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lunes, 10 de enero de 2011

Embriones


José Ramón Ayllón

Incluso en la duda habría que respetar

Hoy asistimos a un importante progreso en los conocimientos biomédicos sobre el origen, la naturaleza, las patologías y los tratamientos de la vida humana. Pero también constatamos el perfeccionamiento de las técnicas para manipularla y suprimirla. Conviene recordar, por ello, que la investigación biomédica y sus posibilidades técnicas no están justificadas a cualquier precio, de la misma manera que una buena investigación policial no justifica la tortura, y que la necesidad de ganar dinero tampoco justifica el robo o la venta de droga.

El problema de la manipulación y eliminación de embriones consiste en saber si son o no son personas. Quienes niegan la condición personal del embrión aducen que ser persona es tener autonomía vital y capacidad de relación inteligente. Pero eso les pone en la difícil tesitura de negar la condición personal no sólo al embrión, sino también al recién nacido, al deficiente mental profundo y al hombre que duerme. Quienes afirman la condición personal del embrión aportan el testimonio de la biología: el óvulo fecundado tiene individualidad genética y es capaz de presidir su propio destino hasta la vejez y la muerte natural. La biología pone así de manifiesto la verdad de una intuición universal: que el embrión es un ser humano en estado embrionario.

Por eso, la investigación biomédica debe renunciar a intervenir sobre embriones vivos si no existe la certeza moral de que no se causará daño alguno a su vida y a su integridad. Los embriones vivos merecen el respeto que se debe a cualquier persona humana, y tanto crearlos como mantenerlos en vida para fines experimentales o comerciales es contrario a la dignidad humana. Incluso si ponemos en duda el estatuto humano del embrión, esa misma duda tiene una enorme fuerza argumental: ¿no será el embrión una persona llamada a la autonomía y al protagonismo de su propia vida? Podrá discutirse. Habrá que sopesar los argumentos. Pero si algo está claro es que, en la duda, es obligatorio respetar: nadie puede disparar en el bosque cuando duda si lo hace sobre un hombre.

jueves, 24 de junio de 2010

El perro de mi vecina



Contrapunto sobre el aborto.
Alejandro Valderas
ESCUELA DE FAMILIA

De compañía

Mi vecina del 4º tiene un perrito que es un encanto. Pequeñito, de largas melenas limpias y brillantes que denotan un cepillado meticuloso, con un lacito rosa recogiéndole el flequillo, su dueña lo lleva debajo del brazo suscitando la simpatía de todo el que lo ve. Además es agradecido pues si se le hace una caricia, te mira con ojos expresivos correspondiendo a la atención. Mi vecina lo cuida a cuerpo de rey, arroz con pollo a diario y los domingos unas puntas de solomillo, nada de alimentos en gránulos. El la compensa haciéndole compañía, llenando las largas horas de soledad de viuda entrada en años.

Ayer tarde me crucé con mi vecina en el portal cuando regresaba de darle el paseo diario y me paré con ella preguntándole por su salud, pues siempre tiene alguna dolencia nueva que comentar. Al final acabamos hablando de su perrito –como es habitual– mientras yo le rascaba detrás de las orejas con visible placer por parte del chuchillo.

El tema evolucionó al asunto del abandono de “mascotas” durante el verano, cuando llegan las vacaciones. Su cara se ensombreció cuando comentamos el mal fin que tienen la mayoría de estos animales de compañía.

Yo que a veces tengo mala idea, le hice el siguiente comentario:

—“¿Sabe Ud. que también recientemente han hecho una masacre de miles de seres?”

—“¡Qué me dice Ud.!” —me contestó con cara de estupor– “¿Dónde y cuando puede ocurrir semejante atropello en pleno siglo XXI?”

—“¡Pues aquí mismo en España y durante el año pasado!”, le contesté.

Como su perplejidad iba en aumento, tuve que explicarle que me estaba refiriendo a los casi cien mil nonatos que el año pasado fueron abortados. En seguida se tranquilizó y esbozando una ligera sonrisa continuó su camino hacia el ascensor exclamando:
Lo que queda por hacer

—“¡Ud. siempre con sus bromas vecino!”.

Me fui para la calle, pero era yo ahora el que iba con cara de perplejidad. Al pisar la acera, traté de componer el rostro pero no pude evitar que un pensamiento me acompañara durante un buen trecho: ¡Como es posible que una persona tan buena como mi vecina pensase de esta manera! Algo está fallando en esta sociedad. Creo que la culpa es de los que pensamos que un aborto es una cosa muy seria. Tenemos que decirlo por todas partes muchas más veces. Al menos una más de las que lo dicen aquellos que piensan que es un avance del mundo actual.

Voy a ver si mañana me hago el encontradizo con mi vecina cuando vuelva con su precioso perrito y vuelvo a la carga sobre el asunto. Es cuestión de paciencia y constancia.

domingo, 4 de abril de 2010

Jim Caviezel, el Jesús de ‘La Pasión’ de Mel Gibson, adopta a dos niños con tumores



El actor, que se había enfrentado a dos abortos con su esposa, admite que “no pensaba que pudiese amar a un niño así” y exalta su papel como marido y padre por encima de su profesión.

Movido por la fe

“No tenemos ni idea de las bendiciones que nos vienen si le damos una oportunidad a la fe”, así se ha expresado el actor de Hollywood Jim Caviezel al ser interrogado en una reciente entrevista del canal estadounidense CBS 19 sobre la decisión de él y de su esposa Kerri de adoptar a dos niños con necesidades especiales.

El intérprete de La Pasión de Cristo de Mel Gibson vuelve a mostrar sus profundas convicciones católicas. Jim Caviezel y su esposa Kerri habían pasado dos veces por el drama del aborto y no lograban tener una familia propia. A Jim le “aterrorizaba” la idea de adoptar, y más aún a un niño con discapacidad, según ha admitido ante las cámaras, pero ahora afirma que “No pensaba que pudiese amar a un niño así”.

“Una amiga nuestra, Susan McEveety, nos mostró una imagen de un pequeño con un tumor cerebral, que podía verse dentro y fuera de la cabeza. Había algo en sus ojos... Y me quedé como escuchándole: “¿Me amarás?”. Yo dije: “Sí, te amaré””. Lo adoptaron en 2007. El pequeño Bo había sido abandonado en un tren, y había vivido hasta los cinco años en un orfanato chino, hasta que le hicieron el terrible diagnóstico.

Un amor “instantáneo y definitivo”

“El amor fue instantáneo y definitivo, a un nivel que nunca había experimentado”, afirma el actor de películas como Frequency que, entonces, propuso a su esposa adoptar de nuevo. Les ofrecieron una niña en perfecto estado de salud, pero pensaron que sería más fácil que la adoptaran otra familia, mientras que a LeLe, también con un tumor, tenía mayor necesidad de una familia.

Viendo más allá

“Sí, cuando les vi a ambos, mis ojos vieron sus deformidades, pero mi corazón no. Mi corazón vio que eran hermosos, y no sólo que eran hermosos, sino que me embellecían a mí, porque me hacían querer ser un hombre mejor”.

Cuando eres padre, según Caviezel “Tus prioridades son completamente distintas. Dejas de pensar en ti mismo para pensar sólo en ellos. El amor es una decisión... Cada mañana al despertar me arrodillo para dar gracias a Dios por tenerles conmigo”. Que añade: “Cuando muera, probablemente se me recuerde como un actor de Hollywood que interpretó muchos papeles, y ninguno habrá recibido tanta atención como el de Jesús en La Pasión de Cristo. Pero más allá de las películas y de mi carrera como actor hay algo más importante: mi papel como marido de mi mujer, Kerri, y como padre de mis dos hijos adoptivos, Bo y LeLe”.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Martín Valverde: "¿Embarazada y soltera a los 16 años? Es mi historia, la de mi madre"



Y es una de tantas historias

El pasado sábado actuó en Madrid Martín Valverde, famoso cantante costarricense afincado en México y una de las figuras principales de la música católica en lengua española. La recaudación se destinó a las embarazadas y familias en situación de riesgo que atiende la Fundación Madrina.

Martín Valverde combinó, como es habitual en sus conciertos, el humor, la música y el testimonio. Y para las chicas embarazadas asustadas, Martín tiene su propia experiencia que contar. "Después de un concierto en un estadio de México, una chica de 16 años se me acercó y me dijo que estaba embarazada", explicó. "El papá de la criatura tenía sólo 17 años. Me dijo: 'No sé qué hacer'. Yo le respondí: 'Te voy a contar una historia. La mamá de uno que yo conozco quedó embarazada con 16 años. Fue madre soltera, sola, trabajó 24 horas al día, fue muy duro, muchos la miraron mal, sus padres estaban muy enfadados. Pero ella salió adelante con su hijo. Hoy esta mamá y su hijo, ya adulto, se llevan muy bien. ¡Yo soy ese bebé! Es mi historia. Si mi mamá me hubiera abortado, hoy no habría concierto ni podrías hablar conmigo'". Pocos años después, Martín recibió una carta de la muchacha. Su hijo, decía, era precioso y se llamaba Carlos, y le daba las gracias por contarle su historia.

¿Y si el hijo no fuese precioso? "Mi toma de tierra para que no se me suba la fama a la cabeza es mi familia, incluyendo a mi hijo, con parálisis cerebral. Él es un regalo de Dios para recordarnos la vida real", explica Martín, siempre con la vida por delante.

lunes, 22 de junio de 2009

¡Ojalá que nos fuese dado lavar tantos crímenes con nuestra propia sangre!


Remedios Falaguera


Amor, mucho amor

Me acabo de sentar frente al ordenador con la intención de escribir mi desconsuelo y tristeza por la llegada, a orillas de la capital del Turia, del "Langenort", bautizado como el barco de la muerte. Pero, tengo un problema; para ser más exactos, varios problemas.

Primero, porque como ya he dicho en muchas ocasiones, el hecho de ser madre y haber experimentado en varias ocasiones lo que es sentir a tu hijo dentro de ti es lo máximo que se puede esperar del amor humano, y por tanto, me resulta desgarrador hablar de este tema.

Segundo, porque al recordar la emoción que una mujer siente al participar de este maravilloso y mágico regalo de la vida, no puedo más que lamentar la situación de todas aquellas mujeres que han pedido cita a 'Mujeres sobre las olas' para arrancar de sus entrañas la vida que llevan dentro.

Y tercero, porque con cada dato, informe y testimonio que leo para documentarme sobre la situación actual, me quedo sin palabras. Y ya no digamos si me pongo a ver imágenes. Entonces, es como si arrancaran de mis entrañas a esos niños. Y siento dolor, un dolor intenso, que tarda mucho tiempo en desaparecer y que, mucho me temo, no se alivia con medicamentos.

Dios mío, ¿cómo se han llegado a corromper y a endurecer tanto nuestros corazones?

No sé en que parte del Cielo estarán todos esos niños que no han llegado a nacer, pero si de algo estoy segura es que daría todo lo que tengo por estar junto a ellos para poder besarlos, achucharlos, darles grandes abrazos, hacerles cosquillas, jugar, correr, hacerles mil carantoñas, decorar con alegres pinturas sus cunitas y su casa,… hasta conseguir de ellos una sonrisa auténtica y feliz, que les borre la sensación de culpa, que no tienen, pero que sienten; que les quite el estigma de haber sido víctimas de unas sociedades egoístas y crueles.

Por el momento, creo haber encontrado el remedio ante tanto dolor: ¡Amor! Mucho amor, muchísimo amor, para poder aliviar a todas esas madres que, como solución a todos sus problemas y angustias, piensan que éste es un buen camino.

Y, por supuesto, toneladas de oraciones y mortificaciones para no conformarnos con la derrota y para reparar el daño causado contra la vida de estos inocentes sacrificados. Sabiendo que "el Señor se sirve de nosotros como antorchas, para que Su luz ilumine..". De nuestra oración y mortificación "depende que muchos no permanezcan en tinieblas". Me consuela saber que Dios los quiere muchísimo más que yo. Su Amor no tiene límites.

Oremos

Hay que rezar por esas madres embarazadas y a esos niños que están por nacer. Por ellos, para que Dios les acoja con el cariño que sólo un Padre Bueno sabe dar a sus hijos. Y por sus madres y sus asesinos, para que, sabiendo que Él no se cansa de perdonar, les conceda el arrepentimiento, la rectificación, el perdón y el recomenzar sincero. Sé qué para muchos rezar no es fácil, pero quizás esta oración por la vida nos pueda servir para estos días:

"Padre Misericordioso,
que nos has llamado a la vida
y nos das el don de la libertad para amar,
te pedimos por aquellos padres
que haciendo mal uso de esta libertad
destruyen el don de la vida
que Tú les confías en sus hijos.
Perdona también a todos aquellos
que permiten o colaboran con esta cobardía.
Divino Niño, te pedimos por los bebés
a quienes se les niega nacer,
hazlos gozar de Tu presencia eternamente,
y no permitas que el triste ejemplo de tu querida Colombia,
se difunda a otros países donde la vida es amada
desde sus inicios hasta su fin natural.
Permíteme adoptar hoy espiritualmente a un bebé por nacer
y ofrecer mis oraciones, trabajos, gozos y sufrimientos por ese pequeño,
para que pueda nacer y vivir para Tu mayor honor y gloria.
Santa María de Guadalupe, cuida y protege a todas las madres
que como tú, llevan el don de la vida en su seno.
Protectora de los no nacidos, Reina de las Américas,
ruega por nosotros".
Amén.


"¡Oh dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! Vednos postrados ante vuestro altar, para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren vuestro amantísimo Corazón".

jueves, 7 de mayo de 2009

En el bicentenario de Darwin


Alejandro Navas
Profesor de Sociología
Universidad de Navarra
Diario de Navarra

"Hasta el sol tiene manchas"

"Los temerarios, los degradados y los miembros viciosos de la sociedad tienden a multiplicarse en proporción más rápida que los virtuosos y de buenas costumbres". Esta contraposición que lleva a cabo Darwin no se aplica tan sólo a las razas inferiores frente a las superiores, sino que vale también para el interior del Reino Unido: "El negligente, escuálido irlandés, exento de ambiciones, se multiplica como los conejos; el frugal, previsor escocés, respetuoso de sí mismo, severo en su moralidad, espiritual en su fe, cauto y disciplinado en su inteligencia, pasa sus mejores años en lucha para resolver su existencia futura, se casa tarde y deja pocos hijos". En consecuencia, Darwin teme que si no se pone freno a esa previsible evolución natural, el elemento celta acabe desplazando al sajón.

Estamos celebrando con gran relieve el bicentenario de Charles Darwin, y sin duda que nos encontramos ante una figura genial, que ha conformado como pocos nuestra visión del mundo. Tanto en los ambientes científicos como en los medios de comunicación se multiplican los elogios. Me parecía oportuno llamar la atención sobre alguna faceta menos positiva y que no está siendo mencionada por los hagiógrafos y comentaristas en general. El editor francés del Origen del hombre (1981), que es la obra de la que están tomadas mis citas, se plantea esta cuestión en el prefacio, y como buen darwinista, intenta lavar la cara a su maestro: "Lo repetimos: Darwin no ha sido un racista militante. Sí que es un victoriano, un inglés convencido de la superioridad de su nación y de su raza. Y sin ánimo malicioso ha dado (y sigue dando) numerosos argumentos a los partidarios del racismo". Lo mismo se podría decir del machismo: Darwin considera a la mujer como un ser inferior, y no cuenta con que esa desigualdad vaya a remediarse en un futuro próximo.

Su influencia en diversos países

El racismo y la eugenesia que se deriva de él no constituyen algo meramente anecdótico en la visión darwinista del mundo. Darwin se hace eco e incorpora a su pensamiento las tesis de H. Spencer, que aplica el evolucionismo a la vida social, y de W. Galton, que pasa por ser el padre de la eugenesia. Se trata de intervenir activamente, desde el gobierno y la ciencia médica, para mejorar la calidad de la raza e impedir que grupos o individuos defectuosos se reproduzcan. En el final del s. XIX y primer tercio del XX ésa era la opinión dominante en los países occidentales. Estados Unidos es pionero en la legislación y la puesta en práctica de políticas eugenésicas. En la sentencia del Tribunal Supremo sobre el famoso caso "Buck contra Bell" (1927) escribía el juez Holmes: "Es mejor para todo el mundo que la sociedad impida que se reproduzcan los que son claramente incapaces". De todos modos, pronto surgieron reparos, y poco después ese mismo tribunal declaró inconstitucional la esterilización forzosa de ladrones de gallinas y bandidos en general. Esa mentalidad entra en Europa a través de Suiza, de donde se exporta entre otros a la Alemania nazi. De modo paralelo, Stalin –gran lector y admirador de Darwin– crea en los años veinte la "Sociedad Rusa de Eugenesia", uno de cuyos proyectos estrella debía ser la producción de un híbrido hombre-gorila, llamado a suministrar mano de obra para la industria y soldados para el ejército.

Hoy como ayer

Los horrores del régimen nazi no significaron, ni mucho menos, el final de esas políticas. Al cabo de cincuenta años hemos sabido que las naciones más avanzadas y democráticas del mundo –los mismos Estados Unidos, Suiza, Canadá, Suecia y Japón, entre otras– habían seguido aplicando esas prácticas. Los escándalos fueron más que notables y las autoridades se sintieron en la obligación de pedir perdón y anunciar el final de esa praxis, pero esos mismos gobiernos se han negado en general a indemnizar a las víctimas que se han atrevido a denunciar sus casos, invocando la legalidad de esas intervenciones.

¿Y qué sucede al día de hoy? Pienso que no hay motivo para la autocomplacencia. Ana Peláez, la portavoz del Comité de la ONU para la Discapacidad, denunciaba recientemente el carácter discriminatorio del aborto eugenésico. Considero especialmente grave el que a las políticas más o menos solapadamente eugenésicas que siguen aplicando algunos gobiernos se sume una eugenesia desde abajo, de la gente de la calle: "Sólo quiero a mi bebé si está completamente sano", sería el lema. De ahí a la eliminación de los que no cumplen los niveles de calidad deseable no hay más que un paso. Y ahora no son monstruos como Hitler o Stalin quienes dictan la sentencia de muerte, sino padres que quieren "lo mejor" para sus hijos.

sábado, 25 de abril de 2009

“Cuando abortas sientes abandono y silencio, nadie quiere escucharte”


Entrevista con Esperanza Puente, sobre su libro-testimonio sobre aborto.

Se acaba de publicar en España "Rompiendo el silencio" (Editorial LibrosLibres), escrito por Esperanza Puente, que abortó hace quince años y hoy cuenta su experiencia de dolor y soledad. Además, la autora relata también casos de hombres y mujeres que ha conocido y que, al igual que ella, han sufrido el síndrome post-aborto. Un testimonio en primera persona de una terrible realidad oculta hasta la publicación de este libro.
MADRID, lunes 6 de abril de 2009 (ZENIT.org)

Rompiendo el silencio: testimonios de mujeres que sufrieron un aborto provocado
Esperanza Puente


¿Por qué escribir un libro contando tu propia experiencia de aborto? ¿Ayuda a cerrar la herida o a reabrirla?

Lo he escrito para dar a conocer a la opinión pública una realidad social oculta y que se sepa lo que una mujer sufre cuando aborta. Los 23 años que lleva la ley del aborto funcionando en representan un fracaso y una lacra para la sociedad española. También he querido que, además de mi testimonio, aparecieran otros de hombres y mujeres que forman parte de mi vida y cuyo caso me afectó especialmente. Son casos además representativos de distintos ámbitos y circunstancias. Pero, insisto, lo he escrito sobre todo para expresar esta realidad: lo que se vive y se sufre antes, durante y después de un aborto provocado.

¿Y qué se sufre?

Antes del aborto, cuando una mujer está embarazada, sigue sintiéndose sola, indefensa y desamparada. Nadie le explica qué opciones tiene, que abortar no es una solución sino un gran problema, que hay gente que le puede ayudar en sus preocupaciones...

Durante el propio aborto se siente dolor y desgarro. Es como una herida mortal que te deja devastada por dentro, física y mentalmente.

Después de acabar con tu embarazo, lo que sientes es abandono, silencio y soledad. A nadie le interesa escuchar a la mujer e intentar ayudarle en su problema, lo cual es una losa añadida al síndrome post aborto que de por sí sufre. En mi caso, sufrirlo en silencio me llevó a ser un "muerto viviente": tenía ansiedad, pesadillas, culpabilidad, me autolesionaba mirando niños... Llegué a pegar a mi propio hijo, momento en el que decidí que tenía que buscar ayuda. Y mi caso no es algo aislado, cada día hablo con mujeres a las que les pasa lo mismo. Por esto mismo tenía que contarlo en un libro.

Ante esto, ¿qué deberíamos hacer todos y qué debe hacer el Gobierno?

La sociedad debería tomar conciencia, adquirir formación en este tema para no dejarse engañar con eufemismos sobre la vida y muerte.

El Gobierno, por su parte, también debe tomar conciencia de lo que significa un aborto provocado para la mujer, y tiene que realizar un ejercicio de honestidad moral y admitir que no existe una demanda social para esta medida. La realidad del aborto está ahí, las consecuencias las vemos todos. Espero sinceramente que no apruebe esta nueva Ley que tiene tanto interés en sacar adelante.

¿Por qué?

El problema de este proyecto de ley es que se ha hecho sin consenso, porque comenzó creándose un comité de expertos pro-aborto. Ante la crítica unánime de todos, que pedíamos un comité en el que se pudiera oír la voz pro-vida y pro-mujer, el Gobierno creó una subcomisión para que cada grupo parlamentario presentara a sus expertos y se sacaran conclusiones. Pero la única conclusión es que ha sido un paripé, yo he participado y nadie del Gobierno tuvo la educación o la decencia de escuchar mi testimonio. Además, una vez que se ha sabido qué es lo que el Gobierno quería aprobar, se comprende que no ha tenido en cuenta a todos los que participamos en esa subcomisión. Creo que ha sido un escándalo.

¿A qué te dedicas actualmente? ¿Has entregado todo tu tiempo a esta causa?

Soy portavoz de la Fundación REDMADRE, una red solidaria de apoyo a la mujer que se enfrenta a un embarazo inesperado con dificultades. Informamos completa y verazmente, y además ofrecemos opciones porque creemos que la información da libertad. Si la mujer no está informada, se le aboca a sufrir un aborto, como cordero llevado al matadero.

¿Te ayuda personalmente a superar tu propio síndrome post-aborto escuchar a otras mujeres que pasan por lo mismo?

Sí, para mí es como una segunda liberación. Es cierto que cuando empecé a colaborar ya lo tenía superado, pero psicológicamente me ha ayudado.

jueves, 15 de enero de 2009

Éxito de una operación a un feto de 24 semanas; y siguen pidiendo aborto libre


El equipo de cirugía fetal del hospital Vall d’Hebron de Barcelona ha operado con éxito, en el útero de su madre, a un feto de 24 semanas que presentaba espina bífida. A pesar de los cada vez más numerosos casos de operaciones de fetos dentro del vientre de su madre, continúan las peticiones de aborto libre hasta un avanzado estado de gestación e incluso algunos proabortistas lo defienden a lo largo de todo el embarazo.

ForumLibertas.com


La operación intrauterina de la pequeña Elisabetta, a la que, en la 22 semana de gestación, le detectaron espina bífida, un desorden congénito que produce alteraciones cerebrales graves, malformaciones y parálisis en las piernas, paraplejia o incontinencia de esfíneres, ha permitido arreglar la lesión en la columna antes del nacimiento y evitar la mayoría de complicaciones que comporta la lesión, de manera que a la niña sólo le quedará una leve cojera en el pie izquierdo.
50 minutos operando a un feto de 850 gramos

Esta operación “a útero abierto” se realizó en la localidad italiana de Trieste, donde viven los padres de Elisabetta, a principios del pasado mes de agosto. Duró 50 minutos sobre un feto de 24 semanas de un peso aproximado de 850 gramos y una longitud aproximada de 24 centímetros.

Los cirujanos anestesiaron al feto, abrieron el abdomen de la madre y llegaron al útero, en el que practicaron una incisión de diez centímetros para llegar hasta el feto, evitando la placenta. Lo colocaron con la columna cara a ellos y arreglaron la lesión en la columna con aparatos muy finos. El embarazo continuó su curso hasta el nacimiento, en la semana 32.

Las intervenciones quirúrgicas en fetos pueden suponer una esperanza contra las prácticas de racismo eugenésico, que liquidan a las personas que no se ajustan a un patrón de raza humana, por ejemplo las que sufren síndrome de down, enfermedades genéticas, características diferenciales que pueden representar una minusvalía o incluso problemas como un labio leporino, que puede corregirse con una intervención quirúrgica.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

El filme ‘Bella’ triunfa en España: Un millón de euros de taquilla en tres semanas



Protagonizada por el actor mexicano provida Eduardo Verástegui, que se ha pronunciado en repetidas ocasiones en contra del aborto, la película lleva tres semanas entre las diez primeras. El filme está dirigido por el también mexicano Alejandro Monteverde.

ForumLibertas.com


Concebida para luchar contra el aborto

`Espero que Bella se convierta en
la voz de aquellos que no tienen voz´dice Verástegui sobre el filme

Bella ha sido apadrinada por el cantante Alejandro Sanz

La película Bella está teniendo un gran éxito de taquilla en España y ya ha recaudado en tan sólo tres semanas un millón de euros. El filme está dirigido por el mexicano Alejandro Monteverde y protagonizado por su compatriota Eduardo Verástegui, que en repetidas ocasiones se ha pronunciado en contra del aborto.

Rodada en 23 días, con un presupuesto por debajo de los tres millones de dólares y con sólo 105 copias, Bella es un claro ejemplo de cómo una buena película puede funcionar bien sin apenas publicidad.

En España, donde se estrenó el pasado 7 de noviembre, la película lleva tres semanas situada entre las diez primeras y se mantiene en el puesto 8. Así lo constatan las listas de Boxoffice.es y Cinetic.

En su primera semana, de entre los estrenos, Bella, con 290.000 euros de recaudación, sólo fue superada por la superproducción de Ridley Scott Red de Mentiras (1.790.000). La segunda semana pasó del puesto 9 al 8 y acumuló una recaudación de 687.097 euros.

De hecho, en Estados Unidos se convirtió en un fenómeno social y consiguió recaudar más de ocho millones de dólares, encabezando durante semanas el ranking de las diez películas más vistas del 2007.

“La voz de los sin voz”

El filme Bella relata la historia de una joven encinta que pierde el trabajo, y de un hombre que no logra recuperarse de un trágico accidente pasado. La amistad les cambia la vida y les da una nueva esperanza.

La cinta está protagonizada también por Tammy Blanchard, Manny Pérez y Ali Landry. En declaraciones a ZENIT, Eduardo Verástegui confiesa: “espero que mi película no sólo entretenga, sino que también deje un granito de fe, de amor y esperanza para todos los que la vean”.

“Espero que Bella se convierta en la voz de aquellos que no tienen voz, que defienda aquellos que no se pueden defender, me refiero a los inocentes y hermosos bebes que se encuentran en el vientre de sus madres y están corriendo el riesgo de ser abortados”, añade en la misma entrevista el actor mexicano.

Por otra parte, la campaña ‘Derecho a Vivir’ anima a unirse para verla, alquilando incluso salas de cine. Según indica la campaña, Bella ha cambiado la vida de cientos de personas en Estados Unidos: “¡Ahora tiene el potencial de hacerlo también en España! Si lo conseguimos, la película se mantendrá en cartelera durante más tiempo y podrá acceder a la gente que más necesita recibir su mensaje”.

Según los promotores de esta campaña, el filme “transmite un mensaje inequívocamente provida y en contra del aborto. Por eso, ahora que estamos luchando por el ‘Derecho a Vivir’, es esencial que demos a conocerla”.

Además del premio del público del Festival Internacional de Cine de Toronto, el filme ha recibido el premio a la mejor fotografía y mejor actor del Movieguide, el premio del Círculo de Directores de Cine de Hollywood en The Candlelight Forum, el premio del Instituto Smithsonian Latino Center..., el premio Alma por mejor actuación, y otros.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Me dejaron con mi hijo troceado»


La subcomisión del Congreso encargada de revisar la ley del aborto escuchó el desgarrador testimonio de Esperanza Puente, que hace 13 años acabó con la vida de su hijo.
ABC

Abandono e indiferencia de los médicos

Han pasado ya trece años, pero la herida sigue abierta. Esperanza Puente se presentó, a requerimiento del PP, ante la subcomisión del Congreso encargada de revisar la ley del aborto con el objetivo de trasladar a los diputados un testimonio desgarrador: su dolorosa experiencia personal.

«He querido explicarles –señaló– lo que vivimos las mujeres cuando vamos a abortar. El miedo, la angustia, la soledad cuando te enfrentas a un embarazo inesperado y te abandona tu pareja, o no hay comprensión por parte de la familia, o te amenazan en el trabajo, «abortas o te despido», o hay exclusión social, o tienes problemas económicos...».

También quiso Esperanza hacerles comprender lo que es una clínica abortista, «lo que se sufre en un centro de éstos. En estos sitios nadie te cuenta nada. Pagas y no te dan factura. En la sala de espera, las mujeres caemos en un pozo sin fondo porque eso no es una sala de espera cualquiera. Allí nadie habla con nadie. Las mujeres lloramos sin lágrimas y gritamos sin voz. Cuando te pasan a hacer la ecografía no te enseñan el ecógrafo para que no puedas ver el tamaño de tu hijo...».

«No se olvida nunca»

Su mensaje ha sido tan duro como esclarecedor: «La muerte de un hijo no se olvida nunca. Y menos en mi caso. Yo tuve muy mala suerte, aunque lo que me sucedió les ha pasado a otras. En estas clínicas las mujeres somos lo que menos importa. A mí me dijeron que mi hijo era sólo un tejido, pero cuando acabaron con mi intervención, el señor que la hizo se largó, la señorita que le acompañaba también y me dejaron, ahí; a mi lado, los restos de mi hijo. Mi hijo tenía este tamaño –muestra un muñequito de unos diez centímetros ya perfectamente formado y reconocible como un niño– y la sorpresa que me llevé es que mi hijo estaba cortado en pedazos. Me faltó la respiración. No pude respirar durante unos segundos. Se me hicieron interminables. No sé cómo me vestí. Ni siquiera sé cómo llegué a casa. Y a partir de ahí sufrí el síndrome postaborto de una manera muy visceral».

«Es una realidad social –prosigue– que está oculta, que se debe dar a conocer porque en base al silencio que hay respecto a lo que es un aborto y lo que supone para la mujer, la sociedad está asumiendo que no pasa nada, que el aborto es un anticonceptivo más». «Pero sí pasa –asegura–, y a eso he venido al Congreso, a dar mi testimonio y a contar lo que sufrí en la más absoluta soledad y desamparo. La misma situación en la que se siguen encontrando hoy las mujeres. Después de un aborto, lo único que encontramos es silencio y soledad. No hay derecho a que en pleno siglo XXI esto siga ocurriendo».

Sentimiento de culpa

«A la mujer se le sigue diciendo «no te preocupes, no pasa nada. Tu hijo es un tejido, tu hijo es un grupo de células...». Recientemente, a una señora le dijeron que era un trozo de vesícula», se indigna.

«Hay falta de información. La información se da mal a conciencia. Los poderes públicos deben implicarse de una manera real y efectiva en ayudar a la mujer. Deben saber que las mujeres no queremos abortar, que no nos embarazamos de perritos, ni de lechugas ni de patatas. Nos embarazamos de hijos y por lo tanto perdemos hijos. Y esa pérdida por nuestros hijos es exactamente igual que la sufre una mujer cuando se le mata un hijo en un accidente de tráfico. La diferencia es que nosotras tenemos que enfrentar el sentimiento de culpa por haber participado en la pérdida de nuestros hijos. El síndrome postaborto sale a la luz en cualquier etapa de tu vida, en cualquier momento de la existencia vital de una mujer. Es algo inevitable», apostilla.

Su experiencia es la de la inmensa mayoría de las mujeres que abortan. Lleva cuatro años colaborando con la Fundación Redmadre: «Lo que he explicado es lo que me pasó a mí, pero es muy parecido a lo que me cuentan las mujeres».

viernes, 12 de diciembre de 2008

El aborto solo destroza la vida de miles de mujeres


Mujer que abortó en Barcelona

Montserrat, una mujer que abortó el mes pasado en el centro de abortos Les Corts de esta ciudad, pidió a los diputados que ven la reforma en la ley del aborto en España que piensen bien su decisión pues ella, que decidió abortar al que sería su tercer hijo, es una prueba de que estas practicas sólo destrozan la vida de miles de mujeres(ACI).

Ahora con un problema mayor

En este testimonio, recogido por la Asociación de Víctimas del Aborto (AVA), Monserrat relata que temía por este embarazo, pues con su segundo hijo su pareja la había abandonado. Cuando fue a consultar sobre su caso en Salud y Familia de la Generalitat de Cataluña, le dieron como única alternativa el aborto. Con la subvención de esa institución llegó al centro de abortos Les Corts el 23 de octubre.

"Al llegar a la clínica Les Corts con mi hermana y una amiga yo estaba muy nerviosa porque yo realmente no quería abortar. Había un impulso en mí que me decía que lo hiciera y otro que me decía que no. No sabía realmente que hacer", explica.

Montserrat indicó que "pese a que le mencioné a la psicóloga de la clínica que había tenido tratamiento psiquiátrico durante cinco años, ella me dijo que la mejor opción en mi caso era el aborto ya que ya tenía suficiente carga con dos hijos. Además me mencionó que era joven y que después podría tener más".

La joven mujer relató también que le dieron un tranquilizante que rápidamente le hizo efecto y ya no pudo echarse para atrás porque la llamaron para que ingresara al quirófano.

"No te explican realmente que después de un aborto provocado sufres depresiones. Ellos solo lo hacen por negocio. La intervención solo duro cinco minutos. Llegué llorando y salí llorando. A mí no me han llamado más. Eché de menos que me dijeran que me lo pensara o que viniera otro día, no saben cuánto me pesa", cuenta.

Monserrat indicó que durante todo el proceso se sintió presionada por todos: "la clínica, las enfermeras, la psicóloga, todos. Cuando llegué a mi casa me preguntaba: ¿Que había hecho? Sabía que no me lo iba a devolver nadie. Desde ese día no como, no duermo bien, estoy con tranquilizantes para dormir, estoy mal", relata.

Luego de precisar que si Salud y Familia de la Generalitat no hubiera subvencionado el aborto, no se hubiera sometido a esta práctica infanticida. "Nos dan facilidad para abortar pero no para sacar adelante a nuestros hijos. Yo no me he sacado un problema, me he puesto un problema más grande encima de mi espalda con la muerte de mi hijo", concluye.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Mercedez Aroz da su testimonio de conversión al cristianismo



La ex senadora socialista plantea la abolición del aborto como "medida de progreso"
Mercedes Aroz dejó su escaño como senadora socialista en noviembre de 2007, anunciando su conversión al cristianismo. Pero no explicó cómo había sido esta conversión. Durante un año se negó a conceder entrevistas, diciendo que hablaría en el Congreso Católicos y Vida Pública. Pero, llegado el Congreso, tampoco se animó a aceptar entrevistas. Trajo su ponencia escrita y se limitó a leerla. Pero cuando un periodista usó el turno de preguntas para preguntarle por "la relación de su itinerario con la espiritualidad de los Hermanitos del Cordero y con Juan Pablo II", muy asombrada, la ex-senadora empezó a hablar.

"Me han preguntado por mi relación con los Hermanitos del Cordero, Juan Pablo II y mi conversión", empezó. "Tengo dos hijos. Toda la vida, en casa, los eduqué en los valores de la izquierda y del marxismo. Mi hijo menor, siendo estudiante, en una comuna, estaba en una situación delicada. Él conoció a los Hermanitos del Cordero y se convirtió al cristianismo."

Al llegar a este punto, la antigua marxista y cofundadora del PSC se emocionó, se le quebró la voz y casi llora. Los asistentes al Congreso de Católicos y Vida Pública le aplaudieron, también emocionados.

"Mi hijo ha sido... es difícil recordar esto ahora... ha sido un proceso de... ¡la Gracia de Dios!", dice. Los Hermanitos del Cordero son una orden de monjes y monjas mendicantes, pobres, jóvenes en su mayoría, que viven en los barrios más deprimidos de las grandes ciudades, vestidos con hábitos de color azul.

Mercedes Aroz recordó que "En verano del año 2000 fueron las Jornadas de la Juventud en Roma. Mi hijo estuvo allí; los Hermanitos del Cordero le ayudaron en su proceso, pero realmente él se convirtió de la mano de Juan Pablo II", especificó, refiriéndose al encuentro de dos millones de jóvenes con el Papa polaco en la explanada de Tor Vergata, la mayor reunión juvenil de la historia de Occidente.

"Ese verano leí un artículo de una periodista de izquierda, que ponía el foco en los encuentros de Roma, la afluencia de jóvenes. ¿Qué le pasaba a la izquierda, nuestros ideales dónde estaban, por qué no teníamos capacidad de convocatoria? Ese artículo me hizo reflexionar sobre mis ideales", dijo quien fuera miembro de la Liga Comunista Revolucionaria en su juventud.

"A finales de ese año recibí la llamada de Dios. ¡Bueno, Mercedes, ya está bien! ¡Yo no recordaba ni el Padrenuestro! Empezó ahí mi proceso. Me formé, básicamente, leyendo libros de Ratzinger", explicó, refiriéndose al entonces prefecto de la Doctrina de la Fe y actual Papa Benedicto XVI.

"En 2005 me encuentro el proyecto de ley para equiparar jurídicamente las uniones del mismo sexo con el matrimonio. Yo no sabía como argumentar en contra jurídicamente. Tomé entonces conciencia de la contradicción entre el proyecto socialista y el compromiso cristiano, que no es una ideología. Me pareció que no sólo debía votar en contra sino dar argumentos. Ahí fue el divorcio con el proyecto socialista", aseguró.

Más aún: "también voté después contra las leyes de manipulación genética. Y ya al final de mi etapa de senadora voté contra la ley de Memoria Histórica, no contra las familias que buscan a sus muertos, sino por su preámbulo de ideología discriminatoria, sin objetivos de reconciliación ni de verdadera memoria."

Preguntada por asistentes sobre si hay un proyecto laicista en el PSOE dijo: "Creo que el PSOE no tiene un proyecto laicista, pero están muy desorientados sobre qué es laicidad en una sociedad pluralista y democrática. Deberíamos debatir sobre la laicidad. Pero cuando se descalifica desde el poder político a los que nos oponemos al aborto y la eutanasia se impide el debate."

¿Y qué piensa de la corriente "Cristianos por el Socialismo"?, le preguntan.

"Durante la Transición eran personas que pensaban que el socialismo podía aportar algo en el tema de la defensa de la justicia social. Pero entonces, cuando yo era marxista, no veía como se podía ser también cristiano. Y ahora que soy cristiana, no veo como ser "cristiana por el socialismo". ¿No va primero el cristianismo? ¡Lo que hace falta es ser cristianos por el evangelio!", dice con convicción.

Un historial brillante en la política socialista

Mercedes Aroz fue en su juventud una marxista ortodoxa, militante de la Liga Comunista Revolucionaria. Se afilió al PSOE en 1976 y fue una de las fundadoras del PSC en 1978. Formó parte de la dirección política del PSC durante 18 años. Economista y asesora de UGT, fue diputada socialista de 1986 hasta el año 2000, cuando pasó al Senado. En 2004 se convirtió en la senadora más votada de la democracia, con 1,6 millones de votos en Barcelona (Pío García Escudero, del PP, la superaría en marzo de 2008 con 57.000 votos más en Madrid). Dejó el escaño en noviembre de 2007. La candidata socialista que la sustituyó en Barcelona, Maite Arqué, obtuvo en marzo 224.000 votos menos que ella.

Durante al menos 3 años escribió cartas en privado al presidente Rodríguez Zapatero pidiéndole moderación y reflexión en temas de vida y familia, sin ningún éxito. En junio de 2005, el senado votó contra el matrimonio homosexual: 136 a 119. Aroz y su compañero de bancada, Francisco Vázquez (laico carmelita, incombustible alcalde de La Coruña y hoy embajador en el Vaticano), se ausentaron para no votar a favor. Más aún, Aroz emitió un comunicado explicando que sus razones eran muy similares a las del líder socialista francés Lionel Jospin y la socialdemocracia europea: proteger a los niños, defender el matrimonio basado en la ley natural y ofrecer a los homosexuales otros pactos de convivencia. Fue una defensa valiente del matrimonio en boca de una mujer divorciada muchos años antes de experimentar la fe.

Al final, el matrimonio homosexual se aprobaría en el Congreso pese al voto en contra del Senado, el Consejo de Estado (dictamen 628/2004), la Real Academia de Legislación y Jurisprudencia, el Consejo General del Poder Judicial, 700.000 firmas de ciudadanos avaladas por la Junta Electoral Central y una manifestación de un millón de personas en Madrid el 18 de junio de 2005. Fue, sin duda alguna, la ley con menos consenso de la democracia española.

En noviembre de 2007, Mercedes Aroz hacía pública su conversión al cristianismo (que había empezado, en secreto, en el 2000) y en una nota daba las razones.

"Mi actual compromiso cristiano me ha llevado a discrepar con determinadas leyes del Gobierno que chocan frontalmente con la ética cristiana, como la regulación dada a la unión homosexual o la investigación con embriones, y que en conciencia no he podido apoyar", dijo.

"He querido hacer pública mi conversión para subrayar la convicción de la Iglesia Católica de que el cristianismo tiene mucho que decir a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, porque hay algo más que la razón y la ciencia", decía su texto. "A través de la fe cristiana se alcanza a comprender plenamente la propia identidad como ser humano y el sentido de la vida", proseguía. Además pedía, en nombre de la libertad religiosa, "respeto y un reconocimiento positivo del hecho religioso, frente a un intento de imponer el laicismo".

Esa misma semana, en un programa de la BBC, el primer ministro inglés Tony Blair declaraba: "si hablas de tu fe religiosa, la gente te toma por un pirado". También a él le quedaban unos meses para anunciar su conversión al catolicismo. La diferencia es que Aroz ha luchado por defender la bioética católica basada en la ley natural, mientras que Blair aún no ha mostrado un catolicismo coherente en los temas de clonación, aborto ni matrimonio.

En la inmensa mayoría de países, Mercedes Aroz habría podido seguir siendo senadora socialista y defender la vida, el matrimonio y la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos. En España, después de años de intentar conciliar su fe y su cargo político, la radicalidad del particular socialismo español se lo ha hecho imposible.

Varios políticos socialistas salieron al paso expresando su respeto por la decisión y repitiendo un "mantra": que se puede ser socialista y católico. Pero, pese a años de discreción y silencio, Mercedes Aroz, con su ejemplo y coherencia, con su vida misma, pone en cuestión, por la vía de los hechos, que el cristianismo sea compatible con el proyecto abortista y anti-familia del socialismo español actual.

domingo, 19 de octubre de 2008

Contracorriente: mujeres que dan un sí a la vida (2)


No lo podía creer. Madres valientes, niños agradecidos

Nicole es una joven colombiana de 19 años que conmovió a su país en enero de 2008. Fue reclutada por la guerrilla colombiana cuando tenía 10 años y, tras 9 años dentro, escapó para evitar que la sometieran a un aborto. La joven denunció que es práctica común en las FARC hacer abortar a las madres jóvenes.

El Daily Mail de Inglaterra contó hace unos meses la historia de Jodie Percival, una joven de 25 años de edad que intentó abortar a su tercer hijo debido a que éste nacería con una enfermedad congénita. Jodie y su novio Billy Crampton decidieron acabar con la vida de su hijo Finley a las 8 semanas de embarazo. Tiempo después del aborto, Jodie sintió movimientos en su vientre, acudió al médico y descubrieron que el bebé tenía ya 19 semanas: “No podía creerlo. Este era el bebé que yo pensé ya había eliminado”, declaró al medio inglés. Los doctores explicaron a la pareja que el niño podría sobrevivir y llevar una vida más o menos normal así que aceptaron darle la oportunidad. “No podía creer todo lo que este niño atravesó y que además se vea ahora tan perfecto. Me cuesta pensar en lo que ha tenido que pasar. Ahora está aquí y no lo cambiaría por nada del mundo”, confesó Jodie tras el nacimiento de Finley, su bebé.

Historias que parecen milagros

En noviembre de 1994 Helene, la madre de Guadalupe Lovera quien hoy tiene 12 años, pensó abortarla. Helene tenía ya dos niños y su novio no deseaba al tercero. Sin apoyo, no le quedó más remedio así que ingresó en una clínica abortista en Orlando. De camino a la clínica Helene se encontró con algunos manifestantes pro vida quienes le ofrecieron ayuda. En el momento no la aceptó. Ya dentro del “abortoario” echó un vistazo por la ventana y vio a un sacerdote que acompañaba al grupo de manifestantes. Fue ahí donde reflexionó sobre la gravedad de lo que iba a hacer. Salió a donde estaban los pro vida y aceptó su ayuda. “¡Lamenté tan solo el hecho de haber entrado!”, declaró más tarde. Hoy Guadalupe, la hija de Helene, lleva una vida feliz: “Ahora estoy en Ponciana viviendo bien y quería decirles: ¡gracias! (…) Me siento muy contenta de que estuvieran allí el día que mi madre pensó abortarme, porque si no hubieran estado allí probablemente hubiera sido abortada”, dijo en un emotivo video que envió al padre Frank Pavone, presidente de Priest for Life, y que todavía puede verse en www.pfltv.com/guadrespfl.

En julio de 2007 sucedió otro milagro. Ashley, una joven de 20 años con un embarazo de siete meses, se presentó en el consultorio del doctor Matthew Harrison en Carolina del Norte. Unos días atrás había ingerido el fármaco RU-486 para abortar a su hijo pues su novio la presionó para que lo hiciera. Sin embargo Ashley cambió de opinión y, arrepentida, hizo lo posible por salvar a su bebé. Tras escuchar a la joven, el médico, asesor de Priest for Life, hizo todo lo posible por ayudarla. Le inyectó progesterona y aunque Ashley sangró todo un fin de semana, dos meses después nació su hija a la que llamó Kaylie.

Todas estas historias son reales. Son mujeres de carne y hueso, heroínas que invitan al heroísmo, antorchas que disipan las tinieblas de todo ese ambiente que abraza la muerte porque no ha sabido ver la belleza de cada vida. Unas fueron firmes desde el inicio, y siguen siéndolo, en la defensa por la vida de todo ser humano, especialmente del más indefenso. Otras han conocido personalmente el trágico significado de un aborto en sus vidas, y por eso hoy se oponen a él.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Contracorriente: mujeres que dan un sí a la vida (1)



Sus fotos no están en las portadas de las revistas ni sus vidas son objeto de valoraciones en buena parte de la prensa internacional, ni en la radio, ni en la televisión. Posiblemente sus testimonios de vida no tienen el impacto que deberían, pero ahí están, con la frente en alto porque caminaron y siguen andando contra corriente, porque no se abandonaron al derrotero de salidas aparentemente fáciles.

Jorge Enrique Mújica

Algunas experiencias muy dolorosos

Alzan la voz contra el aborto

“Mi vida acabó un 6 de febrero de 2007, cuando me arrancaron a mi bebé de mi vientre. Ese bebé que hubiera sido la gran felicidad de mi vida y el motivo de mi existencia. Ese bebé que si le hubiera dado la oportunidad de vivir, hubiera sido el más feliz del mundo”. Son palabras de Shaila, una joven española que abortó en Tenerife y cuyo testimonio recogió www.hispanidad.com hace tiempo. La historia de Shaila refleja las presiones a las que una mujer se ve sometida para abortar. Ni sus padres ni su novio la apoyaron: “Estaba entre la espada y la pared… jamás tuve un apoyo de él en seguir adelante”, confesó.

En marzo de 2008, el semanario español Alba (www.semanarioalba.com) sacó a la luz pública la historia de “María”, una anciana de 84 años que fue obligada a abortar por su ex esposo cuando tenía 27 años y aún no estaban casados. Tras contarle que estaba embarazada, el ex marido la metió en un taxi y la llevó a un piso de la madrileña calle de Barcelona 3, casi esquina con Santa Ana. “Aquello era un pocilga, una carnicería”, recuerda. Le practicaron el aborto sin anestesia, con todos los dolores que eso supuso. El 3 de mayo de 1951, mes y medio más tarde, “María” tuvo una fuerte hemorragia en el retrete. Ahí es donde “nació” su hijo. “Lo lavé, lo besé y me lo metí en una caja de membrillo que tenía… Pensé en guardarlo en alcohol, pero tenía miedo de que mi madre se enterara, así que finalmente me despedí de él y lo tiré por el retrete”, contó “María”. Pese a los distintos tratamientos y a todo este tiempo pasado, “María” (nombre ficticio para proteger su intimidad) no ha logrado superar el hecho. En su juventud quedó embarazada tres veces más pero los tres embarazos terminaron en abortos naturales.

La actriz Ellen Burstyn hizo el papel de angustiada madre en la película “El exorcista”. En septiembre de 2007, un entrevistador de radio CFRB de Toronto le preguntó a la actriz de 74 años cuál fue el momento más bajo de su vida, a lo que ella contestó: “Sabes, odio hablar de esto al aire, pero fue someterme a un aborto. Fue una experiencia extremadamente dolorosa”.

No es por religión ni por política

“En ese momento era joven y tonta, realmente no quería tener un bebé en ese momento. Fue incorrecto hacerlo y realmente no lo comprendí hasta después. Eso fue muy doloroso, probablemente lo peor”, respondió también al ser interrogada sobre si no tuvo otra opción.

Contrario a lo que muchos piensan, estar contra el aborto no es cuestión de fe. Ahí está el caso de la jurista norteamericana que firma con el pseudónimo Raving Atheist (la atea de remate) en el conocido blog del mismo nombre. Entrevistada por LifeSiteNews.com, la “atea de remate” declaró que “el bando pro vida se apoya más en la ciencia (embriología, ultrasonido) que el otro bando. De hecho, éstos últimos se oponen a mostrar imágenes de ultrasonido de los niños a las mujeres que quieren abortar. Dicen que confunden”. Ella no es la única. Está el caso del Nat Hentoff, un pro vida judío y ateo liberal. Además, en la web hay buen número de portales de la Liga Pro-Vida de Ateos y Agnósticos.

Pero estar a favor de la vida tampoco es cuestión de inclinaciones políticas. Es verdad que es poco común encontrarse con políticos ambientalistas que la defiendan, pero los hay. Es el caso de la alemana Hiltrud Breyer. Eurodiputada, casada, con dos hijos y 51 años, fue de las jóvenes fundadoras del Bündnis 90/Die Grünen, el partido de los verdes en Alemania. Parlamentaria europea desde 1989, ha estado particularmente activa en las campañas en defensa de la salud pública y de los auténticos derechos de la mujer. En Estrasburgo ha fundado un “inter-grupo” de bioética que hasta el presente se sigue reuniendo periódicamente para discutir, por ejemplo, sobre el valor del embrión. Por qué defiende la posición de ayuda a la salud de la mujer embarazada, valorando al bebé, si esto es ir contra corriente y podría ser tachada de oscurantista: “Algunas veces recibo críticas de realidades ambientalistas o feministas… La idea que me he hecho es que hay una reflexión condicionada: si el Papa o las autoridades eclesiásticas se expresan en una cierta dirección, es obligatorio tomar una posición contraria. El mérito de los interrogantes es secundario: lo importante es asumir una posición antitética a aquella que es vista como una idea clerical”, declaró al diario italiano Avvenire (Cf. 17.01.2008).

domingo, 12 de octubre de 2008

Una alternativa al aborto



El inicio de esta obra fue interesante. La mujer de Phuc tuvo problemas al dar a luz, y estaba en peligro su vida. Entonces el joven vietnamita hizo una promesa: «Si todo sale bien, yo me dedicaré a ayudar a otras personas».

Cristóbal Vilarroig
www.buenas-noticias.org

Hasta que dan a luz y después

En Vietnam el aborto es una realidad bastante ordinaria. Y no sólo son muchas las mujeres que abortan, sino que, en general, nadie se cuestiona si está bien o está mal.

Los cristianos, desde los primeros siglos, se caracterizaron porque ellos amaban la vida. Un documento del siglo I dice: «No harás morir al hijo por aborto, ni lo matarás apenas nacido» (Didaché II, 2), porque de hecho en el Imperio Romano también era bastante común la práctica (¿O es que alguien pensaba que el aborto era un genial invento del siglo XX?).

En el Vietnam de hoy, Tong Phuoc Phuc, un católico, también es conocido por luchar de modo positivo para impedir que las mujeres hagan morir a sus hijos por aborto.

En una casa de su propiedad, no excesivamente grande, este vietnamita de poco más de cuarenta años acoge a mujeres solteras embarazadas que no quieren abortar y que, al mismo tiempo, no tienen medios para sacar adelante a su hijo. Allí reciben alojamiento y comida hasta que dan a luz. Después, el niño se quedará allí hasta que la mujer pueda criarlo por su cuenta. O el niño se va con su madre, o Phuc y su esposa serán su familia. A este señor no se le pasan más opciones por la cabeza.

La obra de Phuc sigue adelante

El inicio de esta obra fue interesante. La mujer de Phuc tuvo problemas al dar a luz, y estaba en peligro su vida. Entonces el joven vietnamita hizo una promesa: «Si todo sale bien, yo me dedicaré a ayudar a otras personas».

Al darse cuenta de que tantas mujeres abortaban en su país, consciente de que los fetos también eran personas humanas, le pareció un deber ir por los hospitales recogiendo cadáveres de niños abortados y enterrarlos en una propiedad suya. El cementerio creció, y varias mujeres que habían abortado iban a rezar allí. Entonces Phuc, al verlo, habló con algunas de ellas para que, si conocían a alguna chica que quisiera abortar, que la llevasen a hablar con él.

Después de 4 años desde que acogió a la primera madre soltera, Phuc ha salvado a más de 60 niños, la mitad de los cuales ya han dejado el curioso primer hogar para irse con sus madres. Gracias al apoyo de algunas organizaciones católicas y budistas, y a la ayuda de algunos particulares, la obra de Phuc sigue adelante. Y se propone continuar este trabajo mientras viva.

domingo, 5 de octubre de 2008

"Fui violada y quedé embarazada a los 16..., pero amo a mi bebé"




El periódico Daily Mail recogió el impactante testimonio de Elizabeth Cameron, una joven de 19 años que resultó embrazada tras una salvaje violación, pese a las presiones de su entorno decidió tener a su bebé y hoy asegura que nunca se arrepentirá de haber optado por la vida de su hija.

LONDRES, 21 Ago. 08 (ACI)

Ternura desde el principio

En diciembre de 2005, Elizabeth tenía 16 años de edad, era una chica estudiosa y tímida. Una noche después de clases mientras esperaba que su madre la recogiera de su centro estudios, tres encapuchados la metieron en una camioneta por la fuerza y la violaron. Nunca pudo reconocerlos.

Cuando supo que estaba embarazada, el sufrimiento aumentó. "Todo el mundo, salvo mi mamá, decía que debía tener un aborto. Mi papá incluso concertó una cita en la clínica, ahí trataron de convencerme de que era sólo una masa de células y que todo sería muy rápido", recuerda Elizabeth.

"En la escuela, mis amigos –la mayoría de los cuales no sabía de la violación– no podían entender por qué alguien de mi edad querría tener un bebé en vez de un aborto. Y los pocos a los que conté lo sucedido se horrorizaban más al saber que pretendía tener al bebé. Pero yo lo hice. Y no me arrepiento ni por un momento", asegura la joven.

"Cada vez que miro a Phoebe, sé que tomé la decisión correcta. Nunca quise poner fin a la vida de mi bebé sólo por la forma en que fue concebida", indicó.

Según el reportaje del Daily Mail, Elizabeth alguna vez compartió la idea de que dar a luz al hijo de un violador es impensable, pero desde que vio a su bebé en el primer ultrasonido sintió mucha ternura.

"Me sorprende lo fácil que surgió el amor por mi hija mientras crecía dentro de mí, pero debo admitir que temía que mis sentimientos cambiaran cuando la viera por primera vez", recuerda la joven.

Elizabeth sostiene que durante el embarazo tuvo muchas pesadillas sobre el ataque y pensaba que al tener al bebé recordaría más la violación. "Pero ella no me recordó esa noche y al tenerla supe que estar con ella era más importante que lo que había ocurrido", sostiene.

"No pude considerar entregarla en adopción. Mi madre fue abandonada de bebé en una estación de trenes de Londres y eso la afectó mucho. Crecí rechazando que alguien pudiera abandonar a un niño inocente", agregó.

"Más allá de lo ocurrido"

La madre de Elizabeth apoya en todo a su hija. "La gente puede pensar que no es posible amar a un niño concebido de esa forma, pero créanme, la amo más justamente por eso", sostiene la abuela.

Elizabeth agrega: "Nunca he culpado a Phoebe por lo ocurrido. Aunque lo ocurrido fue aterrador, saber que iba a ser madre me ayudó a concentrarme en otra cosa. Supuse que debía tratar de ver más allá de lo ocurrido, y ver la vida que se había creado".

Phoebe tiene casi dos años y a Elizabeth le costó mucho reconciliarse con su padre por intentar hacerla abortar. "Ahora él la ama y eso es lo importante. Sé que necesita una figura paterna en su vida", asegura Elizabeth.

Elizabeth se prepara para el momento en que su hija crezca y le pregunte por su padre: "Si debo hacerlo, le diré que ella fue lo bueno que surgió de algo malo. Y le diré que nunca me arrepentí de tenerla y que no estaría lejos de ella por nada del mundo".

sábado, 20 de septiembre de 2008

«Era un paso más en mi camino hacia Dios»


¿POR QUÉ ME HICE SACERDOTE?
Entrevista a Luis de Moya, sacerdote discapacitado español.
María Velázquez Dorantes
El Observador

¿Cómo nace en usted la inquietud de ser sacerdote?

«Para mí el sacerdocio fue tan sólo un paso más en mi camino hacia Dios. Ciertamente un paso, o si se quiere un cambio de ritmo, importante, pero únicamente un modo nuevo de responder a mi vocación de hijo de Dios, de persona inmensamente amada por nuestro Creador y Padre, que me esperaba en la Vida Eterna desde el comienzo.

«Al inicio de mis estudios de medicina, en Madrid, pedí la admisión en el Opus Dei. Desde entonces mi vida cristiana fue más responsable. Asumí el compromiso, permanentemente actualizado, de tomarme a Dios en serio, siguiendo el espíritu de santificación en medio de los quehaceres corrientes de este mundo, que había inspirado Dios a san José María Escrivá. En realidad, aquella entrega completa a Dios que suponía mi incorporación al Opus Dei incluía ya, de algún modo, mi disposición al sacerdocio, si así se me pedía, aunque no tuviera por entonces semejante idea. Mi ilusión por entonces era ser un buen médico.

«Con el paso del tiempo, una vez finalizados mis estudios de medicina, y habiendo concluido asimismo los estudios necesarios que la Santa Sede exige para ser sacerdote, el prelado del Opus Dei, entonces monseñor Álvaro del Portillo, me llamó al sacerdocio. Mi respuesta afirmativa se concretó en la ordenación, que tuvo lugar en el mes de agosto de 1981».

¿Cómo describiría su vida sacerdotal?

«En realidad, la vida de sacerdote consiste en la santa Misa. Todo en él debe ser la Misa: una ofrenda a la Trinidad Beatísima, que es el mismo sacrificio de Cristo en el Calvario, por la salvación de todos los hombres. Así, pues, cualquier tarea sacerdotal (todo en el sacerdote debe serlo) tiene esa intención: la salvación de los hombres.

«Pero esa salvación, esa Santa Misa, no es posible sin una rendida fidelidad al Santo Padre. El amor al Papa y a su doctrina es necesario que empape la vida del sacerdote, es el criterio y garantía de su valor sacerdotal. Procuro, por consiguiente, mirarme de continuo a través de su vida y sus palabras, cuando me pregunto ué hacer para impulsar más a los hombres hacia Dios. Pudiendo celebrar la Santa Misa cada día y manteniendo una permanente relación con muchas personas, no es un obstáculo en mi caso la discapacidad que padezco habiendo quedado tetrapléjico por un accidente. De hecho, la falta de movilidad física se puede compensar hoy, aunque sea en cierta medida, con los medios informáticos».

¿Cuáles han sido los retos más simbólicos que ha enfrentado como sacerdote?

«Me parece que el reto permanente y más complicado del sacerdote es el pobre hombre que sustenta el más grande de los honores que se puede recibir en este mundo. Las circunstancias en las que debe desenvolverse, los obstáculos con los que se debe enfrentar, las exigencias y contrariedades que pueda encontrar en su camino nunca son el problema. Todo eso tratará de superarlo con la gracia de Dios que no le va a faltar. Intentará hacerlo lo mejor posible, con la ayuda divina, y obtendrá así el fruto que Dios le conceda. El único problema será él mismo, sus pecados, su falta de humildad, su falta de obediencia, su pereza, su falta de amor».

¿Qué experiencias como sacerdote le han dejado más impactado?

«Posiblemente haya sido reconocer la bondad heroica, el amor hasta el extremo en personas sin una especial apariencia atractiva. Es en verdad impactante conocer que el éxito, la fama o el triunfo que despiertan la admiración del mundo tienen con frecuencia muy poco que ver con la santidad en que consiste el verdadero valor de una persona. Se trata, por otra parte, de un fenómeno muy conocido: que los famosos y triunfadores son, no pocas veces, personas muy poco ejemplares en el conjunto de su vida. Pero tal vez sea más impactante todavía que el hecho en sí, la realidad de que se trata de un fenómeno socialmente admitido, como si no tuviera apenas importancia que los famosos y triunfadores sean falsos, infieles, inmorales, ladrones, injustos; como si el éxito fuera capaz de borrar cualquier depravación personal. Como si, en fin, no tuviera importancia vivir de espaldas a Dios con el aplauso humano».

¿Cuál considera que es la tarea más difícil para un sacerdote?

«Aunque sea de algún modo insistir en algo ya mencionado, me parece que lo más difícil es el conocimiento propio y la mejora personal. «Primero tú», solía insistir san Josemaría. La principal tarea para un sacerdote es, desde luego, su propia santidad: su oración personal, su sacrificio personal, su amor a Dios. Sin duda algo bastante más difícil que lo que puede hacer para arreglar el mundo de fuera, por mucho que sea lo arreglable. Además, no todo lo que hay por hacer en el mundo corre de su cuenta; lo que sí corre de su cuenta es él mismo».

¿Cuál es su concepción sobre la vida y la muerte?

«La muerte viene ser el final del capítulo terreno o temporal. El final de las oportunidades. Porque la vida es eso: el tiempo o la oportunidad que se nos ha concedido para llegar a Dios que nos espera para siempre. Por consiguiente, no hay tiempo que perder cuando nos va tanto bien en cada momento, que podemos convertir en una ocasión de amar a Dios, que Dios no olvida».

¿Qué piensa de la eutanasia y el aborto?

«Son asesinatos, ni más ni menos. Se han escrito libros sobre ambos temas, pero, resumiendo, son eso. Incluyen, además, la negación de un Dios, Padre bueno, que no puede mantener a sus hijos en situaciones insufribles. Suponen la pretensión de ir de dioses por la vida, señores de la muerte, en este caso».

domingo, 14 de septiembre de 2008

Dos medallistas en los Juegos Olímpicos de Pekín, han mostrado públicamente su condición de creyentes


La fuerza de Dios



El boxeador dominicano Féliz Manuel Díaz Guzmán, medalla de oro en la categoría de Welter ligero (64 Kgs.) al vencer al tailandés Manus Boonjumnong, afirma que la fuerza de Dios le dio la fortaleza necesaria para alcanzar el éxito.


“Cuando uno pone a Dios delante de todo, Dios hace lo demás, y lo ha demostrado porque nosotros, que somos de aquí de un país pequeño, y ganarle a potencias mundiales, sólo la fuerza divina de Dios puede lograrlo”, aseguró.


Según informa NoticiaCristiana.com, este boxeador, de 24 años de edad, mostró su interés de ayudar económicamente a su madre y familiares y se definió como un creyente de Dios al mencionar también la cita bíblica que dice “venid a mi todo el que esté cansado y yo lo haré descansar”.


Félix Díaz sostiene que la pobreza no es obstáculo para alcanzar el éxito, aunque jamás imaginó que de ser un muchacho de fácil enfado y peleador en la calle se convertiría en un boxeador cotizado; y que además de recibir medalla de oro y siete millones de pesos, colocaría a la República Dominicana en el lugar 47 de los países triunfadores en los juegos de China.


Primero el bebé, luego la medalla


En el segundo caso, la atleta británica Tasha Danvers-Smith ostentaba en el año 2004 su mejor marca en los 400 metros vallas y era una de las principales candidatas a llevarse medalla en las Olimpiadas de Atenas.


Sin embargo, tras quedar embarazada y a pesar de que su entorno esperaba que abortara para poder competir, ella optó por la vida de su bebé, a quien dedicó la medalla de bronce que ganó hace unos días en Pekín, informa Aciprensa.


Tasha sacrificó un tiempo de gloria en Atenas por el pequeño Jaden, quien asegura fue su inspiración para lograr un sitio en el podio de ganadores de las olimpiadas celebradas en China.


Según relata LifeSiteNews.com, tras descubrir que estaba embarazada en el año 2004, Tasha decidió junto a su esposo y entrenador, Darrell, continuar con el embarazo en lugar de competir en los juegos olímpicos de Atenas.


En ese momento, sus compañeros deportivos le pidieron que abortara al bebé por considerarla una opción segura para lograr la medalla de oro. La prensa también fue muy dura con ella porque decidió dar prioridad a la vida de su hijo.


Varias organizaciones de defensa de la vida se conmovieron entonces con el gesto de Danvers-Smith y la apoyaron sin reservas. La entidad Life Issues Institute (LII) le concedió el galardón ‘Hero At Heart’ (Héroe de Corazón), concedido a aquellos individuos que “demuestran un sorprendente valor o compasión a favor de la vida humana inocente”.


El director ejecutivo de LII, Bradley Mattes, consideró la medalla de bronce obtenida por Tasha como una “victoria enorme” de las mujeres y una prueba de que sus detractores estaban equivocados.


“Tasha ha demostrado a las mujeres de todo el mundo que no tienen que sacrificar a sus hijos no nacidos para conseguir sus sueños. Su hijo de tres años, Jaden, fue su inspiración para lograr sus metas olímpicas”, indicó Mattes.


“Tasha hizo una opción clara por la vida, aunque significara dejar de lado temporalmente sus sueños de una medalla olímpica. Ahora es un miembro del exclusivo club de campeones olímpicos y tiene un hijo hermoso. No podría estar más feliz por ella”, agregó.

lunes, 18 de agosto de 2008

Yo también he abortado



Me he decidido a escribir estas líneas gracias a mi hijo de 8 años y a mi propia historia.

Begoña Hernández
ForumLibertas.com

Cuando tomas conciencia ...

Íbamos en el coche y la radio daba una información sobre las declaraciones de un político que hablaba del derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo y del derecho a abortar.

Mi hijo de forma espontánea me preguntó, literal ¿por qué las mamás matan a los niños que llevan en la barriga? ¿tu también me hubieras podido matar y no habría pasado nada, verdad?

No supe que contestar porque yo también aborté hace 20 años…

En aquella época, a pesar de no haber tantas facilidades como ahora, pude abortar en un centro público apoyándome en el primer supuesto de riesgo para la salud mental, puesto que físicamente estaba perfecta y tenía una edad óptima, 26 años.

Ingresé en el centro por la noche, y a la mañana siguiente a primera hora me hicieron un IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo).

A las 21 h. salía del centro por mi propio pie, ya estaba solucionado el “problema” que no me dejaba dormir y que el médico consideró que afectaba a mi salud mental.

Con los años, y sobre todo cuando tienes hijos, tomas conciencia de lo que realmente hiciste aquel día. Calculas mentalmente la edad que tendría ese hijo no nacido, si se parecería a sus hermanos, si hubiera sido niño o niña …, pero lo más importante, como explicar con argumentos entendedores a mi hijo de 8 años el por qué lo tuve a él y no a su hermano mayor.

Tengo sobrinas de edades comprendidas entre los 24 y 26 años que me cuentan que tienen amigas que han abortado una o incluso dos veces. Que para ellas abortar es algo “natural” porque está aceptado por la sociedad, por los políticos que salen en la televisión, por médicos, por aquel artista tan bueno del cual es una fan incondicional….

Les diría ...

Soy una profesional de éxito, estoy casada y tengo dos hijos. No me considero una “carca” y la verdad es que no sabría como definirme, no soy conservadora ni progre, solo intento ser persona cada día.

A todas las mujeres que quieren abortar les diría:

1- Cuando una mujer es madre se da cuenta que todas las cosas que antes consideraba importantes, pasan a un segundo plano.

2- Un hijo no te hipoteca, sencillamente te enfrenta a una realidad que quizás no planeabas, pero como todo en esta vida hay que afrontarlo con coraje y responsabilidad. Quizás sea la decisión más importante y trascendente que hayas de tomar. Mi vida programada por su vida.

3- Si decides abortar piensa por un momento en aquella “cosita” que tan solo mide unos milímetros y que te necesita a ti para poder ser.

4- Las mujeres tendríamos que unirnos e iniciar una revuelta social y en lugar de pedir más facilidades para abortar, exigir más ayudas efectivas para poder “realmente” decidir sobre nuestro cuerpo y el bebé que esperamos.

5- Se habla de la salud mental de las mujeres que se quedan embarazadas y no desean tener a su hijo, pero no se habla de las repercusiones psíquicas en las mujeres que un día abortaron. Yo, personalmente, he quedado marcada para toda la vida.

domingo, 29 de junio de 2008

Conmovedora historia de un médico abortista


Publicado en la Gaceta de los Negocios

En un testimonio a la emisora de radio 'Rainha da Paz', un médico brasileño que efectuó durante años el aborto relató su dolorosa e intensa experiencia de conversión, iniciada después de la muerte de su hija.

El médico comentó que es el único hijo hombre de una familia humilde del interior de Minas, y que "con sacrificio y unión" fue el único que tuvo la oportunidad de estudiar, "pues mis hermanas no terminaron la enseñanza secundaria".

"Mi madre era una simple costurera que trabajaba hasta las madrugadas para ayudar a mi padre. Mi padre era un guardia nocturno. Por eso se pueden imaginar el sacrificio que hicieron para tener un hijo médico. Luego escogí la ginecología y la obstetricia", afirmó.

"Entre las mayores dificultades enfrentadas como médico recién formado, choqué con la realidad de lo que es mi profesión. En un largo tiempo los médicos se vuelven ricos, y yo quería más, quería enriquecerme y tener más dinero".

"Me enriquecí escondido tras la máscara de la vitalidad"

"Fue así como violé el juramento que hice cuando me formaba para dar la vida, para salvar la vida. Ayudé a muchos niños a venir al mundo, pero también a muchos de ellos no les permití nacer y me enriquecí escondido tras la máscara de la vitalidad", agregó el médico.

Sobre su vida abortista, el experto explicó que "puse un consultorio que en poco tiempo se convirtió en el más visitado de la región. Y saben ¿qué es lo que hacía?: abortos".

"Y como todos los que cometen el crimen, me decía a mi mismo que todas las mujeres tienen el derecho de escoger y que era mejor que sean ayudadas por un médico para no correr los riesgos de ir a una clínica clandestina donde los índices de muertes son alarmantes".

"Un ciego e inhumano oficio de medicina"

"Y fue así, en un ciego e inhumano oficio de medicina, que construí una familia con muchos bienes, muy rica y que nada le faltaba. Mis padres murieron con la ilusión de que su hijo era un doctor bien logrado, exitoso".

"Crié a mis hijas con el dinero manchado con la sangre de inocentes y fui el más despreciable de los humanos. Mis manos, que debieron ser bendecidas para la vida, trabajaron para la muerte", agregó.

Su conversión

Entrando al tema de su conversión, el médico explicó emocionado que "sólo paré cuando Dios en su sabiduría infinita, rasgó mi conciencia e hizo sangrar a mi corazón con la misma sangre de todos los inocentes que no dejé nacer".

"Mi hija menor, Leticia, dejó de respirar por una infección generalizada después de haberse sometido a un aborto. Ella, de 23 años de edad, salió embarazada y buscó el mismo camino de tantas otras que me fueron a buscar: el camino del aborto. Y sólo supe de esto cuando ya nada se podía hacer".

"Al lado del lecho de muerte de mi hija, vi las lágrimas de todos esos angelitos que yo maté. Mientras ella esperaba la muerte, yo agonizaba junto a ella".

"Fueron seis días de sufrimiento para que en el séptimo día ella partiese hacia el encuentro con su hijo, al cual un médico asesino le impidió nacer", comentó.

"Cansado por las noches que pasé al lado de mi hija, yo soñé que andaba por un lugar absolutamente oscuro y muy húmedo, en el que quería respirar pero no podía, yo quería salir desesperadamente pero fui envuelto por un lugar en donde el estruendo me dejaba atónito".

"Eran los llantos dolidos de los niños que en mi pensamiento, como si un rayo me cortase por la mitad, veía en mi entendimiento: los llantos eran de dolor, eran los lamentos de los angelitos que yo no dejé nacer. Era la triste consecuencia de mis actos sin pensar, esos llantos que gritaban ¡asesino!, ¡asesino!", afirmó el médico.

"Asustado para salir de aquel lugar, pasé mi mano por mi rostro para secar mi sudor y mis manos se mancharon de sangre! Aterrorizado grité con toda la fuerza que me quedaba un pedido de perdón: ¡Dios me perdone! Sólo así logré respirar nuevamente y me acordé de que era tiempo de acoger y valorar el último respiro de mi hija, que murió por las consecuencias de la infección que le produzco el aborto. Yo sé eso a través de mi sueño", agregó.

El experto comentó que "Dios me hizo entender que a partir del momento de la fecundación del óvulo existe vida, por lo que entendí que soy un asesino".

"Ahora, practico una medicina de verdad"

"No sé si algún día Dios me va a perdonar, pero para restar mi culpa y mi dolor, vendí mi consultorio y todos los bienes que conseguí con la práctica del aborto y con ese dinero, construí una casa de amparo para madres solteras y me dedico hoy a atender y practicar ¡una medicina de verdad!".

"Hoy soy médico de los pobres, de los desamparados y desvalidos, y los niños que vienen al mundo a través de mis manos son hijos que adopto pues sé que tengo una sola misión: traer la vida al mundo y dar condiciones para que los niños tengan un lugar feliz donde el padre es Jesús".

"Recen por mí, recen para que Dios tenga piedad de mí y me perdone, porque tengo la seguridad de que participaré del juicio final", concluyó.