña en perfecto estado de salud, pero pensaron que sería más fácil que la adoptaran otra familia, mientras que a LeLe, también con un tumor, tenía mayor necesidad de una familia.

Viendo más allá

“Sí, cuando les vi a ambos, mis ojos vieron sus deformidades, pero mi corazón no. Mi corazón vio que eran hermosos, y no sólo que eran hermosos, sino que me embellecían a mí, porque me hacían querer ser un hombre mejor”.

Cuando eres padre, según Caviezel “Tus prioridades son completamente distintas. Dejas de pensar en ti mismo para pensar sólo en ellos. El amor es una decisión... Cada mañana al despertar me arrodillo para dar gracias a Dios por tenerles conmigo”. Que añade: “Cuando muera, probablemente se me recuerde como un actor de Hollywood que interpretó muchos papeles, y ninguno habrá recibido tanta atención como el de Jesús en La Pasión de Cristo. Pero más allá de las películas y de mi carrera como actor hay algo más importante: mi papel como marido de mi mujer, Kerri, y como padre de mis dos hijos adoptivos, Bo y LeLe”.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Helen Kafka: la mataron en Austria por poner crucifijos en el hospital



Esta monja enfermera, beata de la Iglesia, celebra su fiesta el 29 de octubre; fue mártir del nazismo.

ForumLibertas.com

El 21 de junio de 1998, Juan Pablo II celebraba en Austria la beatificación de Helen Kafka, monja hospitalaria franciscana de la caridad, cuya fiesta se celebra el 29 de octubre. Los nazis la mataron poco después de que ella, desafiándolos, colocase crucifijos en el ala nueva del hospital donde servía.

El Papa polaco señaló el testimonio de la religiosa y declaró en su discurso: "a los cristianos nos pueden quitar muchas cosas, pero no dejaremos que nos quiten la Cruz como signo de salvación. ¡No dejaremos que la quiten de la vida pública!

Escucharemos la voz de nuestra conciencia que dice: hay que obedecer a Dios antes que a los hombres (Hechos 5,29)."

La historia de Helen Kafka

Era una mujer fuerte, de gran carácter y personalidad. Como enfermera anestesista, conocía de primera mano, por su trabajo cotidiano, la experiencia del dolor. Cuando los nazis intentaron imponer su moral e ideología en el hospital, ella se resistió. Le cortaron la cabeza el 3 de marzo de 1943.

Nació el 1 de mayo de 1894 en Husovice, cerca de Brno, en Moravia, la zona más católica de la actual República Checa. Con dos años, sus padres y sus 6 hermanos se instalan en Viena. Su padre era zapatero. Ella, ya de muy joven, quería ser religiosa. Con 20 años entró en la Congregación Hospitalaria de los Franciscanos de la Caridad de Viena, con el deseo de servir a los más pobres y enfermos, tomando el nombre de Sor María Restituta, en honor a una antigua mártir de la Iglesia. En poco tiempo llegó a ser una experta ayudante anestesista.

"Fue una auténtica enfermera, pronto se convirtió en una institución en Mödling; su capacidad como enfermera, su determinación y calor hacían que muchos la llamasen Sor Resoluta, en vez de Sor Restituta", declaró Juan Pablo II en la beatificación.

En marzo de 1938, se produce el Anschluss, la anexión de Austria por Alemania sin combate. Las nuevas autoridades políticas pro-nazis prohiben que haya crucifijos en los hospitales. En el hospital católico de Sor Restituta se ha construido una ala nueva... y en cada habitación ella coloca un crucifijo, en abierto desafío a la normativa.

Un médico la delató a la Gestapo

Un médico de ideología nazi la delata a las autoridades. La Gestapo la vigila y la detiene el Miércoles de ceniza de 1942 con la excusa de haber escrito poemas satíricos sobre Hitler. En su frente había recibido la cruz de ceniza esa mañana.

Se le sentenció a muerte por "ayudar y animar al enemigo en la traición a la patria y conspirar con alta traición". La persecución religiosa nazi, fuese en Italia, Alemania, Polonia u otros país, costó la vida a miles de curas y monjas, pero las sentencias (si las había) nunca hablaban de religión, sino, simplemente, de "traición" o "conspiración". En esos años y los siguientes, la misma excusa se daba en el bloque soviético, y aún hoy en China o Vietnam.

Durante meses Sor Restituta reza en prisión y cuida a otros presos, que la adoran. Los nazis la sometieron a una última prueba: si renunciaba a las Hermanas Franciscanas, le darían la libertad. Ella rechazó la oferta. Fue decapitada el 3 de marzo de 1943 en la prisión de Viena. El capellán de la prisión le hizo la señal de la cruz en la frente antes de la ejecución. Sus últimas palabras conocidas fueron: "he vivido por Cristo; quiero morir por Cristo".

"Mirando a la beata Sor Restituta podemos ver a qué alturas de madurez interior puede llegar una persona conducida por la mano divina. Arriesgó su vida para ser testigo de la Cruz. Mantuvo la cruz en su corazón, dando testimonio otra vez antes de ser ejecutada, cuando pidió al capellán que le hiciese el signo de la cruz en su frente", señaló Juan Pablo II durante la beatificación.

Enfermera, anestesista, luchadora contra el dolor, mujer consagrada a sus enfermos y a Dios, sin miedo al poder político ni a la muerte, ella se arriesgó por el signo de la cruz.

Su fiesta, cada 29 de octubre, recuerda el esfuerzo nazi por esconder los crucifijos, y la valentía desafiante de una mujer en tiempos de muerte y tiranía.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Albert Einstein contra el ateísmo arrogante


El genial físico y matemático reconocía su fascinación por "la figura luminosa del Nazareno" y criticaba el fanatismo de ciertos ateos. (Publicado el 4 de mayo de 2007).
Einstein siempre criticó la arrogancia de muchos ateos y se mostró respetuoso con la Iglesia y la figura de Jesús.

ForumLibertas.com

El siglo XXI ha empezado con una moda literaria: los libros groseros de ateos arrogantes. Cuanto más groseros son y más tonterías históricas acumulan, más libros venden. En estos libros, la religión –especialmente la cristiana- es culpable del SIDA, la pobreza, la estupidez, el nazismo, el terrorismo mundial, el fracaso de tu matrimonio y que tus tostadas salgan siempre quemadas.

Michel Onfray en Francia con su Tratado de Ateología, Sam Harris con Carta a una nación cristiana, el biólogo Richard Dawkins con El Espejismo de Dios (The God Delusion), Steven Weinberg, Daniel Dennett... En España se ha apuntado al mini-boom del género Fernando Savater con un libro rutinario, poco pensado y menos trabajado, con el que sacarse un dinerito extra atizándole a la fe.

Grandes mentes

La fe cristiana, o al menos la deísta, puede que sea verdadera. O puede que no. Que muchos hombres inteligentes hayan militado a favor o en contra del deísmo puede hacer pensar en nuestra capacidad de buscar la verdad usando la inteligencia.

“¿Si el cristianismo es tan razonable por qué Celso, Plotino, Hobbes, Maquiavelo, Voltaire, Rousseau, Goethe, Melville, Jefferson, Shaw, Russell, Franklin, Sartre, Camus, Nietzsche, Marx, Freud y Skinner lo rechazaron?”, pregunta el Handbook of Christian Apologetics de Peter Kreeft y Ronald K. Tacelli.

Dejando aparte que parece que Voltaire sí murió católico y reconciliado y que Camus en sus últimos años redescubrió la fe cristiana, una respuesta rápida –aunque un poco anglocéntrica- puede ser que “el listado de no creyentes es fácil de superar con Pablo, Juan, Agustín, Tomás de Aquino, Anselmo, Buenaventura, Scoto, Lutero, Calvino, Descartes, Pascal, Leibniz, Berkeley, Galileo, Copérnico, Kepler, Newton, Newman, Lincoln, Pasteur, Kierkegaard, Shakespeare, Dante, Chesterton, Lewis, Solzhenitsin, Tolstoy, Dostoyevsky, Tolkien, Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, T.S. Eliot, Dickens, Milton, Spenser y Bach, por no mencionar un tal Jesús de Nazaret”.

Y continua el manual de Kreeft y Tacelli:

“las mentes brillantes a menudo rechazan el cristianismo porque no quieren que sea verdad, porque no está de moda o simplemente porque el cristianismo pide obediencia, arrepentimiento y humildad”.

Einstein y los ateos

Es curioso que en ninguna de estas listas de mentes brillantes salga el genial físico y matemático Albert Einstein. Y es que Einstein era deísta. Creía en un Dios que daba orden y armonía al Universo. Siempre rechazó ser ateo, incluso rechazó ser panteísta. Dios no estaba en el Universo, sino detrás del Universo. Sin embargo nunca aceptó que fuese un Ser Personal. Y mucho menos que interviniese alterando las leyes naturales. Einstein no creía que Dios tuviese libre voluntad, pero es que tampoco creía que los hombres la tuviesen.

En EEUU se acaba de publicar una nueva biografía de Einstein a cargo de Walter Isaacson, que además ha publicado algunas líneas en TIME (www.time.com) sobre la fe de Einstein.

“A lo largo de su vida, Einstein fue constante al rechazar la acusación de ser ateo. ‘Hay gente que dice que no hay Dios, pero lo que realmente me enfada es que me citan para apoyar su punto de vista’, dijo a un amigo.

Al contrario que Sigmund Freud o Bertrand Russell o George Bernard Shaw, Einstein nunca sintió la necesidad de denigrar a los que creían en Dios. Al contrario, tendía a denigrar a los ateos: ‘lo que me separa de la mayoría de esos que se llaman ateos es un sentimiento de radical humildad hacia los secretos inalcanzables de la armonía del cosmos’, explicaba.

‘Los ateos fanáticos’, escribió en una carta, ‘son como esclavos que aún sienten el peso de las cadenas que arrojaron tras un duro esfuerzo. Son criaturas que en su pleito contra la religión tradicional como opio de las masas, no pueden escuchar la música de las esferas”.

Otra de las cosas que distinguen a Einstein de los ateos modernos y groseros es que reconoce los logros históricos de la Iglesia, especialmente los que vivió en carne propia. Así, el 23 de diciembre de 1940 declaraba en la revista TIME sobre la facilidad con que Alemania adoptó la cultura nazi:

"Cuando tuvo lugar la revolución en Alemania, miré con confianza a las universidades, pues sabía que siempre se habían enorgullecido de su devoción por la causa de la verdad. Pero las universidades fueron amordazadas. Entonces confié en los grandes editores de los diarios que proclamaban su amor por la libertad. Pero, al igual que las universidades, también ellos tuvieron que callar, sofocados en pocas semanas. Sólo la Iglesia permaneció firme, en pie, para cerrar el camino a las campañas de Hitler que pretendían suprimir la verdad. Antes nunca había experimentado un interés particular por la Iglesia, pero ahora siento por ella un gran afecto y admiración, porque la Iglesia fue la única que tuvo la valentía y la constancia para defender la verdad intelectual de la libertad moral."

La juventud del genio

Einstein nació en una familia judía sin fe ni práctica religiosa. El único pariente que iba a la sinagoga era agnóstico y decía al joven Albert que acudía porque “nunca se sabe”.

A los 6 años, sus padres metieron al niño en una gran escuela católica. Era el único judío entre los 70 alumnos de su clase. Como todos ellos, hizo la asignatura de religión católica y según Walter Isaacson la disfrutó.

Un poco antes de los 10 el joven Albert decidió ser un judío devoto en oposición a sus padres: no comer cerdo, mantener el Sabbath, la pureza kosher, incluso componía sus propios himnos y los cantaba camino del colegio.

A los 10 años, un estudiante de medicina de 21 años llamado Max Talmud que cada semana comía en su casa le dejó unos libros de divulgación de ciencias naturales escritos por Aaron Bernstein, que insistían en la relación entre la biología y la física. Ahí despegó el intelecto de Einstein hacia la física y la matemática, un intelecto hasta entonces adormecido.

A los 12 años abandonó el judaísmo. “Leyendo libros de divulgación científica pronto alcancé la convicción de que muchas de las historias de la Biblia no podían ser ciertas. La consecuencia fue una orgía decididamente fanática de librepensamiento con la impresión de que los jóvenes eran intencionadamente engañados por el estado con mentiras; un impresión aplastante”, cita Isaacson.

Uno no puede evitar pensar que los Onfray, Harris, Dawkins y Weinberg que hoy se presentan como pensadores maduros y adultos están en la fase radical que Einstein atravesó a sus 12 años.

Hay que dejar claro que los libros de Aaron Berstein no fueron culpables de esta falta de fe: sus libros de divulgación no veían incompatibilidad entre ciencia y fe. “la inclinación religiosa yace en la tenue conciencia que mora en los hombres de que toda la naturaleza, incluidos los humanos, no es un juego accidental sino un resultado de la ley de que hay una causa fundamental a toda la existencia.”

En 1929, en una cena en Berlín, teniendo casi 50 años, Einstein ya empezaba a establecerse en su postura deísta y se negó a comparar la religión con la superstición astrológica. “No puede ser, ¿no será usted religioso?”, le preguntaron. Y él respondió:

“Intente penetrar con nuestros medios limitados en los secretos de la naturaleza y encontrará que más allá de todas las leyes discernibles y sus conexiones, permanece algo sutil, intangible, inexplicable. Venerar esta fuerza que está más allá de todo lo que podemos comprender es mi religión. En ese sentido soy, de hecho, religioso.”

Es curioso que Sócrates y Platón consideraran que hasta los 50 años no se puede ser filósofo, que se necesita toda una vida de entrenamiento en las ciencias y en la vida misma para alcanzar la sabiduría básica, que el joven no puede ser sabio. Contagiaron de esta idea al pensamiento filosófico antiguo y medieval, en contraste con la vivencia cristiana de que jóvenes y niños pueden ser santos, es decir, sabios a la manera de Dios. Escándalos para griegos: Jesús niño enseñando en el templo, o el “te doy gracias Padre porque has enseñado a los pequeños lo que ocultaste a los sabios”.

Pero es en 1929, a los 50 años, cuando Einstein formula su veneración por el misterio, que es algo más que una X en una ecuación o un enigma por resolver.

La figura luminosa del Nazareno

A esa edad concede una entrevista a George Sylvester Viereck, un alemán que vivía en EEUU desde niño. Einstein pensaba que Viereck era judío. En realidad, Viereck presumía de ser pariente del Kaiser y durante la Segunda Guerra Mundial le detendrían por ser propagandista de la causa alemana. En la época que entrevistó a Einstein se ganaba la vida entrevistando grandes hombres... y escribiendo poesía erótica.

- ¿Hasta qué punto está usted influido por el cristianismo?

- De niño recibí instrucción tanto en la Biblia como en el Talmud. Soy judío, pero estoy embelesado por la figura luminosa del Nazareno.

- ¿Acepta la existencia histórica de Jesús?

- Incuestionablemente. Nadie puede leer los evangelios sin sentir la presencia real de Jesús. Su personalidad palpita en cada palabra. Ningún mito está lleno de tal vida.

- ¿Cree usted en Dios?

- No soy un ateo. No creo que pueda llamarme panteísta. El problema implicado es demasiado vasto para nuestras mentes limitadas. Estamos en la posición de un niño pequeño entrando en una gran biblioteca llena de libros en muchos idiomas. El niño sabe que alguien debe haber escrito esos libros. No sabe cómo. No entiende los idiomas en que están escritos. El niño tenuemente sospecha que hay un orden misterioso en la ordenación de los libros pero no sabe cuál será. Esta es, me parece, la actitud de incluso el humano más inteligente hacia Dios. Vemos el universo maravillosamente ordenado y obedeciendo ciertas leyes, pero sólo tenuemente entendemos estas leyes.

- ¿Es este un concepto judío de Dios?

- Soy un determinista, no creo en el libre albedrío. Los judíos sí creen en el libre albedrío. Creen que un hombre modela su propia vida. Yo rechazo esa doctrina. En ese tema, no soy judío.

- ¿Es ése el Dios de Espinoza?

- Me fascina el panteísmo de Espinoza, pero admiro aún más su contribución al pensamiento moderno porque fue el primer filósofo que trató del cuerpo y el alma como un todo, no como dos cosas separadas.

- ¿Cree usted en la inmortalidad?

- No. Y una vida es bastante para mí.


Einstein y el poeta bengalí Rabindranath Tagore se encontraron en 1930 y hablaron de música, arte y pensamiento (aquí en inglés).

La emoción del misterio

Einstein pronto vio que sus opiniones sobre estos y otros temas interesaban a muchos, así que en 1930 publicó un credo, “En qué creo”, apoyando a un grupo de derechos humanos. En él defendía la noción de misterio.

“La emoción más hermosa que podemos experimentar es lo misterioso. Es la emoción fundamental que está en la cuna de todo verdadero arte y ciencia. Aquel a quien esta emoción le es ajena, que ya no puede maravillarse y extasiarse en reverencia, es como si estuviera muerto, un candil apagado. Sentir que detrás de lo que puede experimentarse hay algo que nuestras mentes no pueden asir, cuya belleza y sublimidad nos alcanza sólo indirectamente: esto es la religiosidad. En esto sentido, y sólo en este, soy un hombre devotamente religioso.”

Posteriormente dio una charla en el Seminario de la Union Teológica de Nueva York, del que salieron frases en los periódicos que se hicieron famosas. Allí es donde dijo que “la ciencia puede ser creada sólo por quienes están profundamente imbuidos por la aspiración hacia la verdad y el entendimiento”. Y que “la fuente de este sentimiento, sin embargo, brota de la esfera de la religión”. Su frase más famosa de ese día se cita a menudo: “la ciencia sin la religión es coja; la religión sin la ciencia es ciega”.

El Einstein determinista

Einstein aceptaba un Dios detrás de las leyes inmutables del cosmos. Lo que no aceptaba es un Dios con poder o voluntad de cambiar estas leyes. Para él, las leyes físicas estaban predeterminadas... y las acciones de los hombres también.

En su credo se adhirió a la frase de Schopenhauer: “un hombre puede hacer lo que quiera, pero no querer lo que quiera”. Los deseos, ilusiones, maldades y bondades de un hombre vienen dados, determinados, por leyes inmutables.

Eso no quiere decir que por razones prácticas no debamos encerrar a los asesinos, aunque filosóficamente creamos que, en realidad, no son responsables, que estaban “obligados” a asesinar.

“Sé que filosóficamente un asesino no es responsable de su crimen, pero prefiero no tomar el té con él”, declaró.

Vivir “como si fuésemos libres y éticos” (aunque no lo seamos) era la propuesta de Einstein para una sociedad más civilizada. Una especie de vivir una ficción... que funcione. Apoyó que EEUU desarrollara la bomba atómica para frenar el nazismo, pero luego luchó por el control de la energía nuclear. Ayudó a refugiados judíos, habló en defensa de la justicia racial, plantó cara al McCarthismo, intentó trabajar en defensa de la paz.

“Para Einstein fue la ausencia de milagros lo que reflejaba una providencia divina, el hecho de que el mundo fuese comprensible, que siguiese leyes... eso era digno de reverencia”, concluye su biógrafo Walter Isaacson.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Paddy, una de las estrellas de The Kelly Family, es hoy monje en Francia


"¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿Cuál mi destino en la tierra?" Estas son las preguntas que resonaban en la mente de Paddy Kelly antes de entregarse a Dios en un monasterio francés. Cantante, guitarrista, pianista y compositor, ídolo de millones de adolescentes en los 90, dejó el éxito, su familia y su novia por seguir los planes de Dios.

Lourdes García Trigo.

Cuando Paddy cumplió tres años, su familia entraba en el mundo de la música por la puerta grande: su primer single era número uno en Holanda y Bélgica, y había alcanzado el número quince en Alemania. Los Kelly Kids recorría toda Europa en su propio autobús.

Un año más tarde, la madre de Paddy moría tras una rápida enfermedad. Los primeros fans temieron no volver a ver a los Kelly sobre los escenarios, pero lejos de dejarse llevar por la pena, siguieron el consejo de su madre: "No dejéis de cantar". Paddy, con apenas cinco años, ahogaba las lágrimas mientras entonaba frente al público la canción preferida de su madre (en YouTube se encuentran videos conmovedores).

Tras el triunfo arrollador en Europa, viajaron por Estados Unidos para promocionar sus canciones. Más tarde crearon su propia discográfica. Todo quedaba en familia: Kathy se encarga de los vestuarios, John de la producción, Jimmy de los arreglos musicales… En la misma década compraron un barco, el Sean O´Kelley, y alternaron su residencia entre un castillo medieval en Alemania y el mar. Parecía que disfrutaban de un éxito imparable: abarrotaban estadios de fútbol en sus conciertos, acumulaban hasta cuarenta y ocho discos de platino…

Al borde del suicidio

A principios de los 90, Daniel, el padre del clan, se retiró de los escenarios por una parálisis que afectó a la mitad de su cuerpo. En pocos años, otra de las hermanas tuvo también que abandonar la formación musical a causa de otra enfermedad. Paddy había crecido, estaba dotado de una voz maravillosa y le acompañaba un físico que volvía locas a las adolescentes. Los discos le proporcionaban cantidades ingentes de dinero, sus fotos llenaban las portadas de las revistas y no podía salir a la calle sin guardaespaldas. Sin embargo, bajo su sonrisa encantadora se escondía una profunda depresión que lo empujó al borde del suicidio.

"No sabía cuál era la razón de mi vida: la música no me llenaba; el dinero tampoco. Ni siquiera la fama. No encontraba sentido a las cosas. Entonces decidí acabar para siempre". Paddy se estremece al relatar aquel episodio. Se subió a la ventana y miró hacia abajo. "Cuando estaba a punto de lanzarme al vacío, oí claramente la voz de Dios en mi interior. Me aparté de la ventana y comencé a llorar".

Paddy ni siquiera imaginaba lo mucho que iba a cambiar su vida tras aquel incidente. Comenzó a buscar una respuesta en distintas religiones. Se acercó al budismo y leyó el Corán. Entonces conoció a un sacerdote que vivía cerca del castillo. A través de largas conversaciones con él, recuperó una fe que creía olvidada. Poco después le rogó que le confesara: "Había hecho cosas malas de las que estaba arrepentido y necesitaba pedir perdón a Dios".

Sus fans, en contra

En 1999 visitó el Santuario de Lourdes. Lo que al principió juzgó como un lugar para enfermos y abuelas, le cautivó. Se sorprendió cuando, entre los grupos de enfermos y "pelos grises" –como él llama a los ancianos– encontró también jóvenes como él, amantes del rock, del cine y la televisión… Ellos le enseñaron a hacer oración, a contarle todo a Dios sin miedo. "Yo estaba bautizado, pero no sabía que los hombres podemos hablar a Dios con tanta confianza". Se compró un rosario y comenzó a leer el Evangelio todos los días. Al mismo tiempo, proseguía su carrera musical, grabando incluso algún disco en solitario.

En el verano de 2000, la enfermedad de su hermana empujó a toda la familia Kelly a peregrinar hasta Medjugorje, una aldea bosnia. Dicen que la Virgen se aparece allí desde 1981. Como en Lourdes, son varios los enfermos que han recibido el don de la curación. Allí entró en contacto con la orden de San Juan. Paddy reconoce que, gracias a aquel viaje, sus hermanos también reencontraron a Dios: "Uno de ellos ha vivido un tiempo en un monasterio; otra pensó hacerse monja: pero ambos están ahora casados y tienen niños. Su fe sigue siendo fuerte".

Los jóvenes de toda Europa que acudieron, el verano de 2008, al encuentro que se organiza en Medjugorje, pudieron ver a The Kelly Family cantar a la Virgen. Paddy narró, frente a los peregrinos, cómo encontró por fin su vocación: "Estaba haciendo oración y, de repente, entendí que quería pertenecer sólo a Jesús, dedicar mi vida entera a Él. No quería otra cosa".

En 2004 ingresó como novicio en el monasterio de Burgundy, en Francia. Sus fans lo lamentan en sus blogs: "Se ha cortado la melena, viste con un horrible hábito gris y estudia teología". Él reconoce que tampoco fue fácil: "Lo más duro fue despedirme de mi familia y de mi novia. Ella me animó a que me uniera a Jesús si allí se encontraba mi felicidad". Ahora Paddy proclama a los jóvenes un mensaje que recuerda al que tantas veces repitió Juan Pablo II: "Jóvenes, sed los santos del nuevo milenio: ¡no tengáis miedo!".

"Sólo sé que es muy feliz"

The Kelly Family lleva sin lanzar un disco desde su último recopilatorio, en 2006. Dan Kelly murió en el verano de 2002. John canta ahora junto a su esposa, Maite Itoiz, y tres de los hermanos se han retirado temporalmente para dedicarse a su familia y a sus hijos. Pero todo el mundo recuerda sus canciones e Internet está repleto de chats en los que se pide información sobre sus conciertos. Sobre todo, nadie olvida a Paddy en los escenarios. En uno de los últimos recitales, Kathy Kelly se dirigió al público antes de cantar An Angel, la canción preferida de su hermano: "Rezad por él. Me preguntáis si volverá a cantar algún día; no lo sé. Sólo os puedo decir que es muy feliz".

viernes, 27 de noviembre de 2009

Martín Valverde: "¿Embarazada y soltera a los 16 años? Es mi historia, la de mi madre"



Y es una de tantas historias

El pasado sábado actuó en Madrid Martín Valverde, famoso cantante costarricense afincado en México y una de las figuras principales de la música católica en lengua española. La recaudación se destinó a las embarazadas y familias en situación de riesgo que atiende la Fundación Madrina.

Martín Valverde combinó, como es habitual en sus conciertos, el humor, la música y el testimonio. Y para las chicas embarazadas asustadas, Martín tiene su propia experiencia que contar. "Después de un concierto en un estadio de México, una chica de 16 años se me acercó y me dijo que estaba embarazada", explicó. "El papá de la criatura tenía sólo 17 años. Me dijo: 'No sé qué hacer'. Yo le respondí: 'Te voy a contar una historia. La mamá de uno que yo conozco quedó embarazada con 16 años. Fue madre soltera, sola, trabajó 24 horas al día, fue muy duro, muchos la miraron mal, sus padres estaban muy enfadados. Pero ella salió adelante con su hijo. Hoy esta mamá y su hijo, ya adulto, se llevan muy bien. ¡Yo soy ese bebé! Es mi historia. Si mi mamá me hubiera abortado, hoy no habría concierto ni podrías hablar conmigo'". Pocos años después, Martín recibió una carta de la muchacha. Su hijo, decía, era precioso y se llamaba Carlos, y le daba las gracias por contarle su historia.

¿Y si el hijo no fuese precioso? "Mi toma de tierra para que no se me suba la fama a la cabeza es mi familia, incluyendo a mi hijo, con parálisis cerebral. Él es un regalo de Dios para recordarnos la vida real", explica Martín, siempre con la vida por delante.

lunes, 19 de octubre de 2009

“Nadie ha sobrevivido a este cáncer. Esta enfermedad se la llevará”


Gracias a este milagro, el Apóstol de los Leprosos será canonizado este domingo.
Hawaiana curada de un cáncer por intercesión del padre Damián de Molokai
“Nadie ha sobrevivido a este cáncer. Esta enfermedad se la llevará”. Estas fueron las palabras del doctor Walter Chang a Audrey Toguchi en 1997. Científicamente no había nada qué hacer por ella.
HONOLULU, lunes 5 de octubre de 2009 (ZENIT.org)


Le dieron tres meses de vida

Su curación fue el milagro decisivo para la canonización de padre Damian de Veuster, que tendrá lugar el próximo 11 de octubre, en una ceremonia presidida por el Papa Benedicto XVI en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.

El padre Damian, miembro de la congregación de los Sagrados Corazones, conocido también como el Apóstol de los leprosos, nació en Bélgica en el año de 1840. A los 33 años se trasladó a la isla de Molokai (Hawaii), donde vivían los leprosos de manera aislada.

Privándose de todo, el sacerdote permaneció allí sirviendo, catequizando y administrando sacramentos a quienes habían contraído esta enfermedad. Fue contagiado de lepra y murió en 1899. El Papa Juan Pablo II lo beatificó en 1995.

Cáncer terminal

En 1996 Audrey, original de la Isla Oahu en el archipiélago de Hawaii, tenía 69 años. “No tenía ni idea que tenía cancer.”, testimonia en diálogo con ZENIT.

”Mi esposo me notó un bulto después de una caída –había resbalado días atrás, mientras limpiaba el piso de su casa–. El doctor de la familia dijo que se trataba de un hematoma”.

Al año siguiente, el hematoma no había desaparecido. Al contrario, había crecido. Se sometió a nuevos exámenes y le descubrieron un liposarcoma en el muslo izquierdo. Se trataba de un cáncer maligno.

Se sometió un año después a una cirugía pero el cáncer ya se había esparcido. “Fue el cirujano quien descubrió, al extirparlo, que resultaba ser un cáncer terminal muy raro y agresivo”, comenta esta mujer.

“Otros oncólogos que estudiaron el caso dijeron que no había en el mundo ningún registro médico sobre una persona que hubiera sobrevivido a este tipo de enfermedad”, asegura.

Durante otro control, realizado en septiembre de 1998, las radiografías revelaron que el cáncer había hecho metástasis en los pulmones. Los médicos le diagnosticaron tres meses de vida.

Se sentía débil. No quiso quimioterapias ni más intervenciones médicas. Acudió así a una devoción que tiene desde niña, como buena hawaiana: “Siempre he querido al Padre Damian”, dice.

Devoción al Padre Damián y curación

“Le he rezado toda mi vida. Por eso visité Kalawao (donde se encuentra su tumba), Molokai y nuestras iglesias durante muchos años”.

En noviembre de 1998, Adruey comenzó a sentir una gran mejoría. Los exámenes médicos demostraron que el cáncer estaba disminuyendo. Seis meses más tarde, según una exploración con rayos X, había una completa regresión de la metástasis sin haber usado ninguna terapia. El cáncer desapareció en un cien por ciento.

Mientras que para los médicos no hay explicación –lo dice su mismo doctor, que no es católico– para Audrey no hay duda que fue la mano de Damian desde el cielo, intercediendo ante Dios. Fueron muchas las plegarias que durante, años tanto ella como sus familiares hicieron al beato apóstol.

“Cuando quedé completamente curada por el amor del Señor y la intercesión del padre Damian, me sentí muy honrada y agradecida”, dice esta mujer.

El 18 de octubre 2007, los Peritos Médicos de la Congregación para la Causa de los Santos examinaron los documentos clínicos. Como se procede siempre cuando se busca una canonización, creyentes y no creyentes concluyeron con certeza moral que la curación no es solo excepcional sino “extranatural”.

Hoy tiene 82 años Después, la Comisión de Teólogos determinó que se trataba de un milagro, alcanzado por la intercesión de Damián, requisito indispensable para que reciba el título de santo.

Toguchi habla de cómo el testimonio del padre Damian todavía hace mella en su pueblo: “Abandonó Bélgica cuando era muy joven. Era el pastor de los hawaiianos de todas las religiones, porque todos somos hijos de Dios. Aprendió y respetó la cultura hawaiana. Su figura es muy venerada entre nosotros. Ahora, después de 120 años, aún es muy querido aquí”.

Audrey Toguchi tiene hoy 82 años. De cabello blanco y lentes, muestra un rostro y una voz serenas, está llena de vitalidad. Asegura que, obviamente, viajará en Roma para la ceremonia de canonización.

Y concluyó su diálogo con ZENIT asegurando: “el presidente Abraham Lincoln, en 1860, dijo que Dios amaba a las personas corrientes porque se hizo una de ellas”.

“Yo soy una persona muy corriente. En su compasiva misericordia Dios me sanó y el padre Damian, que mostró un gran amor a los más rechazados de la humanidad, intercedió por mí”.

sábado, 25 de abril de 2009

“Cuando abortas sientes abandono y silencio, nadie quiere escucharte”


Entrevista con Esperanza Puente, sobre su libro-testimonio sobre aborto.

Se acaba de publicar en España "Rompiendo el silencio" (Editorial LibrosLibres), escrito por Esperanza Puente, que abortó hace quince años y hoy cuenta su experiencia de dolor y soledad. Además, la autora relata también casos de hombres y mujeres que ha conocido y que, al igual que ella, han sufrido el síndrome post-aborto. Un testimonio en primera persona de una terrible realidad oculta hasta la publicación de este libro.
MADRID, lunes 6 de abril de 2009 (ZENIT.org)

Rompiendo el silencio: testimonios de mujeres que sufrieron un aborto provocado
Esperanza Puente


¿Por qué escribir un libro contando tu propia experiencia de aborto? ¿Ayuda a cerrar la herida o a reabrirla?

Lo he escrito para dar a conocer a la opinión pública una realidad social oculta y que se sepa lo que una mujer sufre cuando aborta. Los 23 años que lleva la ley del aborto funcionando en representan un fracaso y una lacra para la sociedad española. También he querido que, además de mi testimonio, aparecieran otros de hombres y mujeres que forman parte de mi vida y cuyo caso me afectó especialmente. Son casos además representativos de distintos ámbitos y circunstancias. Pero, insisto, lo he escrito sobre todo para expresar esta realidad: lo que se vive y se sufre antes, durante y después de un aborto provocado.

¿Y qué se sufre?

Antes del aborto, cuando una mujer está embarazada, sigue sintiéndose sola, indefensa y desamparada. Nadie le explica qué opciones tiene, que abortar no es una solución sino un gran problema, que hay gente que le puede ayudar en sus preocupaciones...

Durante el propio aborto se siente dolor y desgarro. Es como una herida mortal que te deja devastada por dentro, física y mentalmente.

Después de acabar con tu embarazo, lo que sientes es abandono, silencio y soledad. A nadie le interesa escuchar a la mujer e intentar ayudarle en su problema, lo cual es una losa añadida al síndrome post aborto que de por sí sufre. En mi caso, sufrirlo en silencio me llevó a ser un "muerto viviente": tenía ansiedad, pesadillas, culpabilidad, me autolesionaba mirando niños... Llegué a pegar a mi propio hijo, momento en el que decidí que tenía que buscar ayuda. Y mi caso no es algo aislado, cada día hablo con mujeres a las que les pasa lo mismo. Por esto mismo tenía que contarlo en un libro.

Ante esto, ¿qué deberíamos hacer todos y qué debe hacer el Gobierno?

La sociedad debería tomar conciencia, adquirir formación en este tema para no dejarse engañar con eufemismos sobre la vida y muerte.

El Gobierno, por su parte, también debe tomar conciencia de lo que significa un aborto provocado para la mujer, y tiene que realizar un ejercicio de honestidad moral y admitir que no existe una demanda social para esta medida. La realidad del aborto está ahí, las consecuencias las vemos todos. Espero sinceramente que no apruebe esta nueva Ley que tiene tanto interés en sacar adelante.

¿Por qué?

El problema de este proyecto de ley es que se ha hecho sin consenso, porque comenzó creándose un comité de expertos pro-aborto. Ante la crítica unánime de todos, que pedíamos un comité en el que se pudiera oír la voz pro-vida y pro-mujer, el Gobierno creó una subcomisión para que cada grupo parlamentario presentara a sus expertos y se sacaran conclusiones. Pero la única conclusión es que ha sido un paripé, yo he participado y nadie del Gobierno tuvo la educación o la decencia de escuchar mi testimonio. Además, una vez que se ha sabido qué es lo que el Gobierno quería aprobar, se comprende que no ha tenido en cuenta a todos los que participamos en esa subcomisión. Creo que ha sido un escándalo.

¿A qué te dedicas actualmente? ¿Has entregado todo tu tiempo a esta causa?

Soy portavoz de la Fundación REDMADRE, una red solidaria de apoyo a la mujer que se enfrenta a un embarazo inesperado con dificultades. Informamos completa y verazmente, y además ofrecemos opciones porque creemos que la información da libertad. Si la mujer no está informada, se le aboca a sufrir un aborto, como cordero llevado al matadero.

¿Te ayuda personalmente a superar tu propio síndrome post-aborto escuchar a otras mujeres que pasan por lo mismo?

Sí, para mí es como una segunda liberación. Es cierto que cuando empecé a colaborar ya lo tenía superado, pero psicológicamente me ha ayudado.

martes, 27 de enero de 2009

Conversos: historias de una vuelta a Dios (IV)


El terrorista que conoció el perdón de Cristo

Su conversión se produjo en un contexto peligroso y arriesgado. Nacido en la localidad irlandesa de Derry en 1955, a los quince años Shane Paul O´Doherty entró en el IRA (siglas en inglés del Ejército Republicano Irlandés, organización militar irlandesa ilegal fundada en 1919 inicialmente para luchar contra el dominio británico en Irlanda) y se especializó en explosivos. A los 18 años ya enviaba cartas bomba y a los 20 fue capturado, sentenciado y encarcelado.

Corría el año de 1976 cuando, en la cárcel londinense de Brixton, aparecieron en su vida los capellanes de la prisión. De la misa y el diálogo con ellos, se dio un paso natural hacia una lectura cada vez más asidua y atenta de la Biblia. Fue en su contacto con la Palabra de Dios que se encontró con dos palabras hasta entonces huecas para él: culpa y perdón.

Su conversión fue inevitable. “Había en Él [en Jesucristo, ndr] un mensaje, puro y libre de transigencias y errores, que me atrajo de inmediato. Empezaba a sentir la contrariedad de que, debido a la lucha armada y a sus muchas víctimas, mi idealismo republicano comenzaba a resquebrajarse”, escribió en su libro No más bombas (editorial Libros Libres). Y así fue. Shane es un caso excepcional de terrorista converso.

Se hace grande eco de que el cristianismo está a la baja. Se hace pensar que creer es cosa de gente retrógrada o estancada en el pasado. A la religión se le suele poner la objeción de que carece de razones, de que priva de la libertad… Nada más lejano de la realidad. Hoy por hoy los casos de gente que a través de la fe le dan un feliz giro a su vida siguen sucediéndose.

Las conversiones siempre han interpelado a la humanidad; quizá sea ese el motivo por el que algunos periódicos, canales de televisión, sitios de Internet y programas de radio les dediquen pocos espacios. Allá ellos. Lo cierto es que las conversiones están a la orden del día; siguen siendo una constante en la historia; una línea invariable que hunde sus raíces en la aparición del cristianismo y que se alarga hasta nuestro presente.

sábado, 24 de enero de 2009

Conversos: historias de una vuelta a Dios (III)


Masones y además abortistas

“Yo era racionalista, masón y ateo. Tampoco estaba bautizado, pero mi mujer Claude estaba enferma y decidimos ir a Lourdes. Mientras ella estaba en las piscinas, el frío me obligaba a refugiarme en la cripta, donde asistí, con interés, a la primera misa de mi vida. Cuando el cura, al leer el Evangelio, dijo: ‘Pedir y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá’, se produjo un choque tremendo en mí porque esta frase la oí el día de mi iniciación en el grado de Aprendiz y la solía repetir cuando, ya Venerable, iniciaba a los profanos [en la masonería, ndr].

En el silencio posterior -pues no había homilía- oí claramente una voz que me decía: `Bien. Pides la curación de Claude. Pero, ¿qué ofreces?´. Instantáneamente, y seguro de haber sido interpelado por Dios mismo, sólo me tenía a mí mismo para ofrecer. Al final de la misa acudí a la sacristía y pedí inmediatamente el bautismo al cura. Éste, estupefacto, cuando le conté mi pertenencia masónica y mis prácticas ocultistas, me dijo que fuera a ver al arzobispo de Rennes. Ese fue el inicio de mi itinerario espiritual” (Cf. Confesiones de un antiguo masón, ZENIT 6.11.2008).

Es la historia de Maurice Caillet quien llegó al grado 18, de un total de 33, en una logia masónica francesa, organización que abandonó tras 15 años de pertenencia. En el libro autobiográfico Yo fui masón (Libros Libres, 2008) confiesa haber nacido en una familia que había rechazado cualquier tipo de religión y de jamás haber sido bautizado. Antes de entrar en la masonería, muy joven, se adhirió al materialismo y al ateísmo. Médico ginecólogo, practicó abortos antes de que fueran ‘legales’ durante mucho tiempo en Francia.

La historia de Stojan Adasevic es parecida a la de Caillet aunque no por lo de masón. Durante 26 años fue el ginecólogo abortista más famoso de Belgrado, en Serbia. Llegó a practicar más de 48 mil abortos durante el régimen comunista y ni el ultrasonido que le permitía ver al feto le hizo cambiar su opinión y sus prácticas.

Pero, una noche soñó “con un hermoso campo, lleno de niños y de jóvenes que jugaban y reían, de 4 a 24 años, pero que huían aterrados de él”. En sus sueños también veía a un hombre de hábito blanco y negro que le miraba. Y el sueño se repitió muchas noches. Al fin, en uno de esos sueños, el monje le dijo que era Tomás de Aquino.

Stojan jamás había oído hablar del santo dominico. “¿Por qué no me preguntas quiénes son estos niños? –le dijo Tomás–. Son los niños que tú has ayudado a abortar”. A partir de ese momento Adasevic jamás volvió a hacer ningún aborto. Pero le seguían viniendo presiones para que lo hiciera. Dos años más tarde, Tomás de Aquino, según dice Adasevic, se le volvió a aparecer en sueños para animarlo a perseverar.

Actualmente el doctor Stojan Adasevic es uno de los líderes pro vida en Serbia.

miércoles, 21 de enero de 2009

Conversos: historias de una vuelta a Dios (II)


Dos comunistas que conocieron la fe

Antonio Gramsci (1891-1937) es ampliamente conocido en la bibliografía de cariz comunista. Sardo de nacimiento, fue uno de los pensadores, políticos y fundadores del comunismo revolucionario en Italia, al grado de considerar a la Iglesia católica como un enemigo que imposibilitaba su implantación. Su conversión en el lecho de muerte había sido afirmada y desmentida desde hace varios años. Pero ha sido el penitenciario mayor emérito, Mons. Luigi de Magistris, quien ha venido a zanjar la cuestión.

Hacia el final de su vida, el fundador del Partido Comunista italiano estuvo internado en un hospital tratando de recuperarse de salud. “Gramsci tenía en su habitación la imagen de santa Teresita del Niño Jesús. Durante su enfermedad, las monjas de la clínica en que estaba ingresado llevaban a los enfermos la imagen del Niño Jesús, para que lo besaran. Como a Gramsci no se la llevaron, él se quejó: `¿Por qué no me la habéis traído?´, les dijo. Entonces le trajeron la imagen del Niño Jesús y la besó. Recibió también los sacramentos y volvió a la fe de la infancia”, reveló Mons. Luigi de Magistris a Radio Vaticana.

Aldo Brandirali es otro comunista italiano. El periodista Pablo Ginés recogió en el diario español La Razón un poco de su suave paso a la fe desde la revolución comunista. “Entendí que es posible construir, que si Cristo es Dios que se ha hecho Hombre, entonces los hombres pueden unirse. Me bauticé y puse nombre al misterio: Jesucristo […] Muchos amigos no quisieron seguirme y bautizarse. ¡Es tan doloroso reconocer el error, el pecado! Pero si no reconozco mi pasado, no puedo relacionarme con lo real”, ha dicho Brandirali.

Tras algunas desilusiones dentro del comunismo, Aldo conoció al fundador de Comunión y Liberación, Mons. Luigi Giussani, y trabajó con él diez años, antes de hacerse católico. Fue ahí donde, poco a poco, como él mismo dice, “Aprendí a pedir, es decir, a rezar”.

lunes, 19 de enero de 2009

Conversos: historias de una vuelta a Dios (I)


Las conversiones siempre han interpelado a la humanidad, hunden sus raíces en la aparición del cristianismo y se alargan hasta nuestro presente.
Jorge Enrique Múgica
ForumLibertas.com

De racionalista a creyente y de agnóstico a exorcista

Vittorio Messori es un intelectual católico ampliamente conocido y autor de varios best seller. Pero, ¿siempre fue el creyente convencido racionalmente de su fe que es hoy? En el libro entrevista Por qué creo. Una vida para dar razón de la fe (Perché credo. Una vita per rendere ragione della fede, editorial Piemme) queda dada la respuesta.

Messori nació y creció en una familia agnóstica e incluso anti clerical. Se educó en un ambiente racionalista, ajeno al hecho religioso y hostil a la sola posibilidad de que Dios existiera. Pero a pesar de todo ese ambiente, en los años previos a los conflictos de 1968, Messori encontró a Cristo o, por mejor decir, Cristo encontró a Vittorio.

Posiblemente el hecho que impulsó esa conversión es muy poco conocido. Tal vez porque es poco plausible para mentes cuadradas… como la del mismo Messori, quien aún no se lo puede explicar: un tío fallecido muchos años atrás le llamó por teléfono.

Meses más tarde, cuando se desempeñaba como trabajador de la compañía telefónica Stipel, encontró un ejemplar de los Evangelios. Leyéndolos tuvo lugar el ‘encuentro misterioso’, casi físico con Jesús, que Vittorio jamás imaginó y él mismo ha referido. Una experiencia que describe como “la claridad de haber visto la Verdad, con toda su fuerza y evidencia”. La historia de la vida de Jesús-Dios de los Evangelios golpeó profundamente su existencia y, de suyo, fue el pretexto que dio origen a su primera obra, la conocida Hipótesis sobre Jesús.

El padre Antonio Fortea es autor de libros y manuales de exorcismo y de alguna que otra novela de ficción. Su nombre y apellido son reconocidos en muchos ambientes, no sólo españoles. Pero pocos saben que cuando ese sacerdote de sotana negra contaba con 15 años, era más bien indiferente hacia el catolicismo y todo lo que oliera a Dios. Así lo ha narrado en su libro Memorias de un exorcista (Ed. Martínez Roca 2008).

Pero, el 12 de octubre de 1983 Dios irrumpió en su vida: “Un día como cualquier otro entré en mi habitación y, de pronto, sentí que era un egoísta y una mala persona. Me entró un gran arrepentimiento y vi que la Iglesia era el camino por donde iría progresando hacia la virtud. Todo esto no duró más de medio minuto, no oí ninguna voz celestial ni tuve ninguna visión, pero de pronto se había operado en mí una gran conversión: había comprendido que era un pecador y que el camino de salvación era la Iglesia”.

Y más adelante agrega: “En aquel mismo momento me arrodillé al lado de mi cama y oré intensamente, sabiendo que alguien me escuchaba […] Sin ningún tipo de resistencia entendí que debía confesarme […] Externamente seguí igual, pero internamente ya era otra persona”.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Me dejaron con mi hijo troceado»


La subcomisión del Congreso encargada de revisar la ley del aborto escuchó el desgarrador testimonio de Esperanza Puente, que hace 13 años acabó con la vida de su hijo.
ABC

Abandono e indiferencia de los médicos

Han pasado ya trece años, pero la herida sigue abierta. Esperanza Puente se presentó, a requerimiento del PP, ante la subcomisión del Congreso encargada de revisar la ley del aborto con el objetivo de trasladar a los diputados un testimonio desgarrador: su dolorosa experiencia personal.

«He querido explicarles –señaló– lo que vivimos las mujeres cuando vamos a abortar. El miedo, la angustia, la soledad cuando te enfrentas a un embarazo inesperado y te abandona tu pareja, o no hay comprensión por parte de la familia, o te amenazan en el trabajo, «abortas o te despido», o hay exclusión social, o tienes problemas económicos...».

También quiso Esperanza hacerles comprender lo que es una clínica abortista, «lo que se sufre en un centro de éstos. En estos sitios nadie te cuenta nada. Pagas y no te dan factura. En la sala de espera, las mujeres caemos en un pozo sin fondo porque eso no es una sala de espera cualquiera. Allí nadie habla con nadie. Las mujeres lloramos sin lágrimas y gritamos sin voz. Cuando te pasan a hacer la ecografía no te enseñan el ecógrafo para que no puedas ver el tamaño de tu hijo...».

«No se olvida nunca»

Su mensaje ha sido tan duro como esclarecedor: «La muerte de un hijo no se olvida nunca. Y menos en mi caso. Yo tuve muy mala suerte, aunque lo que me sucedió les ha pasado a otras. En estas clínicas las mujeres somos lo que menos importa. A mí me dijeron que mi hijo era sólo un tejido, pero cuando acabaron con mi intervención, el señor que la hizo se largó, la señorita que le acompañaba también y me dejaron, ahí; a mi lado, los restos de mi hijo. Mi hijo tenía este tamaño –muestra un muñequito de unos diez centímetros ya perfectamente formado y reconocible como un niño– y la sorpresa que me llevé es que mi hijo estaba cortado en pedazos. Me faltó la respiración. No pude respirar durante unos segundos. Se me hicieron interminables. No sé cómo me vestí. Ni siquiera sé cómo llegué a casa. Y a partir de ahí sufrí el síndrome postaborto de una manera muy visceral».

«Es una realidad social –prosigue– que está oculta, que se debe dar a conocer porque en base al silencio que hay respecto a lo que es un aborto y lo que supone para la mujer, la sociedad está asumiendo que no pasa nada, que el aborto es un anticonceptivo más». «Pero sí pasa –asegura–, y a eso he venido al Congreso, a dar mi testimonio y a contar lo que sufrí en la más absoluta soledad y desamparo. La misma situación en la que se siguen encontrando hoy las mujeres. Después de un aborto, lo único que encontramos es silencio y soledad. No hay derecho a que en pleno siglo XXI esto siga ocurriendo».

Sentimiento de culpa

«A la mujer se le sigue diciendo «no te preocupes, no pasa nada. Tu hijo es un tejido, tu hijo es un grupo de células...». Recientemente, a una señora le dijeron que era un trozo de vesícula», se indigna.

«Hay falta de información. La información se da mal a conciencia. Los poderes públicos deben implicarse de una manera real y efectiva en ayudar a la mujer. Deben saber que las mujeres no queremos abortar, que no nos embarazamos de perritos, ni de lechugas ni de patatas. Nos embarazamos de hijos y por lo tanto perdemos hijos. Y esa pérdida por nuestros hijos es exactamente igual que la sufre una mujer cuando se le mata un hijo en un accidente de tráfico. La diferencia es que nosotras tenemos que enfrentar el sentimiento de culpa por haber participado en la pérdida de nuestros hijos. El síndrome postaborto sale a la luz en cualquier etapa de tu vida, en cualquier momento de la existencia vital de una mujer. Es algo inevitable», apostilla.

Su experiencia es la de la inmensa mayoría de las mujeres que abortan. Lleva cuatro años colaborando con la Fundación Redmadre: «Lo que he explicado es lo que me pasó a mí, pero es muy parecido a lo que me cuentan las mujeres».

viernes, 12 de diciembre de 2008

El aborto solo destroza la vida de miles de mujeres


Mujer que abortó en Barcelona

Montserrat, una mujer que abortó el mes pasado en el centro de abortos Les Corts de esta ciudad, pidió a los diputados que ven la reforma en la ley del aborto en España que piensen bien su decisión pues ella, que decidió abortar al que sería su tercer hijo, es una prueba de que estas practicas sólo destrozan la vida de miles de mujeres(ACI).

Ahora con un problema mayor

En este testimonio, recogido por la Asociación de Víctimas del Aborto (AVA), Monserrat relata que temía por este embarazo, pues con su segundo hijo su pareja la había abandonado. Cuando fue a consultar sobre su caso en Salud y Familia de la Generalitat de Cataluña, le dieron como única alternativa el aborto. Con la subvención de esa institución llegó al centro de abortos Les Corts el 23 de octubre.

"Al llegar a la clínica Les Corts con mi hermana y una amiga yo estaba muy nerviosa porque yo realmente no quería abortar. Había un impulso en mí que me decía que lo hiciera y otro que me decía que no. No sabía realmente que hacer", explica.

Montserrat indicó que "pese a que le mencioné a la psicóloga de la clínica que había tenido tratamiento psiquiátrico durante cinco años, ella me dijo que la mejor opción en mi caso era el aborto ya que ya tenía suficiente carga con dos hijos. Además me mencionó que era joven y que después podría tener más".

La joven mujer relató también que le dieron un tranquilizante que rápidamente le hizo efecto y ya no pudo echarse para atrás porque la llamaron para que ingresara al quirófano.

"No te explican realmente que después de un aborto provocado sufres depresiones. Ellos solo lo hacen por negocio. La intervención solo duro cinco minutos. Llegué llorando y salí llorando. A mí no me han llamado más. Eché de menos que me dijeran que me lo pensara o que viniera otro día, no saben cuánto me pesa", cuenta.

Monserrat indicó que durante todo el proceso se sintió presionada por todos: "la clínica, las enfermeras, la psicóloga, todos. Cuando llegué a mi casa me preguntaba: ¿Que había hecho? Sabía que no me lo iba a devolver nadie. Desde ese día no como, no duermo bien, estoy con tranquilizantes para dormir, estoy mal", relata.

Luego de precisar que si Salud y Familia de la Generalitat no hubiera subvencionado el aborto, no se hubiera sometido a esta práctica infanticida. "Nos dan facilidad para abortar pero no para sacar adelante a nuestros hijos. Yo no me he sacado un problema, me he puesto un problema más grande encima de mi espalda con la muerte de mi hijo", concluye.

domingo, 7 de diciembre de 2008

17 años en prisión en las cárceles comunistas de Rumania.


Mons. Tertulian Lnga: ¡Contigo, Cristo!
En 1948, el régimen comunista de Rumanía liquidó la Iglesia greco-católica –uno de los ritos orientales de la Iglesia católica– forzándola a unirse con la Iglesia ortodoxa. Los siete obispos y muchos sacerdotes y laicos que no quisieron renunciar a la unidad con Roma fueron arrestados. Tertulian Langa, de 26 años, abogado y teólogo, fue arrestado entonces y pasó 17 años en prisión. Éste es el relato de su sufrimiento en prisión y de su unión a Cristo, extraído del documental Hacia el sol, de Ayuda a la Iglesia Necesitada.

La tortura sin más explicaciones

Tenía estrechas relaciones con el Episcopado y tenía contactos regulares con los obispos. Fui requerido por la Securitate para obtener información sobre la Iglesia y su actitud hacia el régimen comunista. Me golpearon sin que me hicieran una sola pregunta. Como no conseguían nada, cogieron un saco de arena del tamaño de una botella de un litro y comenzaron a golpearme en la cabeza: "¡Habla!" 50, 80, 1.000 veces, sin que me hicieran ni una sola pregunta. Sólo ¡Habla! ¡Habla! Era la noche de Juevedes Santo. Oí sonar las campanas en una iglesia cercana, y de repente recordé que Jesús también había sido golpeado, y empecé a repetir: ¡Jesús, Jesús! Gritaba a Jesús para sufrir juntos. Me miré las heridas e, inconsciente por los golpes, seguía diciéndome: Jesús está conmigo.

Empezaron a amenazarme con hacer daño a mi esposa. Sabían que sólo habíamos estado juntos durante tres meses después de nuestra boda, y que ella estaba embarazada. Decían: "La traeremos aquí y la golpearemos hasta que dé a luz ante tus ojos". No me rendí a sus amenazas, pero fue lo más difícil que he tenido que soportar en la vida.

Tras dos años de interrogatorios, me condenaron a 20 años de trabajos forzados. Me llevaron a una prisión, con celdas individuales, en completo aislamiento. Era una celda sin nada, sin cama, silla o mesa alguna, sólo barrotes y una ventana con rejas. Estábamos desnudos, el tiempo empeoraba, hacía viento y nevaba. De repente oí que alguien tocaba en la pared: "Nos han traído aquí para morir de frío. Recuerde esto: el que no camina, muere". Seguí su consejo y caminaba durante 23 horas al día. A las doce en punto, cuando el sol entraba en las celdas, nos parábamos y nos arrodillábamos, luego el sol se iba y nos helábamos de frío, y volvíamos a caminar. Así, durante cuatro meses. Quien se paraba, moría.

Yo no era sacerdote cuando me enviaron a prisión. Fue allí cuando fui consciente de mi vocación. Todos los días rezaba el Rosario con un grupo de compañeros. Durante todo ese tiempo en prisión, en que viví sin la Eucaristía, la oración fue mi único medio de comunión espiritual.

Me llevaron a otro sitio. Mi esposa y mi hija, que tenía seis años, vinieron a visitarme. Yo no la conocía porque había nacido estando yo en prisión. Ella me reconoció, aunque nunca me había visto, y exclamó: "¡Papá!" El oficial se conmovió y la levantó sobre la reja para que pudiera tocarla. La besé, y nunca olvidaré aquel sentimiento, un beso cortado por los alambres comunistas.

Catolicismo clandestino en la cárcel

Se me concedió el derecho a recibir correo. Entre las medicinas que recibí había una botella. Un oficial la probó y después escupió lo que había bebido a tierra. Era vino, dulce y nada amargo, pero Dios hizo el milagro de hacerle parecer a ese oficial que era un líquido amargo para escupirlo. Pudimos celebrar la Eucaristía con este vino, a escondidas, gracias a uno de los sacerdotes presos. Vertíamos ocho gotas de este vino con una gota de agua en una botella de penicilina. Guardábamos el Pan sagrado, sin saber quién podía necesitarlo en los días siguientes, y lo escondíamos en nuestra celda. Un día, tras volver del trabajo, uno de los oficiales más crueles de la prisión me estaba esperando: "¿Qué es esto? ¿Pan consagrado?" Contesté que sí, y entonces lo tiró todo al suelo. Me arrodillé y comencé a chupar todos los lugares donde yacía la Santa Eucaristía. Recogí todo lo que se podía recoger y me levanté. Entonces aquella bestia me preguntó: "¿Crees realmente? " Me eché a llorar y dije: "Sí, señor comandante, creo". Él se conmovió y, saliendo de la celda, me dijo: "Reza entonces por mi mujer, porque está enferma, tiene cáncer".

Cuando estaba al borde de mi resistencia, a fin de tomar fuerzas, me decía: Contigo, Cristo. No fue un lugar infernal, fue el lugar de mi consagración, fue el lugar donde muchas personas encontraron la fe, donde expiaron sus pecados. Por tanto, el diablo, si había querido hacernos sufrir, en realidad sirvió al designio santificante de Dios. El diablo estaba allí, pero estaba sentado a un lado, mordiéndose las uñas, viendo cómo había servido para aumentar nuestro amor a Jesús.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Mercedez Aroz da su testimonio de conversión al cristianismo



La ex senadora socialista plantea la abolición del aborto como "medida de progreso"
Mercedes Aroz dejó su escaño como senadora socialista en noviembre de 2007, anunciando su conversión al cristianismo. Pero no explicó cómo había sido esta conversión. Durante un año se negó a conceder entrevistas, diciendo que hablaría en el Congreso Católicos y Vida Pública. Pero, llegado el Congreso, tampoco se animó a aceptar entrevistas. Trajo su ponencia escrita y se limitó a leerla. Pero cuando un periodista usó el turno de preguntas para preguntarle por "la relación de su itinerario con la espiritualidad de los Hermanitos del Cordero y con Juan Pablo II", muy asombrada, la ex-senadora empezó a hablar.

"Me han preguntado por mi relación con los Hermanitos del Cordero, Juan Pablo II y mi conversión", empezó. "Tengo dos hijos. Toda la vida, en casa, los eduqué en los valores de la izquierda y del marxismo. Mi hijo menor, siendo estudiante, en una comuna, estaba en una situación delicada. Él conoció a los Hermanitos del Cordero y se convirtió al cristianismo."

Al llegar a este punto, la antigua marxista y cofundadora del PSC se emocionó, se le quebró la voz y casi llora. Los asistentes al Congreso de Católicos y Vida Pública le aplaudieron, también emocionados.

"Mi hijo ha sido... es difícil recordar esto ahora... ha sido un proceso de... ¡la Gracia de Dios!", dice. Los Hermanitos del Cordero son una orden de monjes y monjas mendicantes, pobres, jóvenes en su mayoría, que viven en los barrios más deprimidos de las grandes ciudades, vestidos con hábitos de color azul.

Mercedes Aroz recordó que "En verano del año 2000 fueron las Jornadas de la Juventud en Roma. Mi hijo estuvo allí; los Hermanitos del Cordero le ayudaron en su proceso, pero realmente él se convirtió de la mano de Juan Pablo II", especificó, refiriéndose al encuentro de dos millones de jóvenes con el Papa polaco en la explanada de Tor Vergata, la mayor reunión juvenil de la historia de Occidente.

"Ese verano leí un artículo de una periodista de izquierda, que ponía el foco en los encuentros de Roma, la afluencia de jóvenes. ¿Qué le pasaba a la izquierda, nuestros ideales dónde estaban, por qué no teníamos capacidad de convocatoria? Ese artículo me hizo reflexionar sobre mis ideales", dijo quien fuera miembro de la Liga Comunista Revolucionaria en su juventud.

"A finales de ese año recibí la llamada de Dios. ¡Bueno, Mercedes, ya está bien! ¡Yo no recordaba ni el Padrenuestro! Empezó ahí mi proceso. Me formé, básicamente, leyendo libros de Ratzinger", explicó, refiriéndose al entonces prefecto de la Doctrina de la Fe y actual Papa Benedicto XVI.

"En 2005 me encuentro el proyecto de ley para equiparar jurídicamente las uniones del mismo sexo con el matrimonio. Yo no sabía como argumentar en contra jurídicamente. Tomé entonces conciencia de la contradicción entre el proyecto socialista y el compromiso cristiano, que no es una ideología. Me pareció que no sólo debía votar en contra sino dar argumentos. Ahí fue el divorcio con el proyecto socialista", aseguró.

Más aún: "también voté después contra las leyes de manipulación genética. Y ya al final de mi etapa de senadora voté contra la ley de Memoria Histórica, no contra las familias que buscan a sus muertos, sino por su preámbulo de ideología discriminatoria, sin objetivos de reconciliación ni de verdadera memoria."

Preguntada por asistentes sobre si hay un proyecto laicista en el PSOE dijo: "Creo que el PSOE no tiene un proyecto laicista, pero están muy desorientados sobre qué es laicidad en una sociedad pluralista y democrática. Deberíamos debatir sobre la laicidad. Pero cuando se descalifica desde el poder político a los que nos oponemos al aborto y la eutanasia se impide el debate."

¿Y qué piensa de la corriente "Cristianos por el Socialismo"?, le preguntan.

"Durante la Transición eran personas que pensaban que el socialismo podía aportar algo en el tema de la defensa de la justicia social. Pero entonces, cuando yo era marxista, no veía como se podía ser también cristiano. Y ahora que soy cristiana, no veo como ser "cristiana por el socialismo". ¿No va primero el cristianismo? ¡Lo que hace falta es ser cristianos por el evangelio!", dice con convicción.

Un historial brillante en la política socialista

Mercedes Aroz fue en su juventud una marxista ortodoxa, militante de la Liga Comunista Revolucionaria. Se afilió al PSOE en 1976 y fue una de las fundadoras del PSC en 1978. Formó parte de la dirección política del PSC durante 18 años. Economista y asesora de UGT, fue diputada socialista de 1986 hasta el año 2000, cuando pasó al Senado. En 2004 se convirtió en la senadora más votada de la democracia, con 1,6 millones de votos en Barcelona (Pío García Escudero, del PP, la superaría en marzo de 2008 con 57.000 votos más en Madrid). Dejó el escaño en noviembre de 2007. La candidata socialista que la sustituyó en Barcelona, Maite Arqué, obtuvo en marzo 224.000 votos menos que ella.

Durante al menos 3 años escribió cartas en privado al presidente Rodríguez Zapatero pidiéndole moderación y reflexión en temas de vida y familia, sin ningún éxito. En junio de 2005, el senado votó contra el matrimonio homosexual: 136 a 119. Aroz y su compañero de bancada, Francisco Vázquez (laico carmelita, incombustible alcalde de La Coruña y hoy embajador en el Vaticano), se ausentaron para no votar a favor. Más aún, Aroz emitió un comunicado explicando que sus razones eran muy similares a las del líder socialista francés Lionel Jospin y la socialdemocracia europea: proteger a los niños, defender el matrimonio basado en la ley natural y ofrecer a los homosexuales otros pactos de convivencia. Fue una defensa valiente del matrimonio en boca de una mujer divorciada muchos años antes de experimentar la fe.

Al final, el matrimonio homosexual se aprobaría en el Congreso pese al voto en contra del Senado, el Consejo de Estado (dictamen 628/2004), la Real Academia de Legislación y Jurisprudencia, el Consejo General del Poder Judicial, 700.000 firmas de ciudadanos avaladas por la Junta Electoral Central y una manifestación de un millón de personas en Madrid el 18 de junio de 2005. Fue, sin duda alguna, la ley con menos consenso de la democracia española.

En noviembre de 2007, Mercedes Aroz hacía pública su conversión al cristianismo (que había empezado, en secreto, en el 2000) y en una nota daba las razones.

"Mi actual compromiso cristiano me ha llevado a discrepar con determinadas leyes del Gobierno que chocan frontalmente con la ética cristiana, como la regulación dada a la unión homosexual o la investigación con embriones, y que en conciencia no he podido apoyar", dijo.

"He querido hacer pública mi conversión para subrayar la convicción de la Iglesia Católica de que el cristianismo tiene mucho que decir a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, porque hay algo más que la razón y la ciencia", decía su texto. "A través de la fe cristiana se alcanza a comprender plenamente la propia identidad como ser humano y el sentido de la vida", proseguía. Además pedía, en nombre de la libertad religiosa, "respeto y un reconocimiento positivo del hecho religioso, frente a un intento de imponer el laicismo".

Esa misma semana, en un programa de la BBC, el primer ministro inglés Tony Blair declaraba: "si hablas de tu fe religiosa, la gente te toma por un pirado". También a él le quedaban unos meses para anunciar su conversión al catolicismo. La diferencia es que Aroz ha luchado por defender la bioética católica basada en la ley natural, mientras que Blair aún no ha mostrado un catolicismo coherente en los temas de clonación, aborto ni matrimonio.

En la inmensa mayoría de países, Mercedes Aroz habría podido seguir siendo senadora socialista y defender la vida, el matrimonio y la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos. En España, después de años de intentar conciliar su fe y su cargo político, la radicalidad del particular socialismo español se lo ha hecho imposible.

Varios políticos socialistas salieron al paso expresando su respeto por la decisión y repitiendo un "mantra": que se puede ser socialista y católico. Pero, pese a años de discreción y silencio, Mercedes Aroz, con su ejemplo y coherencia, con su vida misma, pone en cuestión, por la vía de los hechos, que el cristianismo sea compatible con el proyecto abortista y anti-familia del socialismo español actual.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Los 78 minutos de David Beckham


Hijo de un montador de cocinas y de una peluquera, David Beckham se ha convertido en un verdadero “espectáculo” futbolístico del siglo XXI.
Jorge Ranninger

Como lo más normal

Durante los años 2003 y 2004 fue el deportista más clickado en Google. Al día de hoy es considerado el atleta mundial más requerido por las “revistas del corazón”, y noveno en la lista general. En estos días, con su posible préstamo al Milán italiano, no deja de aparecer en los periódicos deportivos. Recientemente la revista financiera Forbes publicó la lista de las 100 celebridades del mundo, en donde Beckham se encuentra en el número 5. Según una encuesta realizada por la Universidad de Leiscester, los jóvenes británicos señalan a David Beckham como la persona que más admiran en toda la Historia. No es poca cosa… Pero no son ciertamente éstas las virtudes que más me llaman la atención y en las que me quiero fijar.

He seguido en estos últimos años la carrera deportiva de Beckham. Y ha habido actitudes que me han llamado fuertemente la atención. Son pequeños detalles, que saltan a la vista de repente, con un gesto o una reacción en medio de un partido. A veces son cosas insignificantes, pero dicen mucho. En la carrera de Beckham no me han dejado de sorprender, para bien. Y hay que saberlo reconocer. Ésta es una de ellas.

El 11 de octubre de 2008, hace unos días, la selección nacional inglesa, dirigida por el conocido Fabio Cappelo, jugó contra la selección de Kazajistán, en un partido de clasificación para el mundial del 2010.

De los 90 minutos que duró el partido, Beckham pasó 78 sentado en el banquillo a la derecha de Cappelo. No es que estuviera lesionado o sancionado. Alguno podría decir que no estaba en su mejor forma física, pero estoy seguro que no es ésta la razón.

En el minuto 79 Cappelo decidió dar entrada a Beckham en el terreno de juego. En esos once minutos restantes corrió, dio pase de gol, sudó la camiseta, luchó, celebró con sus compañeros los goles, peleó cada pelota… Finalmente lo ingleses ganaron 5 – 1.

Lo más difícil

Beckham que durante años fue capitán de la misma selección inglesa, figura indiscutible de algunos de los mejores equipos del mundo, solamente jugó 11 minutos. ¡Pero qué once minutos!

Y no me refiero a la calidad técnica, que no le falta, sino más bien a la demostración de saber estar. Aceptar y cumplir. Suena fácil pero no lo es. Cuando estás en ciertos niveles estos “detalles” duelen. Me viene a la mente ahora el partido de liga española que disputaron hace dos temporadas el Barcelona y el Racing de Santander. A pocos minutos del final del partido, Frank Rijkaard, entrenador del Barcelona, dispuso un cambio de jugador. El jugador que debía entrar al terreno de juego, se negó a hacerlo, y no entró.

Un jugador debe saber aceptar la realidad. Cumplir con la misión que le toca en este tipo de momentos. Es en estas situaciones donde realmente sale a relucir la calidad humana del jugador. Callar, aceptar, cumplir. Entrenar y hacer equipo. De esto no se debería librar ningún jugador, galáctico o no galáctico.

Es cierto, hace falta un poco de humildad, o un mucho, pero sin esto no se llega nunca a ser un verdadero crack del fútbol. Dominar el balón, tener una buena visión de juego, rematar de manera espectacular, no es suficiente. No es sinónimo de ser un crack. 78 minutos sí es tiempo suficiente para demostrarlo.

¡Primero hombre, después crack!

lunes, 3 de noviembre de 2008

Rockeros, cristianos y vírgenes



Son el nuevo fenómeno musical entre adolescentes de todo el mundo y la banda juvenil número uno en Estados Unidos. Rockeros, cristianos y vírgenes, los Jonas Brothers pasaron recientemente por España para recoger el disco de oro por su último trabajo, A Little Bit Longer. A pesar de enloquecer con su música a sus miles y miles de fans, el trío formado por los hermanos Kevin (19 años), Nick (16) y Joe Jonas (15) son un grupo de lo más atípico en el mundo del pop/rock: lucen anillos de pureza en sus dedos, símbolo de que mantendrán la virginidad hasta el matrimonio.


(Forum Libertas) Los hermanos Kevin, Nick y Joe son número uno en Estados Unidos y arrasan también en España, donde presentaron su último trabajo ‘A little bit longer’. Antítesis de la rebeldía que caracteriza a los grupos de rock, empezaron cantando en iglesias, viajan siempre en las giras acompañados por su familia, y en sus canciones de pop cristiano lanzan mensajes que tienen que ver con los valores.

Así se fabricaron

‘Los hermanos Jonas’ son originarios de Wyckoff, New Jersey (EE.UU.), y comenzaron su carrera hacia el éxito en 2005, cuando cerraron un contrato con Columbia Records. En sus inicios se hicieron llamar ‘Sons of Jonas’ (hijos de Jonas), pero después de varias propuestas acabaron con el nombre actual.

En agosto de 2006 lanzaron su primer álbum, It’s About Time, además de grabar el tema para una serie de Disney Chamnel, American Dragon: Jake Long. En diciembre de ese mismo año firmaron con Hollywood Records, propiedad de Disney.

En la primavera de 2007, Disney Channel emitió una serie de documentales, Jonas Brothers: Living the Dream; y en agosto llegó el bombazo: hicieron un cameo en Hanna Montana y sacaron su segundo álbum, Jonas Brothers, que vendió 1,4 millones de copias.

En enero de 2008 empezaron el Look Me in The Eyes Tour, que se prolongará hasta 2009, con 140 actuaciones, y se convertirá en una película. Además, este verano estrenaron el telefilme de Disney Channel Camp Rock, y lanzaron su último éxito discográfico, el álbum A Little Bit Longer, que ya ha vendido un millón de copias.

Histeria juvenil en Madrid

A su paso por Madrid, donde Kevin, Nick y Joe tuvieron un doble encuentro con sus fans, los Jonas Brothers provocaron una buena dosis de histeria colectiva entre niñas y adolescentes.

Primero, durante la presentación de A Little Bit Longer, y, después, cuando recogieron el disco de oro por su último trabajo y firmaron miles de autógrafos.

Durante la entrevista que les hicieron doce fans que habían ganado un concurso previamente, el trío de Jonas Brothers explicó que lo que más les mueve es “tocar la música que les gusta”. También comentaron que su sueño “es hacer una gira mundial y poder volver a España a tocar para vosotros”.

domingo, 19 de octubre de 2008

Contracorriente: mujeres que dan un sí a la vida (2)


No lo podía creer. Madres valientes, niños agradecidos

Nicole es una joven colombiana de 19 años que conmovió a su país en enero de 2008. Fue reclutada por la guerrilla colombiana cuando tenía 10 años y, tras 9 años dentro, escapó para evitar que la sometieran a un aborto. La joven denunció que es práctica común en las FARC hacer abortar a las madres jóvenes.

El Daily Mail de Inglaterra contó hace unos meses la historia de Jodie Percival, una joven de 25 años de edad que intentó abortar a su tercer hijo debido a que éste nacería con una enfermedad congénita. Jodie y su novio Billy Crampton decidieron acabar con la vida de su hijo Finley a las 8 semanas de embarazo. Tiempo después del aborto, Jodie sintió movimientos en su vientre, acudió al médico y descubrieron que el bebé tenía ya 19 semanas: “No podía creerlo. Este era el bebé que yo pensé ya había eliminado”, declaró al medio inglés. Los doctores explicaron a la pareja que el niño podría sobrevivir y llevar una vida más o menos normal así que aceptaron darle la oportunidad. “No podía creer todo lo que este niño atravesó y que además se vea ahora tan perfecto. Me cuesta pensar en lo que ha tenido que pasar. Ahora está aquí y no lo cambiaría por nada del mundo”, confesó Jodie tras el nacimiento de Finley, su bebé.

Historias que parecen milagros

En noviembre de 1994 Helene, la madre de Guadalupe Lovera quien hoy tiene 12 años, pensó abortarla. Helene tenía ya dos niños y su novio no deseaba al tercero. Sin apoyo, no le quedó más remedio así que ingresó en una clínica abortista en Orlando. De camino a la clínica Helene se encontró con algunos manifestantes pro vida quienes le ofrecieron ayuda. En el momento no la aceptó. Ya dentro del “abortoario” echó un vistazo por la ventana y vio a un sacerdote que acompañaba al grupo de manifestantes. Fue ahí donde reflexionó sobre la gravedad de lo que iba a hacer. Salió a donde estaban los pro vida y aceptó su ayuda. “¡Lamenté tan solo el hecho de haber entrado!”, declaró más tarde. Hoy Guadalupe, la hija de Helene, lleva una vida feliz: “Ahora estoy en Ponciana viviendo bien y quería decirles: ¡gracias! (…) Me siento muy contenta de que estuvieran allí el día que mi madre pensó abortarme, porque si no hubieran estado allí probablemente hubiera sido abortada”, dijo en un emotivo video que envió al padre Frank Pavone, presidente de Priest for Life, y que todavía puede verse en www.pfltv.com/guadrespfl.

En julio de 2007 sucedió otro milagro. Ashley, una joven de 20 años con un embarazo de siete meses, se presentó en el consultorio del doctor Matthew Harrison en Carolina del Norte. Unos días atrás había ingerido el fármaco RU-486 para abortar a su hijo pues su novio la presionó para que lo hiciera. Sin embargo Ashley cambió de opinión y, arrepentida, hizo lo posible por salvar a su bebé. Tras escuchar a la joven, el médico, asesor de Priest for Life, hizo todo lo posible por ayudarla. Le inyectó progesterona y aunque Ashley sangró todo un fin de semana, dos meses después nació su hija a la que llamó Kaylie.

Todas estas historias son reales. Son mujeres de carne y hueso, heroínas que invitan al heroísmo, antorchas que disipan las tinieblas de todo ese ambiente que abraza la muerte porque no ha sabido ver la belleza de cada vida. Unas fueron firmes desde el inicio, y siguen siéndolo, en la defensa por la vida de todo ser humano, especialmente del más indefenso. Otras han conocido personalmente el trágico significado de un aborto en sus vidas, y por eso hoy se oponen a él.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Contracorriente: mujeres que dan un sí a la vida (1)



Sus fotos no están en las portadas de las revistas ni sus vidas son objeto de valoraciones en buena parte de la prensa internacional, ni en la radio, ni en la televisión. Posiblemente sus testimonios de vida no tienen el impacto que deberían, pero ahí están, con la frente en alto porque caminaron y siguen andando contra corriente, porque no se abandonaron al derrotero de salidas aparentemente fáciles.

Jorge Enrique Mújica

Algunas experiencias muy dolorosos

Alzan la voz contra el aborto

“Mi vida acabó un 6 de febrero de 2007, cuando me arrancaron a mi bebé de mi vientre. Ese bebé que hubiera sido la gran felicidad de mi vida y el motivo de mi existencia. Ese bebé que si le hubiera dado la oportunidad de vivir, hubiera sido el más feliz del mundo”. Son palabras de Shaila, una joven española que abortó en Tenerife y cuyo testimonio recogió www.hispanidad.com hace tiempo. La historia de Shaila refleja las presiones a las que una mujer se ve sometida para abortar. Ni sus padres ni su novio la apoyaron: “Estaba entre la espada y la pared… jamás tuve un apoyo de él en seguir adelante”, confesó.

En marzo de 2008, el semanario español Alba (www.semanarioalba.com) sacó a la luz pública la historia de “María”, una anciana de 84 años que fue obligada a abortar por su ex esposo cuando tenía 27 años y aún no estaban casados. Tras contarle que estaba embarazada, el ex marido la metió en un taxi y la llevó a un piso de la madrileña calle de Barcelona 3, casi esquina con Santa Ana. “Aquello era un pocilga, una carnicería”, recuerda. Le practicaron el aborto sin anestesia, con todos los dolores que eso supuso. El 3 de mayo de 1951, mes y medio más tarde, “María” tuvo una fuerte hemorragia en el retrete. Ahí es donde “nació” su hijo. “Lo lavé, lo besé y me lo metí en una caja de membrillo que tenía… Pensé en guardarlo en alcohol, pero tenía miedo de que mi madre se enterara, así que finalmente me despedí de él y lo tiré por el retrete”, contó “María”. Pese a los distintos tratamientos y a todo este tiempo pasado, “María” (nombre ficticio para proteger su intimidad) no ha logrado superar el hecho. En su juventud quedó embarazada tres veces más pero los tres embarazos terminaron en abortos naturales.

La actriz Ellen Burstyn hizo el papel de angustiada madre en la película “El exorcista”. En septiembre de 2007, un entrevistador de radio CFRB de Toronto le preguntó a la actriz de 74 años cuál fue el momento más bajo de su vida, a lo que ella contestó: “Sabes, odio hablar de esto al aire, pero fue someterme a un aborto. Fue una experiencia extremadamente dolorosa”.

No es por religión ni por política

“En ese momento era joven y tonta, realmente no quería tener un bebé en ese momento. Fue incorrecto hacerlo y realmente no lo comprendí hasta después. Eso fue muy doloroso, probablemente lo peor”, respondió también al ser interrogada sobre si no tuvo otra opción.

Contrario a lo que muchos piensan, estar contra el aborto no es cuestión de fe. Ahí está el caso de la jurista norteamericana que firma con el pseudónimo Raving Atheist (la atea de remate) en el conocido blog del mismo nombre. Entrevistada por LifeSiteNews.com, la “atea de remate” declaró que “el bando pro vida se apoya más en la ciencia (embriología, ultrasonido) que el otro bando. De hecho, éstos últimos se oponen a mostrar imágenes de ultrasonido de los niños a las mujeres que quieren abortar. Dicen que confunden”. Ella no es la única. Está el caso del Nat Hentoff, un pro vida judío y ateo liberal. Además, en la web hay buen número de portales de la Liga Pro-Vida de Ateos y Agnósticos.

Pero estar a favor de la vida tampoco es cuestión de inclinaciones políticas. Es verdad que es poco común encontrarse con políticos ambientalistas que la defiendan, pero los hay. Es el caso de la alemana Hiltrud Breyer. Eurodiputada, casada, con dos hijos y 51 años, fue de las jóvenes fundadoras del Bündnis 90/Die Grünen, el partido de los verdes en Alemania. Parlamentaria europea desde 1989, ha estado particularmente activa en las campañas en defensa de la salud pública y de los auténticos derechos de la mujer. En Estrasburgo ha fundado un “inter-grupo” de bioética que hasta el presente se sigue reuniendo periódicamente para discutir, por ejemplo, sobre el valor del embrión. Por qué defiende la posición de ayuda a la salud de la mujer embarazada, valorando al bebé, si esto es ir contra corriente y podría ser tachada de oscurantista: “Algunas veces recibo críticas de realidades ambientalistas o feministas… La idea que me he hecho es que hay una reflexión condicionada: si el Papa o las autoridades eclesiásticas se expresan en una cierta dirección, es obligatorio tomar una posición contraria. El mérito de los interrogantes es secundario: lo importante es asumir una posición antitética a aquella que es vista como una idea clerical”, declaró al diario italiano Avvenire (Cf. 17.01.2008).

domingo, 12 de octubre de 2008

Una alternativa al aborto



El inicio de esta obra fue interesante. La mujer de Phuc tuvo problemas al dar a luz, y estaba en peligro su vida. Entonces el joven vietnamita hizo una promesa: «Si todo sale bien, yo me dedicaré a ayudar a otras personas».

Cristóbal Vilarroig
www.buenas-noticias.org

Hasta que dan a luz y después

En Vietnam el aborto es una realidad bastante ordinaria. Y no sólo son muchas las mujeres que abortan, sino que, en general, nadie se cuestiona si está bien o está mal.

Los cristianos, desde los primeros siglos, se caracterizaron porque ellos amaban la vida. Un documento del siglo I dice: «No harás morir al hijo por aborto, ni lo matarás apenas nacido» (Didaché II, 2), porque de hecho en el Imperio Romano también era bastante común la práctica (¿O es que alguien pensaba que el aborto era un genial invento del siglo XX?).

En el Vietnam de hoy, Tong Phuoc Phuc, un católico, también es conocido por luchar de modo positivo para impedir que las mujeres hagan morir a sus hijos por aborto.

En una casa de su propiedad, no excesivamente grande, este vietnamita de poco más de cuarenta años acoge a mujeres solteras embarazadas que no quieren abortar y que, al mismo tiempo, no tienen medios para sacar adelante a su hijo. Allí reciben alojamiento y comida hasta que dan a luz. Después, el niño se quedará allí hasta que la mujer pueda criarlo por su cuenta. O el niño se va con su madre, o Phuc y su esposa serán su familia. A este señor no se le pasan más opciones por la cabeza.

La obra de Phuc sigue adelante

El inicio de esta obra fue interesante. La mujer de Phuc tuvo problemas al dar a luz, y estaba en peligro su vida. Entonces el joven vietnamita hizo una promesa: «Si todo sale bien, yo me dedicaré a ayudar a otras personas».

Al darse cuenta de que tantas mujeres abortaban en su país, consciente de que los fetos también eran personas humanas, le pareció un deber ir por los hospitales recogiendo cadáveres de niños abortados y enterrarlos en una propiedad suya. El cementerio creció, y varias mujeres que habían abortado iban a rezar allí. Entonces Phuc, al verlo, habló con algunas de ellas para que, si conocían a alguna chica que quisiera abortar, que la llevasen a hablar con él.

Después de 4 años desde que acogió a la primera madre soltera, Phuc ha salvado a más de 60 niños, la mitad de los cuales ya han dejado el curioso primer hogar para irse con sus madres. Gracias al apoyo de algunas organizaciones católicas y budistas, y a la ayuda de algunos particulares, la obra de Phuc sigue adelante. Y se propone continuar este trabajo mientras viva.